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jueves, 30 de diciembre de 2010

Aclaraciones pertinentes para un Epílogo inconcluso…

A los medios de comunicación nacionales e internacionales.

Aclaraciones pertinentes para un Epílogo inconcluso…

"Cuando la verdad sea demasiado débil para defenderse tendrá que pasar al ataque."
Bertolt Brecht

No bien había sido entregado el señor Diego Fernández de Cevallos Ramos, empezaron a correrse todo tipo de voces tratando de explicar los motivos de su captura. Pocas o muy pocas de estas explicaciones se derivaban de una lectura atenta a la explicación del hecho que nosotros mismos dimos a conocer desde tres días atrás. En parte esto se debió a que la mayoría de medios nacionales (salvo dignas excepciones) ignoraron por completo nuestro mensaje, pretendiendo acallar así nuestra palabra que sin embargo fue conocida en México y allende las fronteras, gracias a que hoy quienes tienen el poder: Ellos, no pueden, por mas que quieran, silenciar todas las voces que del México de abajo vienen. Pero en parte la confusión y malas interpretaciones que de nuestro Epílogo se han presentado, son producto de una perversa manera de actuar de quienes son hoy voceros de los poderosos en nuestra querida nación. De modo especial nos dolió también que algunos columnistas de izquierda, que en otros momentos han estado al lado de las causas mas justas hoy no hayan sabido escuchar nuestra voz y hayan contribuido –esperamos que inconscientemente- a esta avalancha de especulaciones.

Por lo tanto, y una vez que todas las unidades que participaron en la captura y entrega del señor Diego Fernández de Ceballos Ramos han concluido la primera etapa de repliegue sin novedad y sin poner en riesgo a ninguna de nuestras estructuras restantes, es pertinente hacer algunas aclaraciones sobre nuestro proceder:

1.- La captura y entrega del señor Diego Fernández de Ceballos Ramos no fue ninguna puesta en escena desde el poder o desde alguna facción de éste. Como ya explicamos ampliamente en nuestro Epílogo, fue una demostración de que el Otro México, ese que está por construirse abajo, es capaz también de organizarse y llamar a rendir cuentas ante la justicia del pueblo a cualquier poderoso, por más intocable que este parezca.

2.-La Captura y entrega del señor Diego Fernández de Ceballos Ramos se hizo en estricto apego a los principios éticos del pueblo. Por ello el trato que recibió fue humanitario dado que no se trataba de hacer ningún escarnio en su persona. Por ello el señor Diego Fernández de Ceballos Ramos regresó a la vida pública en las condiciones de salud e integridad que hoy parecen molestar a quienes quisieran haberlo encontrado enfermo o muerto. Así demostramos que, contrario a Ellos, los poderosos, el pueblo tiene principios y sabe conducirse con honor.

3.-La Captura y entrega del señor Diego Fernández de Ceballos Ramos no tuvo como objetivo el obstaculizar, entorpecer ni boicotear las legítimas aspiraciones de ningún proyecto político electoral de izquierda. Como ya hemos dicho, pensamos que el pueblo debe valerse de todos los medios a su alcance para construir ese Otro México en el que hoy soñamos. La participación electoral es un paso más, previo y necesario en el desarrollo del Poder Popular en nuestra nación.

4.- Si no hemos abundado en nuestro Epílogo respecto al señor Felipe del Sagrado Corazón de Jesús Calderón Hinojosa, no se debe a que nos estemos prestando a ningún oscuro juego tras bambalinas en las esferas del poder. Es simplemente porque de la tragedia que significa para el pueblo su gobierno, dan cuenta día con día los acontecimientos, en especial los reportes noticiosos sobre su estúpida “guerra” contra el narco del cual es cómplice.

5.-Ridículamente se nos ha recriminado lo “bien escrito” de nuestro Epílogo, se nos ha reprochado no utilizar un lenguaje marxista y se nos a acusado de estar auspiciados por grupos extranjeros. O simplemente se ha declarado que Nosotros no existimos.

Pero somos reales. La Red por la Transformación Global es producto de la unidad en la acción de distintas fuerzas revolucionarias, rebeldes y libertarias con experiencia de lucha y combate. Si hoy sabemos dirigirnos a nuestro pueblo es porque nos hemos preparado por mucho tiempo, no somos unos improvisados. Ninguna fuerza extraña nos dirige. Somos una muestra más de que abajo se está construyendo –desde ya- el México de Nosotros, el que tanto ofende a los poderosos. Y algo nuevo vendrá.


Fraternalmente:

RED POR LA TRANSFORMACIÓN GLOBAL

Invierno de 2010

¡Inocente palomita, que te dejaste engañar!

lunes, 20 de diciembre de 2010

Epílogo de una desaparición: Los ex misteriosos desaparecedores.

EPÍLOGO DE UNA DESAPARICIÓN

Primera de tres.

Los clásicos no establecieron ningún principio que prohibiera matar, fueron los más compasivos de todos los hombres, pero veían ante sí enemigos de la humanidad que no era posible vencer mediante el convencimiento. Todo el afán de los clásicos estuvo dirigido a la creación de circunstancias en las que el matar ya no sea provechoso para nadie. Lucharon contra la violencia que abusa y contra la violencia que impide el movimiento. No vacilaron en oponer violencia a la violencia.
Bertolt Brecht

En México vivimos inmersos en un clima de creciente violencia destructiva que las mafias del gobierno permiten y fomentan, porque sólo así pueden ocultar la sistemática represión, tratar de controlar el descontento social e impedir, por el momento, que se generalice la lucha popular. Las formas de la violencia son cada vez más crueles y abominables; el conflicto no sólo ha dejado decenas de miles de personas muertas, sino terror e incertidumbre entre los vivos. La distancia entre el discurso de gobierno y las prácticas corruptas que lo caracterizan son una clara muestra de que los más altos funcionarios y las instituciones del Estado mexicano están coludidos con el crimen contra quien dicen estar luchando.

Esta contradicción inicial desata una cadena ininterrumpida de mentiras difundidas ampliamente por los medios de comunicación con los que están coludidos; esta difusión forma parte de la violencia cultural que promueve, legitima y justifica la violencia directa que el gobierno sostiene, así como de la violencia del hambre, del desempleo, de la migración, de la delincuencia infantil y juvenil, de la trata de blancas. En fin, de esa violencia silenciosa que obliga a gritar ¡Ya Basta!

