sábado, 18 de octubre de 2008

Al borde del abismo



J. JESúS ESQUIVEL

Ningún país se salvará de la debacle del sistema financiero internacional. Las economías se contraerán y enfrentarán problemas cuyas principales consecuencias son previsibles: aumentarán el desempleo y la pobreza...

Y la situación puede empeorar en la medida en que continúe la inestabilidad de los mercados bursátiles. Ante ello, Washington apura medidas para capitalizar e inyectar liquidez a las instituciones financieras. Más aún, en contra de la ortodoxia económica que pregonó, formaliza la nacionalización parcial de la banca estadunidense.


WASHINGTON.- El panorama es desolador: incrementos en los precios de los alimentos y materias primas, ampliación de los desequilibrios comerciales y de los déficit presupuestales, reducción de los recursos destinados a salud pública, educación y otros programas sociales, pérdida de empleos, aumento de la pobreza...

Tales son algunas de las consecuencias de la debacle financiera internacional que tiene al mundo "al borde de la recesión", según reconoció el jueves 9 Dominique Strauss-Khan, el director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Y nadie se salva: todos los países sin excepción registrarán caídas en su Producto Interno Bruto (PIB). De hecho, la economía mundial tendrá una dramática desa-celeración: de 5% en 2007 pasará a 3.9% en este año y bajará a 3% en 2009, según estimaciones del FMI.

"La actividad económica mundial se ve golpeada por un shock financiero extraordinario y por un nivel de precios aún alto para la energía y otras materias primas. Muchas economías avanzadas están cerca de una recesión o avanzan hacia ella, mientras que el crecimiento en las economías emergentes también se debilita", sentenció el organismo en su informe anual 2008, titulado Perspectivas económicas del mundo.

Más: "No existen indicios de recuperación económica y es probable que ésta sea gradual... cuando aparezca", apunta el informe.

George Viksnins, profesor emérito de la Universidad de Georgetown, exdirector de la Corporación Financiera del FMI y consultor de la Junta de Gobernadores de la Reserva Federal de Estados Unidos, sostiene que la crisis económica mundial es "abismal" y considera que pasarán entre seis y nueve meses para que se pueda contener el deterioro macroeconómico.

"No es el fin del mundo, pero sí hay países muy pobres que se ubican en África y en algunas regiones del continente asiático que sufrirán las consecuencias. Les tomará mucho tiempo revertir los efectos del de-sempleo y del incremento en los costos de los alimentos", apunta Viksnins.

Nacionalización capitalista


La caída del mercado financiero de Estados Unidos y la incapacidad del gobierno del presidente George W. Bush para contenerla incrementaron la incertidumbre sobre el futuro de la economía. Más aún, pusieron en duda la viabilidad del actual sistema financiero internacional y exhibieron las distorsiones que provocan políticas neoliberales promovidas por Washington.

Ante la turbulencia en Wall Street -en sólo 11 días, del 29 de septiembre al 10 de octubre, el índice Dow Jones cayó 21%, el Standard & Poors 42% y el Nasdaq 41%-, el gobierno de Estados Unidos no sólo aplicó medidas de urgencia para capitalizar e inyectar liquidez a las instituciones financieras, sino que -contra la lógica de la ortodoxia capitalista- anunció la nacionalización parcial de la banca privada.

El anuncio oficial de la medida lo hizo Henry Paulson, secretario del Tesoro de Estados Unidos, al término de la reunión que el viernes 10 sostuvieron los ministros de finanzas y gobernadores de los bancos centrales del llamado Grupo de los 7 (G 7), que integran Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Gran Bretaña.

El G 7 anunció un "plan de acción" de cinco puntos con el propósito de estabilizar los mercados y restaurar los flujos de crédito. Dicho plan, sin embargo, no precisa métodos ni establece plazos para llevarlo a cabo.

Entre los puntos del plan destacan: "Adoptar los pasos necesarios para descongelar el crédito y los mercados de capitales y asegurar que los bancos y otras instituciones financieras tengan un amplio acceso a liquidez y financiamiento. Asegurar que los bancos y otros grandes intermediarios financieros puedan obtener capital de fuentes públicas y privadas, en montos suficientes para reestablecer la confianza y permitirles continuar prestando a personas y empresas. Actuar, donde sea apropiado, para reactivar los mercados secundarios de hipotecas y otros títulos de valores, por lo que será necesaria una valuación precisa e información transparente de bienes e implementación consistente de patrones contables de alta calidad".

Además, los miembros del G 7 se comprometieron a usar políticas macroeconómicas cuando sea "necesario y apropiado" y explicaron que las medidas serán adoptadas "de manera que se proteja a los contribuyentes y se eviten efectos potencialmente dañinos para otros países".

Por su parte, Paulson señaló que, como parte de los acuerdos del G 7, el gobierno de Estados Unidos comenzará a "comprar y garantizar acciones hipotecarias y otro tipo de acciones de inversión de las instituciones financieras, conforme lo requieran los mercados bursátiles y hasta que se logre la estabilidad".

En términos concretos, Washington comprará parte de la banca comercial que se encuentra en riesgo de quiebra.

