lunes, 19 de octubre de 2009

Golpe al SME: rumbo al estallido social




Portada Contralínea


La liquidación de Luz y Fuerza del Centro y el golpe al sindicato más aguerrido de México aglutina a las corrientes más disímbolas del centro y la izquierda del país. Lo que se percibe como el inicio del desmantelamiento de la industria energética nacional ya permitió el reencuentro del SME con la CNTE, sectores de La Otra Campaña, la UNT, el Frente Sindical Mexicano, el lopezobradorismo y hasta organizaciones del viejo corporativismo priista. Además, reactivó el movimiento estudiantil en la UNAM, las normales rurales, la UAM y el Politécnico. “Todo eso se esperaba”, declaró el secretario del Trabajo Javier Lozano ante un escenario de 80 millones de pobres –20 de ellos en pobreza alimentaria–, 1 millón de nuevos despedidos y la peor debacle del PIB de la que se tenga memoria. Un estallido social está a punto de ocurrir, advierten investigadores



Érika Ramírez / Mayela Sánchez


Pudieron más los compromisos de Felipe Calderón con quienes lo llevaron a la Presidencia de la República que el riesgo de generar un estallido social, señala Carlos Antonio Aguirre Rojas al explicar las causas de la liquidación de Luz y Fuerza del Centro (LFC).


“Es una medida desesperada” para acatar los acuerdos a los que llegó con el Consejo Coordinador Empresarial, el Consejo Mexicano de Hombres de Negocios, la Asociación de Bancos de México y los sindicatos patronales desde la campaña electoral de 2006.


El posdoctor en historia por la École des Hautes Etudes en Sciences Sociales de París explica que la medida contra la empresa paraestatal y el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) no viene sola. Otras más llegarán en cascada: un paquete económico que incremente los impuestos, una reforma laboral que elimine el derecho de asociación de los trabajadores y el inicio de la recta final de la privatización del sector energético.


Sin embargo, el cálculo político pudo haber fallado al gobierno de Felipe de Jesús Calderón Hinojosa. El movimiento sindical que se ha aglutinado entorno al SME podría capitalizar el desastre económico y social en el que se encuentra el país.


Aguirre Rojas, investigador del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y especialista en movimientos sociales en América Latina, explica que con el decreto del 11 de octubre pasado –con el que el gobierno federal liquida LFC– y el asalto de la Policía Federal a las 104 instalaciones de la paraestatal, la administración de Felipe Calderón comienza a pagar las facturas a los grupos económicos que lo llevaron a la Presidencia “y que luego han buscado legitimarlo, aunque sea por la fuerza”.


Junto a la firma del presidente aparecieron las de 10 secretarios de Estado. Con ellas, el “presidente del empleo” cancela más de 40 mil fuentes de trabajo de LFC y 95 años de vida del SME.


En menos de 12 horas, miles de electricistas perdieron sus salarios, su derecho a la atención médica, a la vivienda y demás prestaciones laborales conquistadas por el SME, liderado por Martín Esparza Flores. Así ocurrió con Jorge Méndez, un joven de 34 años que apenas había logrado una antigüedad de tres años en la empresa regulada por la Secretaría de Energía.


De Jorge dependen siete personas, que sobreviven con los 152 pesos que obtiene diariamente: cuatro hijos, su esposa ?que le apoya con la venta de zapatos? y sus dos padres diabéticos. Él, al igual que su familia, dice estar dispuesto a todo, a cambio de recobrar su trabajo: “Ya no tenemos más qué perder”.


Como él, otras 44 mil personas recibieron azoradas la noticia de que más de 500 policías federales habían tomado sus puestos de trabajo el 10 de octubre pasado antes de la media noche.


Dos horas más tarde, la madrugada del domingo 11, los secretarios de Gobernación, Fernando Gómez Mont; de Hacienda y Crédito Público, Agustín Carstens; de Desarrollo Social, Ernesto Cordero Arroyo; de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Juan Rafael Elvira Quesada; de Energía, Georgina Kessel Martínez; de Economía, Gerardo Ruiz Mateos; de Agricultura, Francisco Mayorga Castañeda; de Comunicaciones y Transportes, Juan Molinar Horcasitas; de la Función Pública, Salvador Vega Casillas, y del Trabajo y Previsión Social, Javier Lozano Alarcón, apoyaban la decisión presidencial de “extinguir” LFC.


Estallido social

Alejandro Vega, miembro directivo del Centro de Investigación Laboral y Asesoría Sindical (CILAS), coincide con el académico de la UNAM, y agrega que el gobierno “está jugando con fuego”, porque pocas organizaciones tienen una presencia social y una penetración como el SME (que agremia a 44 mil trabajadores en activo y 22 mil jubilados), y que ha sido opositor del modelo económico que prevalece en el país.


Con la liquidación de LFC, los electricistas “han mantenido una posición prudente, que privilegia los causes legales. Sin embargo, si se empiezan a cerrar esas vías, los trabajadores no se van a quedar cruzados de brazos y se puede llegar al estallido social”, advierte el investigador del CILAS.


Aguirre Rojas alude al descontento generado por el “fraude electoral” de 2006, en el que Calderón Hinojosa asumió la Presidencia de la República a menos de un punto porcentual de diferencia de su opositor Andrés Manuel López Obrador. “En este caso también hubo un agravio a la ciudadanía, no sólo al sindicato”.