Vemos día a día la impunidad militar, los levantones policiales para entregar víctimas al narco y la convivencia evidente entre presidente de la república, gobernadores, senadores, diputados, jueces, generales y jefes policiacos con los grandes capos, incluso, es posible afirmar que la alta burocracia y los sectores reaccionarios de la clase política, son quienes forman parte de las mafias más criminales en nuestro país. La guerra que el gobierno dice sostener en aras de la paz, no combate la raíz del problema ni a los verdaderos delincuentes, los de cuello blanco, que con base en fobaproas, rescates empresariales, privatizaciones (concesiones de carreteras, contratos secretos del petróleo, de fibra óptica y otros recursos naturales) se enriquecen y adquieren la facultad de poner y quitar gobiernos.

Sin embargo la violencia más sofisticada, la que a diario nos golpea y quizá la que menos reconocemos como violencia, es la que parece no venir de ninguna persona; es la violencia estructural invisible presentada siempre como "estragos", "golpes" o crisis internacionales que parecen nunca terminar para Nosotros pueblo y que nos son presentadas como avances. El duopolio televisivo y los gobernantes quieren que creamos en los avances y en la modernidad mientras hay más despidos, menos oportunidades de encontrar empleos productivos y un salario que cada día vale menos. Esa modernidad no es con la que soñamos ni la que queremos heredar a nuestros hijos.

La pobreza, para muchos la miseria, es una constante amenaza de muerte y es mucho más poderosa que todos los grupos de sicarios juntos; la vida es reducida a su condición de supervivencia sin ninguna posibilidad de un desarrollo auténticamente humano. Estas condiciones acercan a millones de personas más a la muerte que a la vida y frente a este peligro (del que Ellos, los grupos privilegiados, se benefician funcionalizando la pobreza al máximo) no se encontrarán soluciones concretas a menos que lo hagamos Nosotros.

Así, la violencia visible-directa, la invisible-estructural (de la que parece no haber ningún responsable) y la cultural, son promovidas y sustentadas por los gobiernos; éstos, no son la representación política de todos los mexicanos, sino quienes velan por los intereses de una restringida porción de la población, que privilegian especialmente a un restringido número de familias que encabezan el control del poder, la clase privilegiada, que se hace carne y hueso en un entramado altamente sofisticado y eficiente de grupos y personajes clave, que con una planeación meticulosa y una larga carrera, se siguen colocando en posiciones estratégicas para continuar beneficiándose a costa de todo un país. El gobierno es mafioso porque protege los intereses de los grandes ricos, de los dueños de todo, de los que saquean nuestros recursos naturales y trafican con todo desde personas hasta armas, drogas e influencias. Es un gobierno que sirve a las mafias aliadas al capital trasnacional, también mafioso.

Desde allí operan por dentro y por fuera de la ley grandes intereses económicos y políticos, en un entramado múltiple de lazos familiares, de compadrazgo, de arreglos de conveniencia, secretos, pactos, complicidades, bendecidos por la cúpula de poder de la Iglesia católica y una certeza que los identifica: pertenecer a un grupo definido al que son leales, conscientes de ser Ellos quienes tienen el poder y la riqueza repartida entre sus manos.

Para Nosotros la violencia (la visible y la aparentemente invisible) se traduce en un constante peligro de muerte, debido por un lado, a la intensificación de los conflictos que el saqueo mafioso genera para obtener mayores ganancias, y por otro de manera cotidiana por las condiciones de pobreza y miseria que reduce la vida a una lucha por la supervivencia y al andar diario por un estrecho pasillo de 60 pesos por familia; se vive al día y no hay posibilidad de progreso. Vivimos en amenaza de muerte al tener acceso restringido a la alimentación, a la salud, a los servicios, a los derechos y a conocer la justicia. Como así son las cosas, nos toca perder y como nos habíamos resignado, dejamos de sentir la violencia de no poder vivir bien. En ese sentido también Nosotros volvimos "normal" la violencia; violento no es solo lo que muestran los muertos, violento es también lo que ocultamos los vivos.

La sociedad mexicana, como podemos ver, está divida en dos: Ellos y Nosotros, Ellos ricos y Nosotros pobres, cuyos mundos y realidades son totalmente opuestos pero existen y se desarrollan al mismo tiempo; es la historia que Ellos difunden como la evolución de un solo proyecto al que discursivamente pertenecemos por igual y al mismo nivel todos los mexicanos. Ellos aplauden los discursos del gobierno en los que se alude al avance y bienestar en México, pues los confirman en su nivel de vida que constantemente mejora (mejor alimentación, vestido, educación, salud, bienes muebles e inmuebles, lujos, vacaciones y descanso, etc.); sólo en su cerrado círculo el progreso es realidad.

Ellos acumulan riqueza por todos los medios, unos por la vía legal-permisible y otros de forma ilegal-criminal; ambos son lo mismo, pues siempre tienen la posibilidad (al ser Ellos quienes legislan) de transformar lo ilegal en ley y viceversa; en realidad no son extrañas las revelaciones de que la mayoría de las veces quienes viven para acumular riqueza no distinguen en sus círculos entre quienes respetan las leyes y entre quienes no lo hacen. Lo que pasa es que unos ocupan cargos dentro de las instituciones del Estado y pueden, desde dentro, operar en su favor y ser muy legales. Los intereses políticos y económicos son dos frentes de una misma estrategia que viene fundida y defendida por la violencia. El gobierno mexicano se sostiene con el uso legal e ilegal de la violencia directa e indirecta, estructural y cultural, que lo construyen como salvaguarda de una suerte de "demonio" engendrada por sí mismo.

Quienes encabezan al Estado sostienen discursivamente que procuran alcanzar la paz perpetua y el bienestar en un futuro (que nunca llegará de ese modo), y por tal fin justifican su propio ejercicio de la violencia destructiva. Esta utopía de la paz estatal, construye el argumento de legitimidad de la muerte en el presente. El peligro de muerte que Nosotros vivimos es producto del enfrentamiento de grupos de poder económico que luchan por el poder político. Su manera de actuar dentro del aparato estatal despersonaliza decisiones que repercuten en la vida de personas concretas; la decisión burocrática agranda la distancia entre el funcionario y la gente de a pie, manejando públicamente la ficción de que hacen política con base en el bien común, aunque la comunidad esté excluida, en todos los sentidos, de dicha actividad.

