JORGE CARRASCO ARAIZAGA
MÉXICO, DF., 26 de febrero (apro).- El exsecretario de Relaciones Exteriores, Jorge G. Castañeda, formó parte del Consejo de Asesores del Stanford Financial Group, la firma estadounidense que defraudó a miles de inversionistas, entre ellos cientos de América Latina, incluido México.
El diario canadiense The Globe and Mail publicó el jueves los nombres de algunos miembros del Consejo de Asesores de la empresa del texano Allen Stanford, acusado por la justicia estadounidense de fraude y evasión por nueve mil millones de dólares a través de la venta de supuestos certificados de depósito, con la promesa de ganancias elevadas.
Según el periódico Stanford integró su consejo asesor con personas de alto perfil para expandir sus operaciones en el mundo.
Aunque el Consejo no tenía una autoridad en la administración de la firma, una de sus funciones era la de proporcionar información clave sobre distintos países para el Consejo de Administración, dada su experiencia y conocimiento.
De acuerdo con el diario, otros de los asesores fue Luis Giusti, consultor en temas energéticos establecido en Washington, y director de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) durante dos años del gobierno de Hugo Chávez.
También estuvieron Peter Romero, exsubsecretario de estado de Estados Unidos para América Latina; Adolf Ogi, expresidente de Suiza; Alfredo Arízaga, ex ministro de finanzas de Ecuador, y Lee Brown, exalcalde de Houston y zar antidrogas en el gobierno de Bill Clinton.
En entrevista con Apro, Castañeda confirmó su participación.
Asegura que se trataba de un Consejo Consultivo integrado en 2004 o 2005 y al que se integró hace año y medio, invitado por Giusti, quien lo presidía.
Sostiene que ese Consejo sólo daba asesoría a los ejecutivos de la empresa: "Nunca tuvimos contacto con inversionistas. Nunca conocí, ni vi, ni hablé con inversionistas.
"Sólo teníamos discusiones con los ejecutivos sobre la situación del país o región donde se supone que uno tenía cierta pericia".
Añade que, como miembro del Consejo de Asesores, también tenía que asistir a eventos. En su caso, dice, fueron tres; dos en Washington y uno en Nueva York.
Asegura que en varios de ellos participaron los exsecretarios de estado de Estados Unidos Madelaine Albright y Colin Powell y el exnúmero dos del Pentágono Paul Wolfowitz.
Por sus funciones de asesor recibió ingresos, por los cuales "pagué impuestos tanto en México como en Estados Unidos".
Entrevistado por The Globe and Mail, Luis Giusi asegura que Stanford sólo quería usar los nombres de sus asesores para abrir puertas en varios países, conectándolo con gente de alto nivel en empresas, deportes y política.
De acuerdo con la información firmada por Paul Waldie, algunos de los asesores como Adolf Ogi renunciaron a raíz del escándalo.
Stanford Group, con sede en Houston, llegó a tener 30 mil clientes en más de cien países, entre ellos México, Ecuador, Venezuela, Perú, Colombia, Panamá y en paraísos fiscales del Caribe; además de oficinas en Zurich, Suiza.
Una de las empresas del grupo, Stanford International Bank (SIB) tiene su sede en Antigua, Barbuda.











El atentado contra un gobernador, José Reyes Baeza Terrazas, precisamente el de una de las Entidades en donde desde hace ya más de una década vienen asesinándose mujeres y el narcotráfico ha sentado sus reales, Chihuahua; ejecuciones que ya incluyen a un general del Ejército Mexicano: Mauro Enrique Tello Quiñones; ataques y crímenes sin freno a comunicadores; varios presidentes municipales también victimados y uno más bajo amenaza de ser decapitado; otro con fuertes señalamientos por contratar a todo un grupo ligado al narco; lista a la que se agregan candidatos de todos los partidos a cargos de elección popular, son parte de una degradación que llegó al poder junto con la tecnocracia.





A partir de su avance político en la ciudad de Mérida y en nuestro Estado, la Derecha, representada partidariamente por el PAN y caracterizada por su pobreza y primitivismo en el terreno cultural, ha venido desarrollando estrategias para atraerse a “intelectuales” que contribuyan a darle una mejor imagen. La compra de académicos ha sido una de las principales. Con los recursos públicos a su disposición, ha convertido a algunos de ellos en sus diligentes empleados e “ideólogos”.

