jueves, 31 de diciembre de 2009

Decálogo de la ciudadanía para 2010


Lydia Cacho
Plan B
31 de diciembre de 2009

Decálogo de la ciudadanía para 2010


Leyendo los cometarios de mis lectores del chat de El Universal durante este año rescato diez temas que, casi en consenso, podrían ayudarnos a tener un año más próspero, llevadero sano y pacífico. Enlistamos las cosas que más han molestado, desde lo más grave hasta lo que parece poco importante pero igual nos afecta.

1.-No se debe defender la guerra con medias verdades. Quienes escudan a Calderón y su guerra antinarco argumentan que el poder del crimen organizado es todo culpa del PRI. Aunque efectivamente el Revolucionario Institucional sentó las bases para la impunidad —así como para que el sistema de justicia penal obedeciera a las élites y sus cancerberos— el PAN es también cómplice. Sería bueno en lugar de distraernos con esa discusión tener claridad sobre la realidad a la que nos enfrentamos.

2.- En el año 2000 (cuando llegó Fox a la Presidencia) los cárteles mexicanos traficaban el 55% de la cocaína que va hacia Estados Unidos; en 2009 envían el 90% de las drogas. En su presidencia dejaron libre a El Chapo Guzmán.

—Desde que el PAN gobierna no se ha desarticulado el poder patrimonial de ningún cártel (les quitan armas y algo drogas pero no sus negocios legítimos en hotelería, empresas y bienes raíces)

—Desde que el PAN gobierna no se han atrevido a arrestan a un solo gobernador vinculado a la protección de los cárteles (los hay de todos los partidos según datos de la DEA y la SIEDO)

—El caso de Morelos, gobernado por panistas desde hace años, derrumbó el argumento del PAN de que sólo los gobernadores priístas habían sido cómplices activos o pasivos para la entronización de los cárteles de narcotraficantes en sus entidades. La construcción-protección del imperio de Beltrán Leyva en Cuernavaca bajo el amparo de gobiernos blanquiazules nos invita a una reflexión más allá de los intereses partidistas. Mientras no arresten a los gobernantes pro-narco no habrá seguridad sino más masacres y corrupción.

3.- Internet necesario. Mientras otros países han impulsado el acceso popular al ciberespacio, legisladores mexicanos insistían en imponerle más impuestos. El movimiento espontáneo que se dio en las redes sociales (Twiter, sms, etc) revela hasta qué punto Internet es ya un territorio virtual dentro del cuál se comunican millones de personas. Entendido así, el Estado mexicano tendría que proporcionar las facilidades para que esta “plaza pública” sea accesible para toda la población, en particular para la gente joven. Se puede debatir para qué se utiliza y eso implica regulaciones necesarias, pero lo cierto es que es un espacio vital para la libertad de expresión y de aprendizaje.

4.- Señalamientos carreteros congruentes. Nadie puede respetar reglas absurdas hechas para hacer imposible su cumplimiento. Los señalamientos en México son para enloquecer a cualquiera. Pasan de límites de 100 km. por hora a 40 km. e inmediatamente a 110 sin razón aparente. Lo cierto es que si manejásemos siguiendo esos ordenamientos se triplicaría, por lo menos, el número de accidentes carreteros. Parece que la estrategia de las autoridades es convertir a toda la ciudadanía en infractora vial. Sería bueno que las autoridades hicieran su tarea y se modernicen estableciendo límites de velocidad congruentes.

5.- Sobra medio millón de topes en el país. A propósito de temas carreteros un lector se queja de la ridícula cantidad de topes que impiden circular con fluidez. No es sólo que a las autoridades les da por construirlos a granel, sino la cantidad de espontáneos que deciden improvisar un “tope-barda” en su calle. Se entiende que son medidas de protección para los transeúntes y las mascotas, pero urge su regulación y la planeación urbana que evite semejante ridículo.

6.- Colarse en las filas. No podemos quejarnos de la incivilidad si la ejercemos. Cada vez que un grupo de personas respeta las reglas y hace fila para obtener algún servicio y alguien decide irrumpir metiéndose a la mala (por influencias o simplemente como bully) desarticula los esfuerzos por hacer la convivencia más sana y equitativa. Todas las personas tenemos prisa, todas tenemos asuntos pendientes y aprender a respetar el lugar de las y los demás es un símbolo de igualdad y civismo.

7.- Los derechos de los animales. Si todas las y los mexicanos decidiéramos adoptar un perrito o gato callejero en lugar de comprar uno de criadero, en muy poco tiempo resolveríamos el problema de sobrepoblación de animales abandonados y maltratados que se pueden convertir en verdaderos problemas vecinales. Las perras y los perros callejeros adoptados son los más nobles y aprenden pronto a cuidar a quien les acoge. Una sociedad que cuida a sus animales y les protege del abandono y maltrato demuestra su civilidad y respeto a la vida.

8.- Servicio civil como farsa. En México hay servicio civil de carrera pero está tan amañado todavía que en realidad siguen entrando personas con palancas, influencias y recomendaciones personales. La gente ingresa por sus influencias a puestos denominados “de confianza” o por artículo 34 y para cuando se concursa la plaza diez meses después sólo puede quedarse quien tuvo un acceso ventajoso. Por eso hay tantas personas (que no todas) sin pasión o amor por el trabajo en la burocracia mexicana.

9.- Quien promueve violencia eventualmente será su víctima. Millones de personas se muestran hartas y por tanto enojadas ante la situación de inseguridad y violencia criminal en México; ese enojo convertido en rabia impulsa a algunas a pensar que lo mejor sería asesinar a todos los delincuentes, sospechosos o rebeldes sociales que “desestabilizan” la paz. Lo cierto es que en un país en el que no hay estado de derecho, donde primero te apañan, te encarcelan y después averiguan, todas y todos podemos convertirnos en víctimas mortales del sistema.

10.- Salvar a tu propia comunidad. En todos los estados del país existen organizaciones civiles que ayudan, rescatan y dan tratamiento a personas que necesitan servicios especiales. Desde niños y niñas con discapacidades, hasta refugios para mujeres y niñas maltratadas, pasando por escuelas públicas para personas invidentes sin recursos o albergues y escuelas para niños y jóvenes en situación de calle. Si todas las personas con capacidad económica media nos propusiéramos donar al menos 100 pesos mensuales a una organización local, salvaríamos la vida o el futuro de miles de personas necesitadas. En lugar de dar centavitos en la calle o decir que no sabemos cómo cambiar las cosas, podemos mirar a nuestro alrededor; allí está la respuesta.

El pilón:

Sentido del humor. Estudios científicos en todo el mundo han demostrado que reírse al menos diez minutos al día tiene efectos sanadores, psicológicos y fisiológicos en todas las personas. La doctora Annete Goodheart ha demostrado en pacientes con cáncer que la terapia de risa fortalece el sistema inmune, activa la retención de información en la memoria, mejora la flexibilidad cardiovascular, desarrolla y fortalece los músculos abdominales y nos une a las demás personas. La gente que tiene sentido del humor ejercita su flexibilidad, es capaz de sanar heridas emocionales dos veces más rápido que quienes no sonríen. La recomendación médica del año es recordar reírnos al menos un poco cada día, reírnos de las situaciones, de nosotras mismas y de la vida. Por lo pronto podemos carcajearnos de que a pesar de tanta tragedia seguimos con vida y ganas de pachanga para despedir el viejo año y dar la bienvenida al nuevo; felicidades y gracias por acompañarnos en este espacio.


Fuente: El Universal
Difusión AMLOTV

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