Que el mundo de la política siempre sinónimo de corrupción e injusticia es una afirmación común que sintetiza el sentir generalizado y que la estructura estatal y sus funcionarios se encargan día a día de renovar; sin embargo la actividad política debe construirse con otro sentido, considerándola como la capacidad de todos para decidir de manera real y directa sobre los asuntos de la vida en sociedad, así como de fundar y de alterar la legalidad que rige la convivencia humana en pos del bienestar colectivo; la socialidad no debe existir para someter de una vez y para siempre, sino constituirse como la organización a la que se le puede dar forma a través de las decisiones de todos los integrantes. La organización, la instrucción y la disciplina son armas eficaces y hasta ahora son Ellos los que han sabido aprovecharlas. ¿Qué es lo que hace que siendo Ellos tan pocos, puedan someter a tantos Nosotros? Una de las respuestas más certeras es el uso exclusivo que Ellos hacen de la fuerza del Estado; sin embargo, que Ellos sean los que poseen el monopolio total y definitivo del uso de la violencia y la ejerzan solo cuando es justo y necesario en aras del bien para todos es una mentira que nos hemos propuesto derrumbar.

Por paradójico que parezca, la historia de la humanidad demuestra que, para generar las condiciones humanas de existencia, se necesita en ciertos momentos ejercer la violencia como una adecuación social que hace permisible terminar con ciertas formas de vida para generar otras. La violencia destructiva, como la que ejerce el gobierno, sólo concibe destruir sin construir algo superior y distinto que constituya verdaderamente un estado mejor de vida y no sólo para unos pocos. La violencia es constructiva cuando es rebeldía frente a la amenaza de muerte, cuando enfrenta a la muerte personificada por quienes nos someten a la miseria. La violencia, al tener rostro de muerte, nos es presentada como injustificable, sobre todo si atenta contra el poder establecido.

El discurso gubernamental la repudia e invita a preservar el orden, o protestar dentro de los marcos institucionales que no operan de acuerdo al fin para el que fueron creados, como un recurso que le queda para seguir operando bajo la cara de la legalidad y la democracia, presentándose como el resultado histórico de las luchas del pasado. Así, lo violento es presentado como lo anti-estatal; la única política permitida es la actividad esencialmente no-política, acompañada de la resignación. La violencia cultural es la más sofisticada porque guarda al Estado bajo un marco de aceptabilidad y muestra a los enemigos de quienes lo comandan, o sea, a los que luchan contra el mal gobierno, como enemigos de toda la sociedad.

Pero ¿este gobierno mafioso es el único viable en nuestro país? Sabemos que no, otro México es posible y lo tenemos que construir Nosotros los de abajo, desde las organizaciones obreras, campesinas, ecologistas, de colonos, de víctimas de la delincuencia y crímenes del ejército y policías. Nos toca a nosotros, al pueblo mexicano organizado de diferentes formas y recurriendo a todos los medios, armados y no armados, ir construyendo con nuestra rebeldía organizada, un nuevo México en el que todos podamos ser y vivir con dignidad.


El ejercicio de la violencia es para Nosotros un recurso ineludible, pero necesita de un proyecto en el que su uso sea solamente un medio necesario; el proyecto no puede reducirse a destruir otro. Nuestro proyecto es recuperar lo que la vileza de los poderosos nos arrebata, y es nuestra condición humana; nuestro proyecto es de rehumanización de todos los que no formamos parte de su selecto círculo, a diferencia de Ellos que sólo buscan su propio beneficio. Pensar y hacer política pasa por evaluar las condiciones de existencia, nuestras relaciones sociales e inter-personales, transformarlas en cada acto y hacerse cargo de la vida pública. El Estado construye toda disidencia como el enemigo exterminable, todo en el mismo cajón de la criminalidad, y con ello impide que se desarrollen formas organizativas que resuelvan nuestras necesidades y satisfagan nuestras expectativas y legítimas demandas. Hay un punto en el que no se puede hacer nada y las reglas del juego, a las que Ellos mismos no se atienen, nos son aplicadas con toda la violencia estatal-destructiva. La existencia de Ellos como minoría poderosa y dominante y sus formas de operar persistirán sólo en la medida en que Nosotros lo hagamos aceptable.

Fraternalmente:
RED POR LA TRANSFORMACIÓN GLOBAL
¡CONTRA LA INJUSTICIA Y LA IMPUNIDAD, NI PERDON NI OLVIDO!
Invierno de 2010.


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Segunda de tres.


Los poderosos llaman ley a su propia violencia y crimen a la de los oprimidos… por eso, los oprimidos debemos luchar por el establecimiento de una nueva ley frente a los crímenes de los poderosos, por todos los medios, incluida la violencia…

En México coexisten dos países distintos. Uno es habitado por menos del 10% de la población; son Ellos quienes participan en la política y aplauden los discursos del gobierno de progreso y bienestar porque los viven; es la empresa dirigida y sostenida por quienes poseen y gozan de la mayor parte de la riqueza del país. En contraste el otro México es habitado por más del 90% de la población; y aunque somos la gran mayoría no tenemos ningún peso en las decisiones políticas y económicas.

¿Es posible conocer a los individuos que decidieron el destino de un país entero? El proyecto neoliberal en México se concretó gracias a la actuación de diversos personajes en acuerdo y complicidad. En la figura de Carlos Salinas de Gortari se identifica más claramente el inicio de esta etapa destructiva, cruzando varios intereses y procesos; es un actor principal y es miembro de los círculos más restringidos del control de poder de ese entramado mafioso. Salinas impuso transformaciones (diseñadas desde la cúspide del poder capitalista) en sintonía con Estados Unidos, que no ha abandonado su histórica política intervencionista, apoyado por la elite empresarial y política mexicana de su partido (PRI) y algunos importantes aliados políticos; ha permanecido tras bambalinas desde que dejó la presidencia. De sus más preciados aliados podemos señalar como principal cómplice a un miembro destacado del partido de la oposición leal (PAN), Diego Fernández de Cevallos Ramos, un cacique panista inmensamente rico gracias a su triple carácter de funcionario del estado, empresario y abogado de demandas en contra del erario público.

