¿Qué reclama el PAN si es igual o más corrupto que el PRI? Y el PRD va por el mismo camino
Pedro Echeverría V.
1. El PRI gobernó México 70 años, siendo una de las dictaduras presidenciales más largas en el mundo. El PAN sólo ha gobernado desde la Presidencia once años y han sido igual de corruptos y pro empresariales a las siete décadas gobernadas por el PRI. El PRD no ha ocupado la Presidencia pero sus gobernadores en Zacatecas, Guerrero, Chiapas, Michoacán, han demostrado estar hechos con el mismo molde y barro que priístas y panistas. Lo único que garantizan esos tres partidos es la continuidad de la corrupción, la privatización, el saqueo de la riquezas y, lo más importante, seguir manteniendo al 70 por ciento de la población (unos 75 millones de mexicanos) en la pobreza y la miseria. Electoralmente sólo queda con alto grado de esperanza el voto por López Obrador –quien durante seis años ha recorrido día tras día todo el país- para la Presidencia. Si tampoco él puede, sólo queda el camino de la revolución violenta. ¿O qué otro?
2. La realidad es que los procesos electorales han representado para los electores- no para la izquierda honesta- un poco de esperanza y un buen entretenimiento. Pensando en que “ahora sí, en la próxima elección, con el presidente que sigue”, han pasado décadas, incluso siglos, y la situación de la población en vez de mejorar se ha tornado más difícil. El capitalismo y la llamada democracia, desde que existen como forma de Estado dominante y mediatizador, han prolongado la vida del sistema de explotación y opresión, usando las elecciones como forma de control. Partidos y políticos han adoptado la democracia burguesa como un medio de vida creando muchas esperanzas de cambio para los electores. Pero si revisamos brevemente la historia, aunque sea de manera mínima, nos encontraremos que la “democracia electoral” lo único que ha hecho es reconfirmar en todos los países la dominación de los sectores políticos y económicos altos y medios altos.
3. El PRI, como he planteado en centenares de artículos, defendió durante 50 años, hasta fines de los setenta, el llamado “nacionalismo revolucionario” que le permitía aunque fuera una mínima independencia respecto a los gobiernos yanquis; así mismo le permitió hacer una política agraria y social, aunque un tanto demagógica, paleo el problema de agrario y campesino. No usó el discurso empresarial y privatizador ni tampoco apoyó la privatización de los servicios de salud y educación. Sin embargo a partir de 1982, el gobierno de De la Madrid firmó la llamada “Carta de Intención” con el FMI y los EEUU en el que México se comprometió a una política de privatización, de austeridad en el gasto social, al pago puntual de intereses y a someter su gobierno al de los EEUU. ¿O se ha olvidado acaso el enorme significado de la imposición del neoliberalismo en la política y la economía mexicana y del mundo en los últimos 30 años?
4. No debe olvidarse que los gobiernos de la Thatcher y Reagan significaron, a partir de los años ochenta, algo así como “un corte histórico”, como un “cambio de paradigma” en el modelo y el manejo económico capitalista en el mundo. Se impuso la desaparición de la intervención del Estado en la economía para apoyar totalmente la política privatizadora de los recursos energéticos, de los transportes, de la comunicación, de la producción fabril, de las tierras, los servicios de salud y de educación. Si antes el Estado corrupto en manos del PRI -aunque trabajando con números rojos- concentraba un control de una parte de la economía para garantizar inversiones y servicios sociales, a partir de que en 1982 en México se comenzaron a vender las dos mil empresas estatales y paraestatales (tierras ejidales, bancos, aviones, ferrocarriles, teléfonos, televisoras, siderúrgicas, desfibradoras, petróleo, electricidad) ya el presupuesto no alcanza para inversión social.
