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jueves, 17 de septiembre de 2009

La Iniciativa Mérida, estados fallidos y falsas independencias

OFRANEH * en Adital Noticias.

El día 15 de septiembre los países centroamericanos y México celebraron sus 188 años de independencia de España. El ambiente enrarecido que se vive en nuestro país nos obliga a reflexionar sobre el rumbo político y económico que determinará el futuro de la región.



La inducción exógena a estados fallidos que hemos vivido en los últimos años, forma parte de una estrategia de dominación practicada por los Estados Unidos, en donde el narcotráfico se ha convertido en la disculpa para promover la intervención.



Los deslucidos desfiles militares acompañados por un pueblo con hambre y sed de justicia, no logró servir de catarsis para el pueblo que cada día ven a sus gobernantes convertirse aún más en vasallos de los intereses transnacionales. En el caso de Honduras es aún más vergonzoso, pues el ejercito cipayo y los títeres de Washington cada día pisotean más los derechos humanos del pueblo hondureño.



El narcotráfico es la excusa de los Estados Unidos para las conjuras y la represión que se aplica a lo largo del istmo, en persecución de un negocio made in usa, que le ha servido para el control social interno en ese país a través de la drogadicción al mismo tiempo que justifica la militarización al sur de la frontera.



La Iniciativa Mérida, réplica del Plan Colombia, es una maniobra más para crear las situaciones propensas a una intervención directa acompañando a nuestros ejércitos nacionales, a los cuales les queda imposible disfrazar su rol de ejércitos de ocupación.



La fabricación mediática de falacias que vienen efectuando los medios de comunicación locales afines a la SIP (Sociedad Interamericana de Prensa), distorsionan la realidad y se dan el lujo de engañar a pueblos que sufren de un severo analfabetismo político, como consecuencias de las guerras fratricidas de los años 80 y del menguado acceso a los beneficios de la educación formal.



La guerra en contra de las drogas, de donde deriva tanto el plan Colombia y la Iniciativa Mérida no son más que parte de un drama singular en donde los Estados Unidos pone el mercado, los precursores químicos, las armas y el blanqueo de las ganancias de las drogas; al mismo tiempo que estampa un sello de represión en toda la región, acompañado en los últimos años de una proliferación de bases para supuestamente desde ahí controlar el flujo de estupefacientes.



Es interesante además como surgen bandas de militares organizados, entre ellas los zetas y kaibiles, que posteriormente de participar en las fuerzas represivas pasan a conformar las huestes de sicarios de los carteles de las drogas. Al igual que las bandas juveniles conocidas como maras, originadas en las cárceles de los Estados Unidos donde son recluidos los jóvenes centroamericanos. La Iniciativa Mérida incluye a las maras como uno de sus objetivos militares, sin tener en cuenta el origen socioeconómico de la problemática y el papel jugado por las políticas económicas neoliberales y el desplazamiento poblacional causado por las guerras locales de los años 80.



El golpe de Estado en Honduras, intervención directa de los Estados Unidos, que sus afines trataron de maquillar como sucesión constitucional, siendo este un ejemplo más de la inducción a crear estados fallidos promovidas tanto por la administración Bush como la Obama. En la actualidad en Honduras existe un gobierno de facto que según sus medios de comunicación nada inusual está sucediendo en el país, mientras la realidad demuestra una ingorbernabilidad que a pesar de la represión es altamente palpable y debilitante.



La construcción de una base militar en la Moskitia Hondureña (Caratasca) se suma a las siete bases que Estados Unidos logró obtener de la administración de Álvaro Uribe, con el supuesto objetivo de afianzar el Plan Colombia, pero que muchos interpretan como una ofensiva para desestabilizar al gobierno de la república Bolivariana de Venezuela.