El Jefe Diego es otro nudo por donde atraviesan múltiples historias turbias. Ahora conocemos de cierto los modos de los trabajos y oficios con los que se maneja, las personas con las que trata y algunas de las que han sido sus más logradas empresas. Con nada que ocultar la mafia ha sido enumerada en las cartas elaboradas y dirigidas por el propio Diego a sus benefactores, reclamándoles apoyo económico en correspondencia a su lealtad y a sus servicios: Carlos Salinas de Gortari, Carlos Slim, Roberto Hernández, Alfredo Harp, Alberto Bailleres, Claudio X González, Lorenzo Servitje, Lorenzo Zambrano, Emilio Azcárraga Jean, Ricardo Salinas Pliego, Bernardo Quintana, Ignacio Loyola, Manlio Fabio Beltrones, Emilio Gamboa Patrón, Juan Sandoval Íñiguez, Onésimo Cepeda, Norberto Rivera Carrera, Roberto Madrazo, Jorge Hank Ronh, Santiago Creel, Enrique Peña Nieto, Carlos Romero Dechamps, Elba Esther Gordillo, entre otros. Se establecen diversas relaciones entre empresarios, políticos, la Iglesia, el narcotráfico, las redes de crimen organizado, el ejército, los grupos paramilitares, las televisoras, etc. Estas relaciones están regidas por entendidos más allá de la legalidad, por dentro y fuera de toda apariencia de normatividad; son feudos de una maraña de poderes en pugna y con el control del país.

Diego Fernández de Cevallos acumula una larga pero poco honrosa carrera de impunidad y enriquecimiento. Por ejemplo, como amigo y abogado del millonario Alberto Bailleres (Presidente de Grupo Bal y dueño de El Palacio de Hierro y Seguros GNP), defendió a la empresa MetMex Peñoles contra las madres de más de 11,000 niños envenenados por la contaminación ocasionada por la fundidora en Torreón Coahuila. Ni las movilizaciones ni demandas penales de los afectados tuvieron éxito, pues la poderosa empresa estaba jurídicamente blindada contra las demandas populares gracias a las artes litigantes de su abogado a quien la justicia es lo que menos importa.

Uno de los principales logros de la historia de México, fue haber logrado la separación de la Iglesia católica y el Estado. Debe añadirse a los libros de texto que esa lucha culminó con una amable reconciliación cuyo mediador fue el mismo Diego Fernández de Cevallos en complicidad con los más altos mandos de la Iglesia y Carlos Salinas de Gortari. Ellos modificaron en 1992 los artículos constitucionales 3, 5, 24, 27 y 130 y en julio del mismo año se promulgó la Ley de Asociaciones Religiosas y de Culto Público, así como el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre el Estado mexicano y la Santa Sede, representando el inicio de una inédita etapa en la historia contemporánea de México, cuyas consecuencias políticas y sociales empiezan a perfilarse. Iglesia como aparato aliado de las elites y parte fundamental de éstas a través de la historia, además de fungir como vínculo con los pobres; es más bien un supra Estado, férreamente centralizado, feudal, totalitario y ultraconservador. A través del jefe Diego y Carlos Castillo Peraza del PAN, se selló un nuevo pacto entre la Iglesia y el Estado, dotándolas de permiso para acumular bienes materiales heredables, además de la facultad de intervenir en la educación. Para hacer oficial el reconocimiento, las Iglesias debieron solicitar su registro ante la Secretaría de Gobernación. No resulta sorpresivo que el primer registro, el oficio 001, sea de la Iglesia Apostólica Romana, cuya copia enmarcada con una agradecida dedicatoria (Para Diego Fernández de Cevallos. Con gratitud y cariño. G. Prigione) cuelga en el despacho de Diego Fernández de Cevallos. Esta ley sustituía a la de 1926, cuando Calles selló la separación Iglesia-Estado iniciada por Benito Juárez.

Ahora sabemos que la revelada relación entre los gobiernos mexicanos y el narcotráfico ha sido una constante. Lo que en un inicio fue un jugoso negocio controlado con acuerdos y cuotas pactadas se ha convertido en un mercado en disputa donde el gobierno no ha dejado de favorecer al ala que lo ha nutrido. Desde finales de los ochentas la diferencia entre el narco y el Estado comenzó a desdibujarse y no se sabía quién era quién. Raúl Salinas bajo el consentimiento de su hermano Carlos, Mario Arturo Acosta Chaparro, Francisco Quiroz Hermosillo, Nazar Haro, Juan Sandoval Íñiguez, Rubén Figueroa (padre e hijo), Diódoro Carrasco, Ulises Ruiz, Mario Marín, Jorge Tello Peón, Genaro García Luna, por mencionar a algunos de sus principales actores, han sido contacto y beneficiarios, y no podía faltar Diego Fernández de Cevallos. Su relación con la muerte del Señor de los Cielos (desmentida por García Calderoni) y haber recibido algunos millones de dólares procedentes del narco, parecen asuntos menores en comparación con la estrecha relación del gobierno y el desarrollo y consolidación del narcotráfico en México. México vive el contexto más violento desde la Revolución mexicana, como consecuencia del proyecto Irán-contra, impulsado por el gobierno de los Estados Unidos desde la década de los ochenta, por medio del cual permitió el tráfico de drogas de Latinoamérica a la Unión Americana, pactando con personajes de la talla de Pablo Escobar, Caro Quintero y el propio Señor de los Cielos, a cambio de recursos para combatir los movimientos insurgentes en Centroamérica. El gobierno de Estados Unidos fomentó la actividad del narco, sin importar las implicaciones que esta actividad tenía en los lugares donde se promovía (sobre todo Colombia y México) a cambio de exterminar a la disidencia política; la herencia que nos queda del Irán-contra es el inmenso poder económico y de combate que acumularon los carteles del narcotráfico en nuestros países. México fue cómplice de dicho plan, y ahora todos Nosotros pagamos las consecuencias del crecimiento del narcotráfico a niveles que ni el Estado puede controlar, además de la falsa guerra emprendida, pues es absurdo luchar contra quien uno mismo ha creado.

