En el marco del xv aniversario de la Coordinadora Regional de Autoridades comunitarias (CRAC-PC), las organizaciones sociales asistentes, confluimos en este espacio para encontrarnos, intercambiar experiencias y formas de luchas con la finalidad de solidarizarnos y articular los procesos organizativos que nos permitan caminar de manera colectiva y hacer realidad nuestros derechos.
Considerando que:
1.- Ante la falta de reconocimiento integral y efectivo de nuestros derechos colectivos como pueblos originarios y afrodescendientes, en la Constitución y ante las reiteradas violaciones a los estándares internacionales que establecen los derechos de los pueblos originarios.
2.- Que los aparatos de seguridad y justicia del estado, están permeados por la corrupción siendo totalmente incapaces de brindar seguridad e impartir justicia para el pueblo. Que su utilización ha sido facciosa con el fin de diezmar, desarticular y reprimir a las organizaciones sociales y comunidades que con dignidad han decidido alzar la voz para denunciar los abusos y atropellos del gobierno y del sistema capitalista.
3.- Que a pesar de ser los primeros pobladores de este continente y de participar en los procesos sociales que dieron origen a México como nación y nuestra permanente lucha por mejores condiciones de vida, hasta la fecha no se valora ni se toma en cuenta nuestros aportes, soslayando nuestros derechos elementales al territorio, a ser sujetos de derecho público, a la autonomía y la libre determinación.
4.- Además de la negativa a reconocer nuestros derechos colectivos, se agrega la sistemática violación a nuestros derechos sociales e individuales establecidos en la constitución. Las leyes y los aparatos de justicia son utilizados para acallar las voces de los que reclaman el cumplimiento efectivo de los derechos. Este gobierno de los multimillonarios ha convertido el derecho a la protesta en un delito, dando un trato de criminales a los luchadores sociales, mientras que los verdaderos delincuentes gozan de la protección e impunidad del estado.
5.- La política entreguista de este gobierno convierte en negocio privado nuestros derechos elementales a la educación, salud, vivienda, producción y alimentación para exentar al estado de su responsabilidad social, lo que representa una flagrante violación a la Constitución, los Tratados y Convenios Internacionales. Los programas sociales de este gobierno más que una solución a la pobreza y marginación constituyen una herramienta de cooptación y manipulación política, que diezma nuestra identidad y organización comunitaria.
6.- Las leyes, políticas, programas, megaproyectos que sigue implementando el gobierno en los territorios de los pueblos originarios, ignoran la decisión y la existencia misma de los pueblos, justifican el despojo y violan flagrantemente los instrumentos jurídicos internacionales.
7.- La cultura patriarcal impuesta en nuestro país en los últimos cinco siglos ha dado un trato de objeto comercial y sexual a las mujeres y de manera racista las discrimina en lo político, económico y lo social por ser mujer, pobre e indígena. Esta concepción discriminatoria que desvaloriza los aportes de las mujeres ha permeado en todos los ámbitos de la sociedad, incluido los movimientos sociales y los partidos. Dejando en estado de indefensión a las mujeres ante las instituciones gubernamentales y las políticas públicas.
8.- Ante la voracidad de los empresarios con la complicidad del gobierno para adueñarse del espacio radioeléctrico y seguir gozando de los dividendos que genera el negocio de los medios han creado las leyes para su beneficio, dando un trato de criminales a las comunidades que impulsan las radios comunitarias, libres, populares y otros medios alternativos de comunicación en manos del pueblo, lo que impide el pleno ejercicio de libertad de expresión, dejando al pueblo a merced del monopolio de los medios masivos de comunicación, desde los cuales ejercen el control político.
9.- El Estado – Nación de México se constituyó como la expresión de las clases poderosas y no del pueblo pobre y mucho menos de los pueblos originarios, cuyos derechos han sido negados históricamente. La clase política que ejerce el poder en este país no representa los intereses del pueblo trabajador y carece de legitimidad y ha conducido al país a un desastre económico, a una guerra de exterminio por todos los medios y a un callejón sin salida. Por otra parte ha declarado la guerra a todas las formas legítimas de organización y gobierno de los pueblos originarios, desde donde se construye una nación en la que quepamos todas y todos.