5. Si el PRI de derecha representó el extremo de la corrupción y la política de abandono a los trabajadores, el PAN –como partido de la derecha extrema- profundizó la corrupción y desatención de los problemas de la población. Si antes del año 2000 –a pesar de conocer profundamente su historia- coincidí con ellos en alguna lucha contra los gobiernos corruptos del PRI, después de un mes del gobierno empresarial de Fox en ese mismo año, reconfirmé todo lo que conocía por mis estudios y experiencias. Puedo saludar a un dirigente priísta o panista, incluso hablar de otras cosas, pero cuando hablan de política me parecen que están vomitando basura que no soporto. ¿Cómo apoyar a un panista contra el PRI o a un priísta contra el PAN si son la misma basura oportunista ávida por hacer negocios? Lo malo es que el PRD se hunde en el mismo estiércol y ya no parece tener salvación. Quizá le queden militantes de base que no están por el poder, pero es difícil.
6. Ante tan negro panorama político-electoral que sólo ha servido a la clase política y empresarial, he concluido siempre que no tiene caso votar a pesar de que de los 500 legisladores surjan dos o tres rebeldes que hablan y hablan sin que nadie les haga caso. Trabajen con pasión por López Obrador, así como lo hicieron hace seis años y así como trabajaron por Encinas en el Estado de México; pero después en vez de echarle la culpa a los demás, a las 100 mil trampas, a los 500 millones dilapidados o a los 100 mil fraudes del gobierno, pónganse a pensar en serio en las décadas que tontamente hacemos lo mismo. Mil pretextos para no decir que hemos sido derrotados y para no abandonar ese camino que lleva más de un siglo jugándole el dedo en la boca al pueblo. ¿Es que acaso no se conoce la experiencia electoral en el mundo, en América y los mil un pretextos para esconder que las cosas siguen igual o peor de mal para los trabajadores?
7. En la entidad donde radico, Yucatán, pequeño estado mexicano de 2 millones de habitantes, las ideas derechistas y clericales son absolutamente dominantes por lo menos desde el siglo XIX. El PRI y el PAN, partidos al servicio del capital, se enfrentan violentamente por la gubernatura llegando hasta los golpes en la más aristócrata y burguesa avenida que comunica los domicilios, empresas y comercios de los hombres millonarios de la ciudad de Mérida, la llamada Casta Divina. Se espera que los ciudadanos no se dejen usar en la contienda por el PRI y su órgano periodístico Por Esto!, ni tampoco por el PAN y su periódico Diario de Yucatán. Los conflictos –con cualquier pretexto- van a multiplicarse en estos dos años de campañas políticas. Espero que la izquierda más honesta sepa diferenciarse de esos grupos de bandoleros que sólo buscan el poder y más dinero y que también sepa orientar a la población en la defensa de sus verdaderos derechos populares.
lunes, 22 de agosto de 2011
Ni PRI, ni PAN, ni PRD
viernes, 18 de septiembre de 2009
En México necesitamos organizaciones sociales de lucha no partidos electoreros
Pedro Echeverría V., en APIAVirtual.
1. El gobierno de facto de Felipe Calderón, por medio de su secretario de Gobernación, planteó hoy ante los legisladores la discusión, para su instrumentación, del plebiscito, el referéndum, la reelección de diputados y alcaldes, así como la reducción del número de parlamentarios. No dio argumentos, pero se observó que ante el descalabro electoral del gobierno y su partido en julio pasado y los problemas de ingobernabilidad que se han manifestado en los últimos años, Calderón busca estrechar alianzas con los partidos, en particular con el PRI. Sin embargo todo ese tipo de propuestas, como su misma organización, giran alrededor de los partidos políticos, de las organizaciones gubernamentales, nada tienen que ver con la sociedad civil a no ser la legitimación de las propuestas. Con ellas gobierno y partidos seguirán dominando los negocios políticos.