A través de esta compleja y poderosa mafia, Diego Fernández de Cevallos fue pieza central para concretar el cambio de México a un Estado mínimo (sin responsabilidades sociales y de economía abierta, privatización y apertura comercial a capitales trasnacionales), además de diversos cambios de legislación que implicaron quiebres históricos para México. Desde la legitimación del fraude realizado contra Cuauhtémoc Cárdenas, la venta de las empresas paraestatales, la privatización de la banca mexicana, la firma del Tratado de Libre Comercio con América del Norte, hasta el reconocimiento jurídico de la Iglesia católica (dando vuelta atrás a más de 100 años de lucha por la separación de la Iglesia y el Estado) y la reforma al artículo 27 de la Constitución (considerado como el máximo triunfo de la Revolución de 1910), aniquilando no una forma de producción económica (los ejidos) sino la base de la identidad de muchas culturas; conocemos a los responsables directos de la actual realidad mexicana.

Estas personas, fieles a una lógica que niega de facto el derecho a la vida digna de la mayor parte de la población mexicana, han prostituido los bienes y recursos de la nación, se han servido de ella, la han disfrazado, mutilado y traicionaron su historia… a cambio, se hincharon de poder político y económico. Es alta traición llevar adelante todas estas operaciones e igualmente grave legalizar su operación garantizando su impunidad al armarse una propia justicia; ni siquiera en su lógica son inocentes. Han tenido la osadía de abanderar y operar un proyecto anti-patriótico que renuncia a honrar la memoria histórica y que confina a la gente a la miseria como forma general de la existencia.

El país se desmorona ante sus ojos atónitos que no dan crédito a lo que ven; se deshace por causa suya sin que discursos y fanfarrias mediáticas puedan convencernos de que vamos con rumbo cierto a la solución de los múltiples problemas que históricamente persisten en el país; la nación se desangra a borbollones y no desean admitir que ellos y solamente Ellos, han saciado su hambre de riqueza desmedida y poder político inconmensurable a costa de una patria exangüe y anémica.

Más de 30,000 muertos sin contar a aquellos que deambulan en el anonimato; más de 200, 000 encarcelados por haber encontrado como opción de vida la delincuencia; casi 8 millones de jóvenes desocupados que bien podrían alimentar los grupos delincuenciales, de esquiroles o la drogodependencia. La pérdida progresiva de visión de futuro y de perspectiva para los jóvenes que miran como opción de vida el enriquecimiento rápido a través de su inserción dentro del mágico mundo de la cultura de las televisoras o dentro de las huestes del narcotráfico. La extinción de fuerzas de trabajo para defender los intereses de Ellos, a través de la privatización de empresas y recursos del país; la pauperización de condiciones de trabajo y de salarios para mantener fuentes de empleo. La militarización del país, la criminalización de la disidencia política, la paramilitarización de las policías, la extinción de los derechos humanos bajo argucias legales y extralegales, entre éstas la impunidad de los militares bajo el concepto de fuero militar, el incumplimiento de las garantías individuales plasmadas en la Constitución para dar paso a la inconstitucional figura del arraigo.

Este es un fragmento del México que han dejado como saldo para nosotros una larga dictadura, la seudo-transición y las complicidades partidistas. Si recortamos nuestra descripción a los últimos 25 años… ¡qué curioso! encontramos a los mismos delincuentes que habíamos denunciado antes y entre ellos a Diego Fernández de Cevallos.

Estos delincuentes de cuello blanco han saqueado a la Patria, han organizado sus grupos y acciones para poder gozar del poder y enriquecerse de manera prepotente bajo el manto de su protección. Han aprovechado sus estancias en los órganos estatales y se han servido de ello para obtener ilegal e ilegítimamente beneficios económicos, políticos e ideológicos para ser Ellos y solamente Ellos los únicos y eternos beneficiarios.
Aseguran el nombramiento de Secretarios de Estado, de Seguridad Pública, Procuradores Generales de la República, Gobernadores y Presidentes municipales de algunas entidades, Senadores, Diputados, Asambleístas y diversos cargos de elección popular para posicionarse política y económicamente. Negocian y pactan reconocimientos y prebendas para asegurar su lugar en el poder político y económico. Defienden fraudes políticos, económicos y jurídicos y los apoyan económica, ideológica y políticamente; sin menospreciar las jurídicas y judiciales. Hasta parece un retrato hablado. La impunidad les cubre a lo largo de su vida como aureola de santidad. Niegan para sí mismos que el pueblo, las organizaciones de que disponen y sus redes de acción no los alcanzarán con su brazo de justicia y legitimidad; sin embargo esto no es así.

Ellos se manejan de acuerdo a principios y valores que en la práctica niegan la posibilidad de vida plena para Nosotros. Han gozado de la posibilidad de ejercer la violencia de manera legal e ilegal, visible e invisible no sólo contra las expresiones armadas organizadas sino en escarmientos contra cualquier demostración de hartazgo e insubordinación social. Estos principios y valores son reproducidos todos los días por individuos con poder local (en las colonias, en los municipios, en pueblos y ranchos) que de manera miserable maltratan y menosprecian a la gente aprovechando la constante de la pobreza. La transformación de todo esto pasa por erradicar estas conductas que encuentran en el provecho del ejercicio impune del poder económico, político, religioso, etc. su hábitat para garantizar sus privilegios a costa de los demás.

No se les están imputando responsabilidades abstractas sino crímenes concretos, hay actos solapados y manejos que aun dentro de su propio estado de derecho son injustificables; el crimen es su práctica y el cinismo su estampa. Nosotros, construyendo poder popular, nuevas formas de justicia y sanciones podremos mostrar que nadie, ni siquiera Ellos permanecerán impunes.

Fraternalmente:
RED POR LA TRANSFORMACIÓN GLOBAL
¡CONTRA LA INJUSTICIA Y LA IMPUNIDAD, NI PERDON NI OLVIDO!
Invierno de 2010.


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Tercera de tres.


La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno.

Artículo 39 constitucional

A estas horas

ay, amigos míos, artesanos,
pintores, astrónomos, marineros,
estamos despiertos. Es trabajo
nuestro el de arreglar algunas cosas.

Diego Fernández de Cevallos parecía intocable hasta aquella noche en que su pasado oscuro lo alcanzó. Y, muy a su pesar, tuvo que responder de algunos de sus actos y verse en el espejo de nuestra mirada… espejo que al hacerlo prisionero reflejó su hechura de corrupto, prepotente y voraz expropiador, demostrando un hecho fundamental: siempre que como pueblo nos atrevamos a luchar contra la injusticia, no habrá felonía que quede impune.