Además, Paulson advirtió que, "consistente con la legislación (del paquete de rescate financiero por 700 mil millones de dólares), cualquier acción que compre el gobierno por medio del programa de capital equitativo se realizará de manera discrecional, con excepción de la compra de acciones en mercados (financieros) que pongan en riesgo los derechos de inversión de los ciudadanos".

Hasta la semana pasada, los fondos del paquete de rescate financiero -aprobados por el Congreso estadunidense el viernes 3- aún no se utilizaban. Paulson explicó que no será sino hasta esta semana o la próxima cuando se tome parte de ellos para empezar a inyectar capital a los bancos e instituciones financieras que se encuentran en problemas.

Ese mismo día -viernes 10-, el presidente Bush confirmó que su gobierno tomará dinero del paquete de rescate financiero para inyectar liquidez a la banca privada, capitalizar las carteras vencidas que tienen créditos hipotecarios de alto riesgo, y asumir puestos ejecutivos en las mesas directivas de las instituciones financieras.

La estrategia de capitalización tiene como objetivo garantizar que los bancos tengan reservas de dinero suficientes para resistir las pérdidas, y la inyección de liquidez tiene como propósito que los bancos recuperen la capacidad de prestar dinero tanto a otras instituciones financieras como al público.

En entrevista con Proceso, Robert Losey, profesor de finanzas de American University y experto en temas hipotecarios, mercados financieros, banca privada y líneas de inversión, señala: "El hecho de que el gobierno sea el proveedor de capital, compre acciones y se apodere de los puestos de toma de decisión de la banca privada es una cuasi nacionalización de la banca estadunidense, y nadie puede ponerlo en duda".

Y es que, según los expertos, no había de otra, pues sólo en las últimas dos semanas las pérdidas registradas en las operaciones bursátiles de todo el mundo se estimaban en más de 2 billones de dólares.

"Por el desastre y la confusión que padecen los mercados bursátiles se requieren medidas coherentes y sólidas para restaurar la confianza en el sistema financiero mundial", alerta otro informe del FMI difundido la semana pasada con el título Reporte mundial de la estabilidad financiera.

E insiste: "La falta de acciones coherentes y decididas nos arrastrará a un período de creciente desorden e incertidumbre que sería muy costoso y negativo para la economía real del planeta".

Contagio

De acuerdo con el informe Perspectivas económicas del mundo, elaborado por el FMI, el PIB de Estados Unidos caerá de 2% registrado en 2007 a 1.6% este año y a 0.1% en 2009.

Los seis países más desarrollados del planeta -los mismos que marcaban las pautas de las políticas económicas del mundo- también mostrarán esta tendencia. De hecho, para 2009 el PIB de Francia crecerá apenas 0.2%, y los de Gran Bretaña e Italia decrecerán en -0.1% y -0.2%, respectivamente.

Las "economías emergentes y en desarrollo" -como India, Brasil o Sudáfrica- sufrirán una desaceleración: de 8% en 2007, bajarán a 6.9% en 2008 y a 6.1% en 2009.

Pero, según el informe del FMI y un reporte que realizó el Banco Mundial, los efectos de la debacle financiera provocarán "un aumento significativo en los niveles de pobreza". Sin embargo, las dos instituciones no precisaron qué tan grave sería ésta. El documento del Banco Mundial argumentó: "La volatilidad de los mercados financieros puede cambiar en cualquier momento, provocando cambios en los efectos, positivos o negativos, en las economías reales".

No obstante, este informe señaló que el aumento de la pobreza estará ligado a la pérdida de empleos que se registrará como consecuencia del "alza en los precios de los alimentos y combustibles y la restricción de la capacidad productiva ante la falta de créditos, así como de las expectativas de aumentos de inflación".

Por su parte, el informe del FMI sostiene que "la conjunción del alza de los precios de los alimentos y combustibles iniciada en 2004 y la restricción de la capacidad productiva ha impulsado la inflación (mundial) hasta niveles sin precedente en una década": 3.6% respecto del PIB en los países desarrollados y 9.4% en las economías emergentes y en desarrollo.

Las proyecciones del FMI sobre el comportamiento de la economía mundial se basan en un supuesto aún incierto: que las medidas adoptadas por Washington y los restantes países del G7 estabilizarán el sistema financiero.

De hecho, en su informe advierte: "Aunque se implemente con éxito el plan de Estados Unidos para eliminar los activos problemáticos de los balances de los bancos, el riesgo de contagio probablemente se mantendrá a niveles excepcionalmente altos durante algún tiempo, lo que retrasará el retorno de una situación de mayor liquidez en los principales mercados financieros".

"Además -señala- es muy probable que se produzcan pérdidas de crédito adicionales en la medida en que se desacelere la economía mundial. En estas circunstancias, la capacidad de las instituciones financieras de captar capital se pondrá a prueba (...), lo que implica que el ritmo de creación de crédito y de actividad económica estará sujeto a límites por lo menos hasta 2009."

Losey estima que una eventual recuperación de la economía mundial podría iniciarse en un plazo de "dos a tres años".

"La situación es verdaderamente complicada. La contracción de la macroeconomía mundial, aunque no será severa, tendrá la dificultad de reencontrar el camino de la expansión que tuvo en los últimos dos años, especialmente para los países pobres, algunos de los cuales ni siquiera cuentan con sistemas bursátiles."

No hay comentarios: