jueves, 23 de julio de 2009

Lujambio, panista al vapor




Lujambio, panista al vapor
ÁLVARO DELGADO

Alonso Lujambio Irazábal, secretario de Educación Pública, siguió el ejemplo de Santiago Creel y Juan Molinar Horcasitas, también exconsejeros del Instituto Federal Electoral (IFE): se afilió al Partido Acción Nacional (PAN) para hacer carrera política.
Dos meses después de que, en abril de este año, renunció como comisionado del Instituto Federal de Acceso a la Información Pública (IFAI) y se incorporó a la SEP, Lujambio solicitó su afiliación como militante del PAN.
El 25 de junio de 2009 –10 días antes de las elecciones en las que el PAN sufrió la peor derrota de su historia–, Alonso José Ricardo Lujambio Irazábal quedó registrado con estatus de adherente, en la delegación Miguel Hidalgo del Distrito Federal, con la clave LUIA620902HDFJRL00.
Uno de los avales para su afiliación fue su jefe, Felipe Calderón, vecino de la delegación política donde se ubica la residencia presidencial de Los Pinos.
Y tres semanas después de poseer su credencial de panista, el jueves 16 de julio, hizo la primera defensa pública del PAN, el partido en el que militaron su padre, Sergio Lujambio Rafols, quien fue diputado federal, y su tío Alfredo, quien renunció a ese partido en protesta por el fraude que en su contra cometió, en San Luis Potosí, Alejandro Zapata Perogordo.
Eso ocurrió durante la presentación del libro Diálogo entre generaciones, una compilación de testimonios sobre ese partido coordinada por Luis H. Álvarez y César Nava, quien, por cierto, fue artífice del nombramiento de Lujambio como presidente del IFAI el 5 de septiembre de 2006, cuando Felipe Calderón aún tenía carácter de candidato.
En respuesta al señalamiento de Jorge Alcocer en el sentido de que el PAN debe salir del confesionario, Lujambio dijo, en su turno, tener “una ganas locas de polemizar con Jorge”, y en seguida soltó: “Jorge: El PAN no tiene que salir del confesionario, porque no está en el confesionario”.
La expresión de Lujambio arrancó aplausos de los asistentes a la presentación del libro en la Casa Lamm, la mayoría panistas de mediano nivel, deseosos de ser vistos y saludados por Nava, investido ya como el candidato oficial para presidir el PAN.
Lujambio reconoció que “la historia del PAN sí está marcada por la experiencia religiosa más crítica y, yo diría, sangrienta de la historia de México, que es la guerra cristera”, pero agregó que en su fundación no recibió el apoyo de Acción Católica, por ejemplo.
En su exposición sobre el libro, Lujambio, quien fue asesor de Calderón cuando éste fue aspirante presidencial, dejó ver así su integración formal al PAN: “¡A mí también me reclutó la cuna!”.
Inclusive, al terminar la presentación, se pronunció por un debate constructivo para procesar la derrota de su partido: “Y digo constructivo porque algunos quisieran dinamitar la posibilidad del diálogo civilizado y constructivo. Es un momento para los constructivos, para los positivos, para los que creen en el futuro del partido”.
Según él, la crisis económica propició el desplome del PAN. “Ese fue el elemento más importante que incidió en el proceso”, puntualizó, y rechazó que Calderón busque imponer al sucesor de Germán Martínez en la presidencia del PAN:
“Yo creo que esa interpretación ofende al Consejo Nacional. El Consejo Nacional es quien va a definir. Pensar que el Consejo Nacional está manipulado por un actor político me parece una simplificación casi ad náuseam de la realidad política.”
–Está acreditado que 70% son empleados federales, y los procedimientos fraudulentos para su integración también están documentados –se le atajó.
–Va a ver usted un debate plural. El hecho de que nosotros seamos funcionarios federales no nos hace –y mucho menos a un panista– un perrito con mecate.
“De ninguna manera es aceptable que porque se es funcionario federal se va a votar en uno u otro sentido. Va a haber una discusión, va a haber diversos candidatos, va a ser un debate plural y va a ser muy positivo para el PAN.”
–¿Va a apoyar a Nava?
–Insisto en que es un momento para construir y para generar un ambiente de unidad dentro del partido. Que sea, sí, muy crítico de lo que sucede, pero también muy cuidadoso de la unidad del partido.
Un diputado panista que vio placearse a Lujambio entre la concurrencia de la Casa Lamm lo comparó con el priista Enrique Peña Nieto, gobernador del Estado de México, por su físico y su ambición presidencial: “Es nuestro peñanietito”.

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