Diego Fernández de Cevallos Ramos (DFCR) es uno de los políticos que mayor responsabilidad tienen en el sostenido proceso de hecatombe económica, política y social que la elite dominante ha impuesto y desplegado en nuestro país de 1982 a la fecha, por medio de un entramado mafioso que opera dentro y fuera de las instituciones estatales; este proceso depredador vino a profundizar, bajo la criminal bandera neoliberal, las de por sí deterioradas condiciones de vida de los hombres y mujeres que viven en México, generando la mayor contrarreforma y el mayor retroceso histórico en nuestro país en lo que a bienestar social se refiere.

DFCR es uno de los políticos que más se ha caracterizado por el abuso del poder, el tráfico de influencias y el enriquecimiento a costa del erario y de los bienes de la nación, legislando en pro de los grandes monopolios (financieros, de comunicaciones, alimentos, construcción, transportes, etc.) asesorando a las mafias del poder y litigando a favor de los grandes capos del narcotráfico. Es uno de los principales cómplices y operadores del fraudulento proceso electoral que se ha perpetrado sistemáticamente en nuestro país, desde el ocultamiento del fraude que impuso en 1988 a Carlos Salinas de Gortari en la presidencia mediante la quema de boletas electorales hasta la organización del fraude que en 2006 impuso a Felipe Calderón Hinojosa. Es uno de los principales encubridores de los responsables de la guerra sucia y contrainsurgente desplegada por el régimen priista y ahora por el PAN contra los movimientos sociales, armados o no, convirtiéndose en uno más de los cómplices de la existencia de incontables perseguidos, torturados, asesinados, presos y desaparecidos por motivos políticos. Es un responsable directo de la inserción subordinada de México al bloque de países capitaneados en nuestro continente por el imperialismo estadounidense y, en consecuencia, del desmantelamiento industrial, la ruina del campo, la masiva migración, de la pauperización de la vida en general y el saqueo de nuestros recursos.

En breve, Diego Fernández de Cevallos Ramos es un operador de la oligarquía neoliberal y de la ultraderecha fundamentalista, un traficante de influencias, un mercenario de los juzgados, un legislador a sueldo, un rentista de la crisis y un defensor de los grandes capos de la droga. Por ello su aprehensión fue una actividad pensada y realizada como un acto de desagravio.

Tomarlo prisionero, exhibirlo y obligarlo a devolver una milésima de lo robado constituyó además un golpe político a la plutocracia y a sus instituciones; una demostración de la voluntad de lucha y de la capacidad operativa de los descalzonados, como él nos denomina; una demostración de que nadie, por poderoso que sea, puede ser intocable; una demostración de que con unidad de acción se puede doblegar la voluntad del enemigo y combatir la impunidad.

Pocas veces se había percibido el miedo, la confusión y el enojo que una imagen puede generar en la poderosa elite gobernante, como lo hizo la primera foto del jefe Diego cautivo que empezó a circular en internet, y que los medios de comunicación se vieron obligados a difundir. En ella se le pudo observar no con la prepotencia ni el cinismo de los que ha hecho gala el trasnochado encomendero a lo largo de su vida personal y política, sino en la total indefensión, casi parecida a la que vivimos y a la que hemos sido sometidos la mayoría de mexicanos, sólo que con una notable diferencia: A Diego le fue respetada su integridad física sin el desprecio que por la vida humana demuestra el poder con Nosotros.

Con base en los resultados de este acto, consideramos necesario compartir la convicción de que si quienes somos pueblo logramos organizarnos en una sola voluntad política nacional, en una colosal fuerza social organizada, podremos hacer frente común a la injusticia y a la impunidad, a fin de derrotar a nuestros opresores y acordar la organización de una sociedad verdaderamente humanizada. Y pese a tener innumerables imputaciones en su contra y de que miles de ciudadanos exigen su legítima ejecución, conscientes estamos de que la verdadera solución a la crisis que vive el país no está en liquidarlo, sino en la capacidad del pueblo para organizarse y retomar las riendas de su propio destino, recurriendo a todos los medios a su alcance.

Como parte del pueblo organizado decidimos realizar una tarea, la responsabilidad es nuestra. Creemos firmemente que reapropiarse del uso constructivo de la violencia es legítimo y hemos actuado en consecuencia.

Esta tarea es parte de un proyecto más grande e importante: participar en la construcción del poder popular para transformar este país transnacionalizado en una verdadera patria digna, libre y nuestra. ¿O es mucho soñar con que las riquezas de México sean para la mayoría de los mexicanos? ¿Es ambicioso soñar con un país productivo que pueda dar trabajo y remuneración digna a sus hijos? ¿Es un sueño guajiro pensar que somos los 90 millones de pobres quienes debemos tener la posibilidad real de tomar las decisiones importantes en el modelo económico, político y cultural que deseamos? ¿Es mucho pedir un México para todos los mexicanos?

Fraternalmente:
RED POR LA TRANSFORMACIÓN GLOBAL
¡CONTRA LA INJUSTICIA Y LA IMPUNIDAD, NI PERDON NI OLVIDO!
Invierno de 2010.

martes, 1 de junio de 2010

Tras la huella de ‘El Jefe Diego’




Tras la huella de ‘El Jefe Diego’



Forcejeos, resistencia y rastros de sangre son evidentes en los peritajes practicados en la finca donde fue secuestrado Diego Fernández de Cevallos. Reporte Indigo te presenta en exclusiva fotografías de este peritaje inédito.
Por Ramón Alberto Garza

La noche del 14 de mayo, “El Jefe Diego” estacionó su camioneta en la cochera de su finca La Cabaña, en el municipio Pedro Escobedo, en Querétaro. El vehículo está perfectamente estacionado, por lo que no se presume intercepción alguna.

La camioneta

La camioneta fue encontrada cerrada, con el arma que solía portar el político panista depositada en el interior. En la pared de la cochera que da a la puerta del conductor se encontraron múltiples rastros.

Primeros forcejeos

Por lo estrecho del espacio que quedó entre la puerta del conductor y la pared, se ha establecido que los primeros forcejeos entre los captores y “El Jefe Diego” se dieron teniendo como apoyo esa pared. Son evidentes las huellas de suelas de hule y cuero sobre la pintura blanca del muro.

"El Jefe" sigue pateando



Incluso en la pared exterior de la cochera, fuera del alcance de la camioneta, se perciben huellas de zapatos que claramente se apoyaron en la pared y dejaron estelas de movimientos bruscos sobre la pintura.

