lunes, 15 de junio de 2009

QUISIERA SER MILLONARIA

Como el título de la película, yo quisiera ser millonaria. Ya soy mexicana y soy de izquierda también, pero para mis dignos representantes, más bien soy un cero a la izquierda.

Ser mexicana y ser millonaria es una combinación perfecta. Pase seguro a las relaciones de altas esferas políticas. La impunidad estaría conmigo y hacer negocios sería cosa facilísima. Nada de trámites burocráticos y engorrosos haciendo filas larguísimas. Nada de pagar mordidas. Eso queda para los mexicanos, los comunes, pero no para los mexicanos millonarios. ¿Quieren salir adelante, mexicanos?, ¡friéguense!: nada es gratis en esta vida, apréndanlo. Todo quieren peladito y en la boca... ¡huevones!

¿Y cómo me haría de mi fortuna?, ¡pfff!, ¿y a quién le importa? En México eso es lo de menos y si de casualidad a alguien le llegara a importar, las instituciones se encargarían de bajarle sus ánimos investigadores. No es correcto que ajenos intenten hurgar en cosas privadas. El secreto bancario sería mi derecho y es que a mí, millonaria, sí me aplicarían las leyes cuando me convenga, ¡alabados sean los carpetazos por falta de pruebas en las investigaciones!

Si fuera millonaria eso me bastaría para formar parte de la gente bonita, la gente de revistas como ¡Hola! o ¿Quién?... ¿TVnotas?... no, esa no me gusta. En esa, más que ser millonaria hay que enseñar pompa bajo titulares que jalan ojos y venden, como 'mamasota' o 'buenota', ¡qué vulgar!, pero igual en esas tres revistas que se llevan no-sé-cuantos-árboles-talados-por-día, la calidad humana y el intelecto es lo que menos interesa cuando se trata de contar con una imagen... ¿agradable?, pues ni tanto, basta con que me vea chick enfundada en atuendo caro (de preferencia de boutique extranjera) sabiendo agarrar la copa de 'champein' y dando doble besito, uno en cada mejilla -un Judas doble-. Eso sí es clase.

Si fuera millonaria, podría decir y desdecirme. Ya ven a Miguel de la Madrid y nadie dice nada... al menos no de manera oficial; o vean como en este momento Manlio Fabio Beltrones está lanzando severas críticas al Calderonismo tildándolo de fascista (¡qué novedad la que viene a decir!), pero en caso de que tuviera otro hijo con miras de matrimoniarse, ya lo veremos con sus distinguidos invitados, esos, los mismos a los que ahora critica. ¡Es tan lindo despedazarse sin hacerse daño!... y yo estaría ahí, porque mis millones me lo permitirían... o si fuera yo la matrimoniada, tendría la fortuna de que Norbero Rivera oficiara la misa de la santa unión con mi futuro marido (otro millonario, porfa), ¿quién puede decirse tan suertudo como para contar con tantas bendiciones? Solo siendo millonario.

Si fuera millonaria, ¿para qué me ilusionaría comprando mi boleto del Melate cada semana? Eso es para el mexicano común, el que se sigue ilusionando con el triunfo fácil comprando su boleto de pro-gol, pro-touch, pro-hit o del sorteo Zodiaco sin preguntarse porqué también la Lotería Nacional está llena de corrupción Gordillista. Chance y por ser millonaria igual y me harían un huequito para ver cómo tranzo al prójimo y así hacerme de más millones.

Si fuera millonaria, ¿importarían mis antecedentes escolares? Pues si es así, ya me compraría el título. Calderón me puede asesorar sobre cuál sería mi mejor opción de universidad extranjera para el efecto y hasta podría decir las mismas estupideces que él para pasar por una conocedora de temas que ni sabía que existían. Ha de ser súper-genial tener tanta concha como para abrir la boca, ¿para qué procuparme por la dignidad cuando el cinismo se puede comprar?

Quisiera ser millonaria. Si hubiera dudas con mi nacionalidad, eso rápido se arregla para poder ser una millonaria mexicana lo más pronto posible y si me muero, a pesar de haber sido una tranza que hacía negocios corruptos, hasta me santificarían y bonitos discusos sentimentaloides me dedicarían en el funeral. No faltaría el gobernador que un precioso busto me develaría, ¡qué emoción!

Sí que quisiera ser millonaria. Podría financiar las campañas políticas de 'mis amigos', esos, los que piensan igual que yo en el ámbito de las tranzas. Podría financiar campañas de odio, pagar spots, acomodar piezas claves en las instancias electorales y dejar fuera a mis enemigos, los populistas. El odio y el miedo de la sociedad hacia este tipo de personajes y que yo avive ya me darían una ayudadota.

¡Qué padre sería si yo fuera millonaria! Lucraría con el noble sentimiento humano y ya de paso me aprovecharía de él. Teletones, Un kilo de ayuda, Bécalos, ¡en fin!... programas sociales que el gobierno no proporciona los puedo hacer míos, deduzco impuestos de las donaciones de mexicanos creídos que de por sí ya pagan impuestos (pero que no exigen cuentas claras) y todavía yo quedaría como una persona llena de ideales nobles. ¡Sería toda una humanitaria!

De verdad que cómo quisiera ser millonaria, así, si un familiar mío fuera secuestrado y asesinado, tengo el poder para convocar a la indignación nacional y hasta puedo tomar micrófonos para exigirles a los políticos que hagan su trabajo o que renuncien. Igual no consigo mucho, pero al menos doy rienda suelta a mi coraje y a mi dolor. ¡Qué feo ha de sentirse ser un mexicano común que no tiene ese poder para tener voz, mientras se muere en ese dolor, desesperación e impotencia! No. Mil veces ser millonaria. En el peor de los casos, me salgo del país ya que puedo hacerlo ¡y ahí se quedan!

¡Ah!… ¡debe ser genial ser millonaria! Gestionaría jugosos negocios lucrando con la necesidad del mexicano jodido (jodido gracias a mí y a unos 30 millonarios más), como con guarderías, por ejemplo: es el tema de moda. Total, si soy muy cercano a una familia poderosa gracias a que los millones eso me permiten y una tragedia sucede, me lavaría olímpicamente las manos, dejo que pase un tiempito y ya después vuelvo a salir a la luz con otro redituable negocio entre manos.

Y es que los mexicanos son únicos: todo lo permiten, todo lo perdonan, ¡es tan p…noble el pueblo de México!

En serio que quisiera ser una de esas pocas millonarias en el México de millones de agachados.

*****

El colofón: Y en medio de tanta porquería, la UNAM sigue cosechando reconocimientos a nivel internacional, reconocimientos que ya quisieran los Tecnológicos. El último: el Premio Príncipe de Asturias 2009 en el campo de la Comunicación y Humanidades. Todavía tenemos motivos para sentirnos orgullosos, motivos que no nos permiten claudicar a pesar de tanto.

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