El choque de bloques comerciales y políticos ALCA (Área de Libre Comercio para las Américas) y el ALBA (Alternativa Bolivariana para los Pueblos de las Américas) ha intensificado en forma abrumadora la intervención por parte de los Estados Unidos que quedó demostrada con el golpe militar del 28 de junio. Es indudable el rol jugado por los servicios de inteligencia de ese país, los que no vislumbraron la heroica resistencia que ha demostrado el pueblo hondureño y su rechazo a la intervención yankee.



Las empresas telefónicas extranjeras, fruteras internacionales, consorcios petroleros y la oligarquía local, participaron en financiar la defenestración de Manuel Zelaya, que al pretender efectuar una encuesta no vinculante recibió los ataques virulentos por parte de los medios de comunicación locales que comenzaron una guerra mediática en su contra, acompañada por interpretaciones venenosas sobre la encuesta.



Es importante reflexionar sobre el papel jugado por el diario Wall Sreet Journal (WSJ), propiedad del ultraconservador Rupert Murdoch. Desde el primer día del golpe el WSJ ha venido apoyando a los transgresores de la ley, al mismo tiempo que inició una campaña de satanización de la izquierda hondureña con vista a calificarla de estar asociada a grupos terroristas. Murdoch y sus medios son equiparables al trabajo de conversión de Honduras en estado fallido que ha venido realizando el Sr. Jorge Canahuati, propietario de los periódicos El Heraldo y La Prensa, destacados como especialista en distorsión de la información y azuzamiento. 



México y Honduras en la actualidad ostentan el calificativo de estados fallidos, como producto de las intervenciones directas de los Estados Unidos que ha comprobado la utilidad de derruir la instituciones locales para justificar intervenciones. El efecto dominó se hará sentir en los próximos meses y Guatemala se encuentra en la lisa de espera. Para el imperio la apropiación de los recursos naturales es un objetivo inminente, en especial los recursos energéticos que son esenciales para poder proseguir en el derroche de combustibles fósiles que caracteriza al país más depredador del planeta.



A los 188 años de lo que fue la supuesta independencia de España, manipulada por los criollos y el clero, es objeto de "festividades" que siempre han servido para sacar a relucir las oxidas y obsoletas armas, la sensación que prevalece entre nuestros pueblos - a excepción de las exiguas elites dominantes- es de estar ocupados militarmente por ejércitos cipayos al servicio del mejor postor. La independencia económica nunca existió y la política ha sido una larga lista de traiciones incubadas en Washington y de guerras fratricidas donde siempre los victoriosos son los intereses de los Estados Unidos.



Nuestros pueblos reaccionan en este momento a la fatalidad impuesta por el imperio. El golpe militar en Honduras ha sido una enorme escuela política para los hondureños, que ya no retrocederemos en la conquista de una patria para todos a través de una Asamblea Constituyente que redactará una constitución que reflejará los intereses del pueblo y no sólo la elite adepta al Tio Sam, sus cañoneras, bananeras y sus geoestrategias militares.