Sangre en la pared



En las paredes aledañas a la cochera se encontraron rastros de sangre, presumiblemente de “El Jefe Diego”. En uno de los muros se observa un manchón de sangre, supuestamente de la víctima, y una mancha más leve que parece ser de alguien que habría limpiado en la pared la sangre que tenía en su mano.

Más huellas de "El Jefe"



A lo largo de la cochera, se observan rastros de hule en la pared, presumiblemente de suelas de zapatos de los captores o de la víctima, que habrían usado esas paredes como punto de apoyo para someter o evitar ser sometido.

El golpe en la cabeza



Se presume que algunos de los rastros de sangre encontrados en las paredes de la finca La Cabaña podrían ser producto de un golpe que “El Jefe Diego” se diera en la cabeza cuando intentaba evitar su captura. La fotografía distribuida por Internet muestra con claridad un hematoma en la parte superior derecha del rostro del ex senador.

Sangre en el piso



El rastro más profuso de sangre, encontrado en el piso de la cochera, permite establecer que “El Jefe Diego” sufrió una herida que se presume fue producto de la extracción del chip antisecuestros que portaba el político panista y que sus captores inhabilitaron de inmediato.

Huella de pie descalzo



Entre las huellas encontradas en el piso se distinguen las de un pie descalzo que habría dejado un rastro de sangre. Para algunos, se trata de las huellas de un captor descalzo o de alguien cuyos dedos desbordaban los huaraches. Para otros, podrían ser las huellas de los pies de “El Jefe Diego”, quien al ser sometido, habría sido despojado de sus botas. Esta acción es muy común en los secuestros.

El chip antisecuestro



Los captores sabían que “El Jefe Diego” portaba dentro de su cuerpo un chip antisecuestros. Y al momento del plagio, se lo extrajeron. Para detectarlo, debieron conocer el sitio exacto donde se le implantó. O pudieron haber portado un escáner de radiofrecuencia para encontrarlo y proceder a su inmediata remoción.



Forcejeos, resistencia y rastros de sangre son evidentes en los peritajes que se hicieron en el lugar donde fue secuestrado Diego Fernández de Cevallos.

Para los investigadores del caso, está claro que el político panista opuso resistencia a su captura. Y eso se tradujo en heridas que, aunque leves, dejaron distintas huellas de sangre en las paredes de la cochera donde estacionó su camioneta.

Más aún, las presunciones de esos peritajes advierten que “El Jefe Diego” habría sido despojado violentamente del chip antisecuestros que tenía insertado en su cuerpo. De ahí que algunos rastros de sangre encontrados en el piso fueran atribuidos inicialmente a una herida leve con sus tijeras para cortar la barba.

El chip le habría sido retirado con una punción subcutánea que produce una herida de sangrado continuo si no se cuenta con el material quirúrgico apropiado.

El hecho dejaría en evidencia que quienes lo plagiaron tenían conocimiento de que traía el chip antisecuestros. Por lo tanto, tenían acceso a información personal de su víctima.

Y extraer el chip de su cuerpo sólo era posible por una de dos vías. O sus captores sabían exactamente en qué lugar estaba injertado ese chip, o los delincuentes traían consigo un escáner para captar la radiofrecuencia y proceder a su extracción.

Fotografías del lugar del secuestro que están en poder de Reporte Indigo, así como evaluaciones de algunos peritos que contribuyen a las investigaciones del caso, establecen algunas de estas conclusiones preliminares.

De acuerdo al peritaje, la noche del 14 de mayo, Diego Fernández de Cevallos habría llegado solo a su finca La Cabaña, ubicada en el municipio de Pedro Escobedo, en Querétaro.

El político panista tuvo oportunidad de entrar hasta la cochera, estacionar su camioneta color arena Cadillac Escalade EXT 2007 y cerrarla. La conclusión es que no fue interceptado. Era esperado por sus captores.

Una de las presunciones es que quienes perpetraron el secuestro no eran ajenos al entorno familiar, personal o de negocios de “El Jefe Diego”. Sólo así podría explicarse su libre acceso a la finca.

Ya afuera de su camioneta, el político panista habría sido sometido de manera violenta por sus captores. Los rastros dejados por las suelas del calzado, con manchones de hule y/o cuero sobre las paredes blancas de la cochera, permiten llegar a esta conclusión.

Sobre las manchas de sangre encontradas, habrían sido preclasificadas en dos. Unas como producto de un golpe en la cabeza y otras como consecuencia de la posible extracción de un chip antisecuestros que portaba en su cuerpo “El Jefe Diego”.

De las primeras se exhiben como evidencia las manchas encontradas en las paredes, lo que indica la presunción de un golpe, que se asume fue en la frente. Y junto a esas manchas de sangre, hay otra más leve, que se presume es producto de alguien que intentó limpiar rastros de sangre que tenía en una de sus manos.

El segundo rastro de sangre, más profuso aún, originalmente se presumía que era producto de una punción hecha con las tijeras de corte que usaba “El Jefe Diego” para afinar su barba.

Sin embargo, investigaciones posteriores permitirían concluir que esas manchas hemáticas fueron producto de la herida que se le ocasionó al político panista cuando se le extrajo un chip antisecuestros que había sido colocado en su cuerpo meses antes.

A raíz de la ola de inseguridad que aqueja a México, esos chips antisecuestros se convirtieron en una moda. Su instalación subcutánea, generalmente en el antebrazo, tiene un costo de 22 mil pesos. Y para el rastreo permanente, se paga una anualidad de 24 mil pesos.

Uno de los detalles del peritaje que más llama la atención es la huella de un pie descalzo aparentemente hecha con rastros de sangre. Sobre esta evidencia, se tejen dos hipótesis.

La primera es que uno de los captores podría ser un lugareño de un ejido o zona aledaña al rancho, y que iba descalzo o usaba huaraches que dejaron al descubierto los dedos durante uno de los forcejeos.

La segunda, que suele ser una práctica muy común de los secuestradores, es que despojaron a “El Jefe Diego” de sus zapatos para colocarlo anímicamente, ya descalzo, en una actitud de indefensión.

Además, está claro que en los distintos forcejeos que se detectan, el plástico de las suelas de los zapatos del capturado, o de sus captores, dejó huellas en varias paredes de la cochera.

Y ahora que, a petición de la familia del secuestrado, la Procuraduría General de la República aceptó hacerse a un lado de las investigaciones, el responsable de las negociaciones es Antonio Lozano Gracia.