Por lo tanto, con la fuerza y legitimidad que nos dan nuestros derechos ancestrales, proponemos:
Primero: Seguir luchando por el reconocimiento y respeto de los derechos colectivos de los pueblos originarios en la Constitución y seguir ejerciendo nuestra autonomía y libre determinación en la vía de los hechos, para que junto con los demás sectores oprimidos construyamos la nueva patria.
Segundo: Fortalecer y reivindicar nuestros propios sistemas de seguridad y justicia emanados desde el pueblo y para el pueblo como es el caso de la CRAC-PC, basados en los valores de servicio, honestidad y reeducación.
Tercero: Recuperar la memoria histórica de nuestros pueblos y de nuestros héroes que desde tiempos inmemoriales han resistido y se han levantado en contra de las injusticias y el sometimiento pero que la historia oficial los ha borrado; valorando los aportes que para la construcción de esta nación hemos hecho, como en los procesos de lucha por la Independencia, Revolución y las luchas de liberación de los años sesentas del siglo pasado.
Cuarto: Reconocernos todos en cada uno de los movimientos que luchan buscando mejores condiciones de vida, solidarizándonos ante la represión, fortaleciendo los lazos de apoyo mutuo, comprometiéndonos aportar nuestros modestos esfuerzos para construir un camino común.
Quinto: Fortalecer los espacios y proyectos de educación, de salud, vivienda alternativas que nacen y responden a los intereses y necesidades de las comunidades. Nos proponemos decidir lo que sembramos producimos e intercambiamos, recuperar nuestras semillas criollas, dejar de ver la tierra como algo que se puede explotar y envenenar para satisfacer una necesidad, fortalecer la conciencia colectiva de que la tierra es la parte esencial de la vida. Rescatar nuestras relaciones de intercambio de productos, donde lo más importante sea la sana alimentación antes que el comercio para el enriquecimiento. Defender y utilizar de manera racional nuestros recursos naturales.
Sexto: A no legitimar las leyes, programas, políticas públicas y megaproyectos que nos desconocen de origen, como es el caso de la reforma a la constitución que impulsa la cúpula de poder en Guerrero.
Septimo: Promover la participación plena y el respeto de los derechos de las mujeres para alcanzar la igualdad y equidad de género.
Octavo: Generar, fortalecer y ampliar los sistemas de comunicación comunitaria y alternativa en manos del pueblo. Exigimos respeto y cese a la persecución y represión en contra de las comunidades y colectivos que promueven las radios comunitarias, alternativas y populares.
Noveno: Promover, fortalecer ampliar todas las experiencias y formas de participación y organización comunitaria para construir desde el aquí y ahora, desde abajo y a la izquierda una nueva nación en donde todas y todos, seamos partes integrantes.
Nos pronunciamos por:
- La desmilitarización de los territorios de los pueblos indígenas y la libertad de todos presos políticos así como el castigo a los culpables de las violaciones a los derechos humanos en nuestro país.
- Presentación con vida de todos los desaparecidos.
- Exigimos el respeto absoluto al uso de nuestros propios sistemas normativos.
domingo, 31 de octubre de 2010
Pronunciamiento conjunto de las organizaciones y comunidades asistentes al “Encuentro Nacional por la Justicia y la Seguridad de los Pueblos”.
En San Juan Copala no se ha dicho la última palabra

Encuentro de Jorge Albino, vocero del Municipio Autónomo de San Juan Copala, con el lingüista y activista Noam Chomsky. México. Septiembre de 2010
Continuará la autonomía
“El municipio autónomo de San Juan Copala no está desaparecido ni va a desaparecer porque tiene el respaldo y apoyo de la gente y de varias comunidades triquis” (comunicado de las autoridades de Copala).
Desinformémonos
Fotografía: Heriberto Rodríguez/ SubVersiones Agencia Autónoma de Comunicación Independiente
Aunque la violencia tiene el nombre de los grupos paramilitares de la Unión de Bienestar Social de la Región Triqui (Ubisort) y del Movimiento de Unificación y Lucha Trinqui (MULT), el conflicto que desencadenó la actual destrucción del municipio autónomo de San Juan Copala, en Oaxaca, es complejo y viene de muchos años atrás.
Enrique Gómez Levy, conocedor de la zona triqui y miembro del organismo Enlace Rural, advierte que el triqui que habita en Copala aprendió la violencia desde el siglo XVI, cuando en el lugar jueces, caciques y policías de la Colonia les arrebataban sus mejores tierras, además de que los curas de aquel momento exigían diezmos desproporcionados. Síntoma que parece reflejar no sólo la problemática de Copala, sino una radiografía que explica mucho del México actual, Levy agrega: Los maestros de la región, desde mediados del siglo pasado, fueron convertidos en agentes de partidos, promotores de la subordinación incondicional. Introdujeron la división y la desvaloración de las autoridades tradicionales.