La Ceiba, 16 de Septiembre del 2009

jueves, 10 de septiembre de 2009

RIESGO DE UNA GUERRA CONTINENTAL,

RIESGO DE UNA GUERRA CONTINENTAL,
AMÉRICA LATINA SE ARMA CONTRA EL IMPERIO.
El genial teórico militar, Karl von Clausewitz, insistía en que la guerra moderna es “la continuación de la política por otros medios”. Con ello, el general prusiano postulaba que la guerra es “un acto político” y, como tal: “Constituye un acto de fuerza que se lleva a cabo para obligar al adversario a acatar nuestra voluntad” .
La América nuestra enfrenta hoy un nuevo reto geopolítico: responder a las recientes acciones protagonizadas por el Imperio estadounidense para ampliar su capacidad de movilidad y acción militar al sur del Río Bravo. Desde la activación el pasado año de la Cuarta Flota de la Marina de Guerra de Estados Unidos asignada a patrullar los mares que rodean a la América del Sur, hasta la expansión de la presencia militar estadounidense en Colombia, mediante la entrega para su control de facto de siete bases que le proveen una amplia y poderosa plataforma desde donde operar en función de sus intereses geoestratégicos en la región, entre otros hechos, Washington ha proclamado sus verdaderas intenciones imperiales hacia la región más allá de los artificios retóricos de sus gobernantes de turno.
Unido a los actuales dispositivos de intervención que integra su red de bases en otros países de la región y su poca convincente respuesta al golpe de Estado en Honduras, el gobierno de Estados Unidos insiste en recuperar su incontestable hegemonía histórica en la América nuestra y para ello implanta una estrategia de contención y reversión de las tendencias significativas de cambio hacia una mayor independencia política y económica. En juego está la posibilidad real de los pueblos de Nuestra América de hacer valer su voluntad soberana. De ahí que no le queda otra alternativa a los pueblos y gobernantes de la región que alistarse para defender sus conquistas y garantizar sus intereses. Es en este marco que hay que entender una serie de decisiones tomadas por gobiernos de la América nuestra para mejorar su capacidad militar defensiva y disuasiva.

