miércoles, 29 de octubre de 2008

La Naturaleza de la Actual Crisis Económica Mundial



Alfredo Velarde

Que la política es, en realidad, la economía concentrada , lo vienen revelando un caudal de acontecimientos que lo mismo se revelan pletóricos de significaciones en el actual contexto de crisis económica mundial ampliada , que en el ámbito doméstico mexicano de hoy, el cual también se mueve animado por la turbulencia de aquella y determinando inéditos acontecimientos .

El reciente galardón que distinguió con el premio Nobel de Economía , por ejemplo, al conocido columnista del New York Times , Paul Krugman , y los tardíos golpes de pecho “autocrítico” que -para sorpresa de muchos-, expresó el ex presidente de la Reserva Federal de los EUA y otrora “gurú del libre mercado” , Alan Greenspan , expresa muy bien cómo, con meteórica celeridad, muchos hombres no hace mucho conspicuas representaciones emblemáticas del capitalismo contemporáneo, reculan y se acomodan a las nuevas circunstancias que serán, todavía, la causa de enormes desgracias para los condenados de la tierra , para usar la referencia de Franz Fanon , justo cuando el sistema capitalista maduro nos confronta con sus horrores e ineludibles contradicciones de las que muchos no quieres hacerse responsables. ¿Quién se hace cargo de los platos rotos?

Que el Nobel de Economía le fuera conferido a Krugman por la academia sueca (un reconocido crítico reciente del neoliberalismo desde la óptica neo-keynesiana ), cuando antes parecía un inconfesado requisito pero imprescindible , el comulgar con las orientaciones ideológicas del reaccionario marco teórico de factura neoliberal; que Greenspan aparezca en una arrepentida alocución durante su audiencia ante el Congreso norteamericano, postulando que “el libre mercado no sirve” ; y que también Felipe Calderón aparezca, en México, aplicando su criticado y discutido como tardío e insuficiente por sus opositores, Programa para Impulsar el Crecimiento y el Empleo , como desusado desplante intervencionista estatal para un neoliberal sin alternativas doctrinales propias , nos habla, efectivamente, de que la política es, en efecto, la economía concentrada .

Por lo antes dicho, comprender la crisis económica mundial del presente, aparece como un imperativo del actual momento de recesión internacional , fenómeno sin el cual, la política de este tiempo, se hace algo prácticamente imposible de entender . De manera que lo primero que hay que descartar, al analizar caracterizadoramente la crisis manifiesta en el generalizado colapso financiero y la caída mundial de las bolsas de valores , es que con ella se trata de una crisis radicada, única y exclusivamente, en la especulativa órbita circulatoria de ése mercado paralelo que es el ámbito bursátil .

Por supuesto, la especulación de una economía global crecientemente financierizada , hizo su parte. Pero ésta fue más un reflejo y efecto posterior de una crisis económica mundial claramente enraizada y originalmente detonada por fenómenos productivos –por ejemplo, la crisis inmobiliaria norteamericana- que nos están mostrando que, a lo que estamos asistiendo, con ésta crisis, es a la intensificación expresada de una de las contradicciones centrales del capitalismo global de una crisis de sobreproducción, en los términos que fueran teorizados esclarecedoramente por Marx . En éste sentido, la crisis de hoy se parece a la de la década de los 70 del siglo XX, cuando la estanflación (estancamiento con inflación) hizo acto de presencia, tras el largo auge de la segunda posguerra mundial, y que, tras la reconstrucción económica de las naciones antes destruidas, como Alemania o Japón , y la irrupción de economías emergentes de entonces, como Brasil , Taiwán y Corea del Sur , incorporó al mercado mundial una gran capacidad productiva que detonó una competencia fraticida por los mercados , al inundarse los mismos con mercancías que la desigualdad social hizo que no pudiesen ser adquiridas en la magnitud producida en las periferias, dado que el crecimiento del poder adquisitivo de las clases subalternas , en el mundo, no sólo no creció sino que bajó salvo en los estados industriales desarrollados, limitando el poder de compra ante la inundación de bienes manufacturados que, bajo tales condiciones, no encontraban salida para su realización efectiva por la contracción de la demanda y la consecuente caída de la tasa de ganancia que ello acarreó.

En aquel entonces, la estanflación que concluyó en la crisis fiscal de los Estados que dejaron de ser por los motivos antes referidos “benefactores” , fue combatida con la reestructuración capitalista de fe neoliberal de los años 80. Se privatizó prácticamente todo, se liberalizaron los mercados y se desreguló la intervención estatal. El ciclo económico , de nuevo, describió su fase ascendente mientras la tercera revolución científico-técnica , terminaba incrementando, otra vez, la capacidad productiva del trabajo conque se sobreprodujo ante la acotada demanda efectiva de los empobrecidos consumidores que el neoliberalismo casi mató de hambre en las últimas décadas. De manera que, estas orientaciones ahora en crisis, determinaron que la reestructuración capitalista neoliberal, se fortalecieran durante esos años con la llamada globalización (integración subordinada de los estados-nación ante los estados industriales decisivos) y la rotunda financierización de las economías ahora quebrantadas y que hará imprescindible, entre otras medidas más para la nueva reestructuración económica, una nueva reforma monetaria internacional de los alcances que en los años 40 tuvo la de Breton Woods .

Hoy, de nuevo, la esencia y la clave comprensiva de la crisis, en su causalidad íntima es productiva (de nuevo una crisis de sobreproducción ), aunque su apariencia exterior, se exprese como crisis financiera (de circulación), pero acaso deba de sorprender que se esté empezando a evocar ahora la “vuelta del Estado” , cuando la salida de la crisis en los 70, había sido su alejamiento del mismo. ¿Es la cura remedial del capitalismo, el capitalismo mismo? Yo creo que no, y por eso la necesidad de la revolución socialista, como alternativa real, empieza a volver a colocarse a la orden del día del presente.

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