El ex procurador de la República en el sexenio de Ernesto Zedillo ya habría recibido las “pruebas de vida” que le permitirían iniciar el proceso de negociación para la liberación del político panista.

Hasta ahora son dos tesis centrales las que se tejen en torno a esta desaparición. La primera tiene que ver con una presunta célula del movimiento guerrillero ERPI que opera en la sierra queretana. La otra, con presuntos negocios que tiene el despacho jurídico del secuestrado con algunos clientes de Cancún que estarían siendo investigados por presunto lavado de dinero. Analicemos.



LA TESIS DEL ERPI

Una línea de investigación sobre los posibles captores de Diego Fernández de Cevallos apunta hacia el Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI).

Los que suscriben esta tesis advierten que el modus operandi es el de un secuestro perpetrado por la guerrilla, sobre todo en lo que corresponde a la fotografía de “El Jefe Diego” en cautiverio difundida por Internet.

Sostienen que el afán primordial de su estrategia es el de crear un sacudimiento en la opinión pública, con el fin de lograr uno de dos objetivos.

Uno, atraer la atención para su causa. O dos, negociar o canjear algo que necesitan desde una posición de poder.

Y aunque es cierto que el Ejército Popular Revolucionario (EPR) se deslindó temprano del secuestro de Fernández de Cevallos, también es cierto que el EPR y el ERPI provienen de un mismo tronco, pero no son lo mismo.

El EPR es una escisión del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). Su segregación se dio el 18 de mayo de 1996 y ubicó sus centros de operaciones en Oaxaca, Guerrero, Puebla, Chiapas y el Estado de México.

Sus actos de sabotaje o terrorismo más sonados se dieron en julio de 2007, cuando reivindicaron para su causa los atentados contra las líneas de gas de Pemex.

El primero fue el 5 de julio de 2007, en el ducto entre Salamanca, Celaya y el Valle de Santiago, en Guanajuato. El segundo atentado fue el 10 de julio, en el ducto Querétaro-Arteaga.

Su exigencia de entonces era la liberación de tres de sus militantes: Edmundo Reyes Amaya, Raymundo Rivera Bravo y Gabriel Alberto Cruz Sánchez, presos o desaparecidos en Oaxaca.

El ERPI, en cambio, surgió de una ruptura que se dio en Guerrero con el EPR. Sus militantes sostenían diferencias políticas y estratégicas con el liderazgo del Ejército Popular Revolucionario.

Su primera aparición se dio a través de un comunicado el 17 de febrero de 1997.

La distinción del ERPI es que está integrado por militantes que participaron en las luchas guerrilleras de los 70 y los 80. Y sus operaciones se concentran en Morelos, Guerrero y Oaxaca. Aunque hay quienes sostienen que recientemente se estableció una célula en las zonas rurales de Querétaro.

Pero sus actividades se confunden con la ola de violencia desatada por el narcotráfico.

De hecho, en una entrevista con el diario La Jornada, fechada el 11 de mayo de 2009, el llamado Comandante Ramiro, integrante del ERPI, acusó al gobernador de Guerrero, Zeferino Torreblanca, de proteger a Joaquín “El Chapo” Guzmán y a Rogaciano Alba, este último presunto operador de los cárteles de Sinaloa y La Familia.

“Ellos son los principales responsables de la violencia en gran parte del estado”, dijo en la entrevista.

Cinco días después, en el periódico Milenio, el comandante Ramiro dijo que los cárteles de la droga, en especial el que dirige “El Chapo” Guzmán, están ayudando al gobierno en labores de contrainsurgencia en la región.



La otra línea de investigación sobre los posibles secuestradores de Diego Fernández de Cevallos apunta hacia presuntos negocios de su despacho con cuestionables personajes de Cancún.

Los que suscriben esta tesis dicen que los clientes de Quintana Roo no estarían muy conformes con una serie de operaciones judiciales y económicas desplegadas a través del despacho de “El Jefe Diego”.

Y que la forma en la que creyeron que podrían manifestar su inconformidad era con un “levantón” al político panista para ejercer presión sobre los resultados esperados.

Ese sería el motivo por el cual se habría colocado al ex procurador Antonio Lozano Gracia como negociador en jefe del rescate de Fernández de Cevallos, por encargo de la familia del secuestrado y con el beneplácito de las autoridades federales.

Los captores ya habrían concretado lo que en un secuestro suele llamarse “la prueba de vida”, es decir, muestras contundentes y fehacientes de que el retenido está vivo.

Esas “pruebas de vida” incluirían la fotografía que de “El Jefe Diego” circula desde hace una semana por internet y que fue exhibida por primera vez en Milenio Televisión.

Pero los negociadores tendrían ya una versión más completa de esa fotografía. En ella se vería con claridad que lo que sostiene el secuestrado en sus manos es un cartel en el que le pide a su hijo Diego que retire de las investigaciones a la Procuraduría General de la República.

El mensaje habría sido acatado de inmediato, toda vez que en un hecho inusual, la máxima autoridad judicial del país emitió un comunicado advirtiendo que por petición expresa de la familia se retiraban de las indagatorias.

El anuncio fue severamente cuestionado por ser una acción a la que el Ministerio Público no puede renunciar a petición de parte. Sobre todo cuando en todo secuestro, una de las líneas obligadas de investigación es la de familiares y amigos cercanos al secuestrado.

Más aún, en el mismo mensaje escrito y sostenido por Fernández de Cevallos se solicita que sea retirada toda la vigilancia de sus propiedades, incluido el rancho en donde fue secuestrado, y que se haga caso a cada instrucción que sus captores les den por teléfono.

Fuentes allegadas a las investigaciones advierten que los plagiarios no solo ya establecieron contacto con la unidad negociadora encabezada por Antonio Lozano Gracia, sino que incluso ya enviaron una carta que forma parte de las llamadas “pruebas de vida”.

Los investigadores allegados al caso advierten que además del ex procurador, otro elemento clave en estas indagatorias es el actual subprocurador Francisco Molina Ruiz.

El actual responsable de delegaciones de la PGR fue comisionado del Combate contra las Drogas en los días de Antonio Lozano Gracia en la PGR. Se mantuvo en el cargo por nueve meses hasta que fue relevado por el general Gutiérrez Rebollo.


Fuente: Reporte Indigo
Difusión: AMLOTV