Por ejemplo, Brasil acaba de suscribir con Francia un acuerdo de cooperación militar estratégica que servirá para que la potencia suramericana cuente no sólo con la mayor flota naval de la América nuestra, sino que le permitirá ser la primera con submarinos atómicos. En lo que ha sido calificado por los analistas regionales en temas de seguridad como “el más importante pacto de defensa de la historia reciente”, Brasil y Francia decidieron no sólo una multimillonaria adquisición de submarinos, helicópteros y cazabombarderos, sino también la necesaria transferencia de tecnología que permita darle un impulso significativo a la industria militar brasileña.
Ahora bien, el acuerdo puede servir además para contrarrestar las movidas recientes de Estados Unidos para trastocar la situación geoestratégica en la región. En ese sentido, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva parecería estarle enviando un mensaje a su par estadounidense Barack Obama de que Nuestra América también puede jugar, al igual que lo ha hecho y sigue haciendo Estados Unidos, a “la zanahoria y el garrote”.
En lo inmediato, el acuerdo franco-brasileño provee para la venta al gobierno francés de diez aeronaves de carga y transporte de tropas, el KC-390 de la empresa aeronáutica brasileña Embraer, un atractivo sustituto del Hércules C-130 de la empresa estadounidense Lockheed. Asimismo, incluye la compra y transferencia de tecnología francesa para la fabricación en Brasil de cazabombarderos Rafale, los cuales estarán disponibles para su venta a las fuerzas aéreas del resto de la América nuestra. También, Brasil adquirirá cincuenta helicópteros y cinco submarinos franceses, e integrará con Francia una empresa que estará a cargo de la fabricación del primer submarino de propulsión atómica. De esta forma, Brasil se convierte en sólo el séptimo país con capacidad para diseñar, producir y operar submarinos nucleares. Según los analistas, el monto del acuerdo militar Brasil-Francia es superior a la inversión que representa el acuerdo reciente Estados Unidos-Colombia.
Según el Ministerio de Defensa brasileño, la actual estrategia militar de la potencia sudamericana posee un carácter estrictamente “disuasivo”, es decir, su fin es ampliar la capacidad de respuesta militar para repeler cualquier ataque de otro país contra su territorio. Dentro de dicha estrategia, uno de los objetivos prioritarios es negarle el uso del mar al enemigo.
Por su parte, el mandatario brasileño ha justificado las decisiones de su gobierno en el área de defensa en función del potencial riesgo de conflicto que hay en torno a la llamada Amazonia Azul, particularmente en la llamada zona “pre-sal” frente a las costas de dicho país sudamericano donde se han hecho nuevos e importantes hallazgos de recursos petroleros. Lula ha manifestado su preocupación por la presencia de la Cuarta Flota de Estados Unidos en esa zona: “ Yo había hablado con Bush y tenemos que hablar con Obama. La Cuarta Flota está casi encima de la pre-sal”.
En ese sentido, el presidente brasileño insiste en que su objetivo es “cuidar el territorio” nacional. “El petróleo ya fue motivo de muchas guerras y no queremos ninguna guerra y ningún conflicto” en torno a los nuevos yacimientos hallados, puntualiza.
A pesar de que Estados Unidos sigue siendo el principal mercader de armas en el planeta, responsable por más de dos terceras partes de las ventas de armas en el mercado mundial, según cifras del 2008, el acuerdo Brasil-Francia confirma ya una tendencia creciente de los gobiernos sudamericanos en romper con la dependencia, que prevaleció hasta el pasado siglo, en Estados Unidos como principal proveedor de equipos militares a sus países.
Otro acuerdo estratégico en esta dirección es el suscrito entre Venezuela y Rusia. El rearme venezolano incluye la adquisición de varios batallones de tanques medianos T-72, vehículos de combate BMP-3, 24 aviones caza Sukhoi, 53 helicópteros de combate Mi-28, 200 misiles antiaéreos Igla-S, lanzacohetes portátiles RPG-7, 5000 fusiles Dragunov para francotiradores y 100,000 fusiles de asalto Kalashnikov. También, el gobierno venezolano se propone además la adquisición de unos 20 sistemas de misiles tierra-aire TOR M1, varios aviones de reconocimiento Ilushyn y 3 submarinos Project 636 Varshavyanka, entre otros equipos.
El presidente venezolano Hugo Chávez Frías explicó que los nuevos tanques rusos T-72 forman parte de lo que llama el “Plan Escudo de Occidente”, que doblará las fuerzas blindadas actuales para defender la frontera con Colombia luego de la expansión amenazante de la presencia militar estadounidense en ese país vecino. Chávez ha anunciado igualmente que impulsará la creación de “tropas de combate”, a modo de milicias de trabajadores, campesinos y estudiantes, cuya misión será la defensa de la Revolución bolivariana frente a sus enemigos internos y externos.
Bolivia suscribió recientemente un convenio para la compra de armas a Rusia, cuyo objetivo insistió el presidente Evo Morales Ayma no será “provocar guerras”, sino modernizar a las Fuerzas Armadas para poner al país en condiciones de “defenderse y evitar provocaciones”. Ecuador también ha informado de nuevas compras de equipos y armamentos con fines defensivos. El proceso de rearme de ambos países andinos se inscribe claramente, al igual que en los casos de Brasil y Venezuela, dentro del clima de desconfianza generado por la ampliación de la presencia militar de Washington en la región.
Los países miembros de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) crearon a principios de año el Consejo de Defensa Sudamericano para coordinar la cooperación y el diálogo entre éstos sobre los temas militares. Dicho Consejo se ha dado cita para el próximo 15 de septiembre en Quito para discutir, como tema central, el acuerdo reciente firmado entre Colombia y Estados Unidos. También habrán de abordar las preocupaciones manifestadas por algunos en su seno sobre lo que alegan constituye una carrera armamentista en la región.
Según el Instituto de Investigación para la Paz Internacional de Estocolmo (SIPRI), el gasto militar en toda la América nuestra se ha incrementado en un 91 por ciento entre 2003 y 2008. Sin embargo, aún sigue siendo una de las regiones que menos invierte en armamentos en el mundo. Pero, tal parece que ante los designios imperiales en la región, ésta no tendrá tregua y no le quedará otra alternativa más que armarse para obligar a Washington a respetar la voluntad soberana de cambio que se potencia en su seno.
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El autor es Catedrático de Filosofía y Teoría del Derecho y del Estado en la Facultad de Derecho Eugenio María de Hostos, en Mayagüez, Puerto Rico. Es, además, miembro de la Junta de Directores y colaborador permanente del semanario puertorriqueño “Claridad”.