Otra de las razones que Gómez Levy apunta como uno los detonadores de la violencia en esta región se refiere a los recursos naturales con los que cuentan. Algunos cuantos tienen acceso a las ganancias que dejan la venta o producción de los recursos. Levy argumenta dos casos en particular; el primero, el sistema comercial del café, el cual –menciona- es fraudulento, fue corrupto y se llegaba a pagar en especie, con aguardiente o con armas. El otro caso que contextualiza la actualidad de Copala son las reservas de madera y metales, las cuales son codiciadas por los terratenientes de la Costa y del Valle de Putla en la Sierra Sur y de Tlaxiaco.
Enrique Gómez encuentra una causa más a las tantas razones sobre la generación de violencia en esta zona. Cuando surgía –explica- algún líder o militante de la renovación política y productiva de los triquis en Copala, estos eran perseguidos y asesinados, y “nunca se pudo reparar la falta de sus ideales para el bien del pueblo”.
Finalmente, relata Gómez Levy, “la aprobación de un partido político manipulado (del MULT), propició una división a la hora de ejercer el voto y terminó por minar a la izquierda, además de fulminar cualquier esperanza que viniera desde la trinchera de lo político a favor de la gente”.
La actualidad
Segunda quincena de septiembre. Mes de la patria mexicana. Mientras el gobierno festeja el bicentenario del inicio de la guerra de independencia, el pueblo triqui de San Juan Copala, Oaxaca, –declarado autónomo hace tres años- sufre una fuerte embestida paramilitar. Los agredidos lanzan desesperados gritos de alerta a las autoridades y llaman al pueblo a la solidaridad para evitar una masacre.
Algunos sectores sociales responden y también exigen al gobierno brinde solidaridad, pero este brilla por su ausencia. “Ahí no hay paramilitares, ni muertos”, diría el mismo gobernador días después. La omisión gubernamental demostró su alianza con los grupos armados, denunciaría por su parte Jorge Albino, vocero oficial y presidente de la Comisión de Derechos Humanos de Copala.
“No hubo respuesta a las denuncias. Al contrario, apoyaron al grupo armado para exterminar el proyecto de autonomía”, abundó en entrevista en el programa de radio Perspectiva de las Américas, de la FM KPFK, de California, Estados Unidos., que el pasado 20 de septiembre tuvo como tema central San Juan Copala, la lucha y resistencia de un pueblo Triqui. “El grave delito que comete Copala es revelarse autónomo, exigir derechos como indígenas”, continuó. Desde noviembre del año pasado, San Juan Copala, que además es el centro político y ceremonial de la cultura Triqui, está sometido al asedio de grupos paramilitares, que desde ese mes cerraron todos los accesos. A partir de entonces, sus habitantes han padecido hambre y sed y han sufrido varios asesinatos, violación de mujeres y heridos de balas. Una niña incluso ha quedado paralítica para toda su vida por las balas que le destrozaron la columna vertebral. Estas acciones y emboscadas, según los propios afectados, son llevadas a cabo por la Unión de Bienestar Social de la Región Triqui (UBISORT) de afiliación priísta y por gente del Movimiento de Unificación y Lucha Triqui (MULT).
El pasado día 13 de septiembre, aprovechando los ruidos de las fiestas oficiales del bicentenario de la independencia, los grupos paramilitares (UBISORT y MULT) tomaron el palacio municipal. Se vivió un momento de suma tensión. Los disparos comenzaron, los atacantes contaban con armas que son propias del ejército, y había toque de queda en el pueblo. “Nos dieron 24 horas para abandonar el proyecto autónomo. Los compañeros resistieron. Este grupo invadió San Juan Copala, agredió a compañeros y compañeras. En estos últimos 25 días hubo 10 muertos y 15 heridos entre los cuales podemos contar a niños y mujeres”, relata Jorge Albino. Los pobladores no pudieron salir de sus casas, pues fueron replegados a tiros por los atacantes. Por parte del gobierno no hubo algún pronunciamiento. “Nos dijeron que éramos autónomos, a ver cómo se las arreglan”, concluye Albino.