2. Los partidos políticos –sean de derecha, centro o de izquierda- están ya muy desprestigiados en México. El PRI nació en 1929, el PAN en 1939 y el PRD en 1989, pero después de tantas décadas de consumir varios billones de pesos del presupuesto público en gigantescos salarios, subsidios, prebendas y privilegios, la situación del país y del 70 por ciento de sus habitantes ha empeorado en lo económico y político. Ningún partido lucha o se solidariza con las batallas de los pueblos por sus tierras, sus salarios o para extirpar la explotación y la miseria. Desde hace mucho se constituyeron en partidos de Estado aliados a los distintos poderes cuya única preocupación ha sido brincar de un cargo a otro para obtener salarios y privilegios. Aislados del pueblo, son una partidocracia al servicio de la clase capitalista
3. Para ser fuertes frente a los derechistas PRI/PAN, los socialdemócratas (o centro izquierda mexicana), que llevan ya 32 años gozando también de las mieles del poder, han vuelto a plantear la “unidad” proponiendo la fundación de un nuevo partido. Le han llamado “nuevo partido”, pero en realidad lo que buscan es que el PRD, Convergencia y PT se reunifiquen en una sola dirigencia aunque tengan que cambiar de denominación. O sea, más de lo mismo, pero revolcado. Se busca repetir la misma estrategia que lleva más de 50 años practicándose. Pero ellos llaman a toda la izquierda a unificarse tras ellos, tras su programa exclusivamente electoral, sabiendo que no faltarán desesperados que ahora sí quieran entrarle a las diputaciones y demás cargos que les aseguren ingresos económicos y privilegios.
4. Lo que México necesita, sin embargo, es la unidad e integración del movimiento social, de grandes movimientos de masas que se conviertan en una fuerza real frente al poder del Estado y del empresariado. Urge la unidad de las organizaciones indígenas, campesinas, obreras, estudiantiles, ciudadanas que con su fuerza y sus grandes luchas en las calles, los campos y las fábricas impidan que los distintos gobiernos y empresarios sigan imponiendo sus políticas de miseria y de opresión. Las personas integrantes de estos movimientos podrán participar y votar por el partido político que deseen, pero como organización mantendrán independencia para garantizar la unidad y la fuerza de la organización. Los electricistas, telefonistas, mineros, trabajadores universitarios, los del IMSS y demás organismos políticos/sociales.
5. El problema de las organizaciones sociales y sindicales es el terrible gremialismo que, por falta de educación política, de manera permanente divide las luchas generales. Los dirigentes, buscando el apoyo de las bases, les plantean demandas concretas, inmediatas y economicistas, sin explicarles sus limitaciones y la necesidad de que éstas trasciendan. Sólo por medio de esas demandas logran movilizar a sus bases y éstas cuando oyen demandas generales y solidarias con otras luchas y organizaciones no las entienden y las rechazan muchas veces. En el seno de esas organizaciones deben desarrollarse los más amplios trabajos ideológicos encaminados al significado de la unidad y la solidaridad. Así vemos a profesores, electricistas y campesinos peleando exclusivamente por sus demandas concretas sin buscar la solidaridad.
6. No debe olvidarse que en la conformación de demandas debe haber un análisis de la situación general. Si los planteamientos de fondo no existen ¿Qué trascendencia tiene obtener un aumento salarial de 10 pesos si a los pocos días el capitalismo logra aumentar los precios a un promedio de 12 o 15 por ciento? ¿Qué importancia tiene eliminar a los personajes que conforman una dirigencia si luego –sin trasformar los estatutos y la conciencia de la gente- son sustituidos por otros que no tendrán las trabas necesarias para que sean distintos? La realidad es que también la lucha social en los ejidos, sindicatos, organizaciones diversas de trabajadores es un tanto difícil, pero parece haber más márgenes de participación directa e igualitaria que entre los partidos que siempre acusan mayor dependencia de los órganos de poder del Estado.
7. Los gobiernos en general, los panistas de Fox y Calderón en particular, han apoyado con mucho dinero la consolidación de las dirigencias de los partidos, pero paralelamente han reprimido con mucha brutalidad a las luchas sociales aisladas de los trabajadores. Mientras los partidos realizan gigantescas campañas electorales dilapidando mucho dinero en propaganda televisiva y radiofónica, las batallas de los campesinos, sindicatos y organizaciones sociales son bloqueadas y reprimidas por dar lugar a las protestas masivas. No hay duda que los partidos se han integrado plenamente al Estado y contribuyen a conformar la paz social necesaria para continuar con el despojo y la explotación; por el contrario, las organizaciones sociales resultan más peligrosas al poder porque atacan a las fuerzas del capital y suelen amenazar las bases del sistema mismo.