Concentrados en los festejos del bicentenario de la independencia en México, los reflectores poco apuntaron hacia el sur del país. Para no dejar aislados a sus compañeros 11 mujeres y 8 niños triquis se declararon en huelga de hambre en la capital del Estado. Exigían el rescate de los compañeros que se encontraban sitiados en San Juan Copala, también de los desaparecidos. Dieron 72 horas para que el gobierno interviniera o tomarían otras medidas. Nadie les hizo caso. Al no haber respuesta por parte del gobierno estatal o federal se levantaron el plantón y se formaron una comisión civil de rescate. En ese contexto, integrantes del MULT entraron y quemaron algunas casas de los pobladores. Los que pudieron salieron y organizaron un plantón como muestra de protesta de lo que acontecía. La zona fue copada ya no solo por grupos paramilitares ya identificados, también participó gente mestiza de la Costa, gente que no es Triqui, según los desplazados.
La similitud de lo acontecido en Copala con lo ocurrido en Acteal es preocupante. El gobierno argumenta que lo acontecido es un problema histórico, intercomunitario, quizás de venganza además de calificar al pueblo triqui como violento. Lo ocurrido en Acteal también fue calificado como problemas entre comunidades. En casos como el que acontece en Copala, el gobierno actúa sólo cuando la problemática tiene una repercusión internacional, ya que recibe presión por parte de muchas organizaciones e incluso naciones por esclarecer lo ocurrido, sin embargo cuando se mantiene en un ámbito local suele no ocurrir ninguna acción.
La entrada de la policía o del ejercito no es una buena solución para el conflicto, opinó Gaspar Rivera, Coordinador General del FIOB (Frente Indígena de Organizaciones Binacionales), una organización que ha estado siguiendo muy de cerca el conflicto Triqui y pronunciándose al respecto: “Ni el ejército ni la policía llegarán con términos pacíficos, llegarán con mucha fuerza y se formará otra fuente de conflicto”. El programa de radio fue transmitido desde la sede del FIOB, en California.
El pasado miércoles 22 de septiembre lograron escapar del cerco los últimos 50 simpatizantes del Movimiento de Unificación y Lucha Triqui Independiente (MULTI) de Copala. Abandonaron la comunidad por la noche en medio de veredas y atajos para no ser descubiertos. Según Reina Martínez Flores, quien es la vocera de las mujeres en huelga de hambre, los últimos simpatizantes del MULTI llegaron a pueblos aledaños y están a salvo. Sin embargo sigue gente desaparecida. Como represalia por la huída la gente del UBISORT y MULT quemaron y derribaron una docena de casas. Raymundo Reynoso, periodista y conductor del programa, hace un alerta: “Es una situación seria, se prevé un atentado como el que ocurrió en Acteal en diciembre de 1997”.
El 28 de septiembre de 2010, en un comunicado, el municipio autónomo de San Juan Copala señaló: “Los paramilitares del MULT y de la UBISORT quemaron y destruyeron nuestras casas, saquearon y robaron nuestros huipiles, enaguas, textiles, collares, ropa, cobijas, camas, sillas, mesas, televisores, grabadoras, refrigeradores, gallinas, guajolotes, entre otras cosas y masacraron a nuestros perros. Se adueñaron de todo nuestro patrimonio que nos ha costado conseguir toda nuestra vida con el sudor de nuestra frente, dejándonos sin nada y obligándonos a desplazar a otras comunidades simpatizantes del Municipio Autónomo de San Juan Copala y a nuestro plantón de la ciudad de Oaxaca…. A pesar de lo anterior, les informamos que el Municipio Autónomo de San Juan Copala no está desaparecido ni va a desaparecer porque tiene el respaldo y apoyo de la gente y de varias comunidades triquis”.
sábado, 30 de octubre de 2010
Dispuesto López Obrador a debatir públicamente con el jefe de la mafia, Carlos Salinas
Repetición del Programa ESCUCHARTE con el Dr. Alberto Sladogna 26-Octubre-10
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La Legislatura Noroña
Agenda de la Asociación de Padres y Familiares de las Víctimas de Sucumbíos, Ecuador
PRÓXIMAS ACTIVIDADES.
Difusión: Soberanía Popular
DENUNCIAN REPRESION EN CHIAPAS
México en llamas: Beatriz Paredes sabrá lo que hace
La panteonada de 2010
Dos hermanos obsesionados: los Calderón y la cobertura universal
Otro aumento al gas LP
La ciudad y las celebraciones
La ciudad de México tiene vocación para ser el centro vital de la nación mexicana. Lo ha sido desde sus lejanos inicios. México-Tenochtitlán, poco después de su fundación, entre los peñones y tulares del lago, ya era el centro político del Anáhuac, residencia de los tlatoanis y de los sacerdotes y punto de convergencia de las mercaderías de los pueblos circunvecinos y aun lejanos.
Cuando los españoles impusieron su poderío militar y religioso en los territorios bautizados como reino de la Nueva España, la ciudad de México fue la capital durante los 300 años que duró la dominación.
Después, durante los ya casi 200 años de vida independiente, nuestra inmensa ciudad, ciudad de ciudades, como se le ha llamado, no dejó, sino por breves periodos, de ser el centro político del país. Aquí se asentaron las dos monarquías pretendídamente imperiales que padecimos y aquí tuvieron sitio los gobiernos republicanos, lo mismo centralistas que federalistas, liberales que conservadores y ya en el siglo XX aquí se mantuvo el dictador Porfirio Díaz hasta su renuncia y aquí se instalaron los gobiernos revolucionarios de Madero y Carranza y el del usurpador Victoriano Huerta.
La ciudad es el centro del país y el corazón de la nación, los poderes políticos, religiosos y financieros se asientan en ella y aquí también se encuentran las instituciones educativas de más prestigio y arraigo en la nación: la UNAM, el IPN, la Normal y el Colegio Militar.
Al rememorar los 100 años de la Revolución Mexicana y los 200 de la guerra de Independencia, es ineludible destacar que esta grande y hermosa capital, fue la meta de todos los que aspiraron al poder y tomarla o instalarse en ella, significó triunfar y gobernar; se la disputaron conservadores y liberales, monarquistas y republicanos, después revolucionarios y federales y finalmente las diversas facciones revolucionarias: maderistas, villistas, carrancistas, zapatistas, todos aspirantes a llegar a la ciudad.
Ahora que celebramos los centenarios de nuestras fechas históricas conviene recordar el papel de la capital en los procesos históricos de la Independencia y de la Revolución.
Como es sabido, don Miguel Hidalgo al que hoy más que nunca hay que llamar Padre de la Patria, se detuvo en lo alto del Monte de las Cruces, después de derrotar al ejercito realista, sólo por preservar a la cercana capital de los riesgos y males que acarrearía su ocupación por un ejército poco disciplinado y cargado de rencor en contra de los potentados y poderosos.
Los insurgentes nunca pudieron entrar a la capital, aun cuando estuvieron frecuentemente en sus goteras; no están tan lejos Zitácuaro, ni los Llanos de Apan ni Cuautla. Es importante destacar que sólo se consideró como consumada la Independencia el día en que Iturbide, acompañado de Guerrero y otros jefes, entraron a la ciudad de México al frente del Ejército Trigarante.
No se consideró concluida la lucha ni el proceso libertario hasta que llegaron a la capital los libertadores; ciertamente unas semanas antes ya se había firmado el Tratado de Córdoba por el cual el enviado de España reconoció la Independencia, pero no se consideró concluida la epopeya sino hasta que el 27 de septiembre de 1821 el pueblo de la capital recibió a los caudillos entre vivas, aplausos y flores.
Durante la revolución, Madero triunfó militarmente con la toma de Ciudad Juárez y Carranza derrotó a Huerta cuando la División del Norte conquistó para él Torreón y Zacatecas, pero sólo se consideró que habían triunfado hasta su arribo a la célebre Ciudad de los Palacios.
Los demás jefes revolucionarios, Zapata, Villa, Obregón y otros muchos, alcanzaban la culminación de sus afanes de justicia y democracia o sus ambiciones, cuando entraban a la capital y se sentaban en la silla presidencial, como Zapata y Villa, para al menos, tomarse la foto en Palacio Nacional.
En nuestra historia actual, la capital sigue siendo el modelo a seguir y el ejemplo para el resto del país. Aquí seguirá forjándose la ya indispensable revolución, ahora pacífica, que requiere nuestra patria; la capital ha señalado el rumbo hacia la libertad, la justicia y la verdadera democracia.
jusbbv@hotmail.com
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Fuente: La jornada
Difusión AMLOTV