Extinción “perversa” e “ilegal”

Alfonso Bouzas Ortiz, doctor en derecho por la UNAM, opina que el decreto presidencial es “perverso”, pues las autoridades no debieron utilizar la palabra extinción, como se hiciera en el artículo 1, que dice: “Se extingue el organismo descentralizado Luz y Fuerza del Centro, el cual conservará su personalidad jurídica exclusivamente para efectos del proceso de liquidación”, ya que se puede extinguir un fideicomiso, pero no una persona moral o una empresa”.


El gobierno federal, explica, debió estipular la liquidación desde el principio del decreto. Sin embargo, “no lo hicieron porque con ello se verían obligados a seguir con el procedimiento marcado en la Ley Federal del Trabajo, que indica que se debe dar derecho de audiencia al sindicato, y éste, a la vez, alegar la certeza legal”.


Bouzas Ortiz refiere el capítulo VIII “Terminación colectiva de las relaciones de trabajo”, que indica que si se trata de “la incosteabilidad notoria y manifiesta de la explotación”, “el patrón, previamente a la terminación, deberá obtener la autorización de la Junta de Conciliación y Arbitraje, de conformidad con las disposiciones para conflictos colectivos de naturaleza económica”.


Reforma laboral proempresarial

Coordinador del libro Contratación colectiva de protección en México –informe realizado para la Organización Regional Interamericana de Trabajadores–, Bouzas alerta que la liquidación de los trabajadores es prácticamente la liquidación del derecho colectivo en México. Con esto, “el gobierno nos dice que quiere una economía en la que no haya ni sindicatos ni contratos colectivos de trabajo”.


Agrega que “esto debe alarmar incluso a los sindicatos corporativos, porque la amenaza va para todos; cuando no le sea útil Romero Deschamps (secretario general del sindicato petrolero) será pateado de la misma manera”, dice el doctor en derecho laboral por la UNAM.


Néstor de Buen Lozano, investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, coincide con Bouzas Ortiz y agrega que el SME todavía tiene el derecho de tramitar un amparo, pues la decisión del presidente de liquidar LFC “es un decreto totalmente infundado que se puede demandar ante la Junta de Conciliación y Arbitraje (JCA)”.


De Buen Lozano, especialista en derecho social, observa que para que se haya terminado una relación de trabajo, entre la compañía y el sindicato debió manifestarse un conflicto ante la JCA: “Se tiene que dar vista a los interesados para que expresen lo que a su derecho convenga, por lo tanto esta medida es un acto de fuerza que no tiene fundamentos”.


Privatización del sector energético

Alberto Montoya Martín del Campo, académico de la Universidad Iberoamericana, doctor en políticas públicas sobre revolución tecnológica y especialista en estudios estratégicos y a largo plazo a nivel nacional, advierte que el gobierno “busca un enfrentamiento con los sindicatos que no son afines a su concepción política, del desarrollo nacional, y abre nuevos espacios a la privatización de funciones, tareas y responsabilidades que corresponden al Estado mexicano”.


Además, indica que hay una alta probabilidad de que se privatice el sector energético. Refiere que el artículo 27 de la Constitución faculta únicamente a la nación para la generación, transformación, distribución y abastecimiento de energía eléctrica para la prestación del servicio público.


Sin embargo, en los hechos se constata lo opuesto, explica: “En 2008, el 38 por ciento de la electricidad estatal fue producida por empresas extranjeras. Esto, además, bajo un proceso en el que se ha hecho una sobreinversión en el sector de parte de estas empresas privadas, con un extraordinario costo financiero para el país, porque la Comisión Federal de Electricidad paga a estas trasnacionales a una tasa de 12.5 por ciento anual en dólares, que de haberlo hecho la propia CFE habría tenido una tasa anual de interés de 6 por ciento. De forma tal que hay una sobreinversión, porque están por encima de la demanda actual”.


Por otro lado, dice, aplican una política “antinacional” de sustituir las tareas sustantivas de los organismos, que la propia Constitución establece como tareas exclusivas del sector público. “Se ha llevado a cabo en la práctica, con modificaciones a las leyes secundarias, para que sean las empresas particulares nacionales y extranjeras las que lleven a cabo estas tareas exclusivas del Estado”.


Explica que esto tiene costos, porque la forma de producción de electricidad de los inversionistas privados se ha orientado al establecimiento de plantas de ciclo combinado, que funcionan con gas natural, y esta opción tecnológica ha sido “crecientemente costosa, pues el precio del gas natural determina el precio de la tarifa eléctrica”, de manera que si la Comisión Federal de Electricidad hubiera utilizado combustóleo, el precio de la electricidad habría sido menor.


“En México, el 42 por ciento de los energéticos utilizados para producir electricidad corresponde al gas natural”, indican datos del ingeniero José Luis Apodaca Villarreal, exgerente general divisional de la CFE por más de 30 años.


Apodaca también ha señalado el desaprovechamiento de carbón para generar electricidad, una opción mucho más barata, disponible en Coahuila con reservas para unos 30 años. “A todas estas opciones se han dejado de lado con el propósito de abrir las inversiones a empresas extranjeras que utilizan tecnología de plantas de ciclo combinado y que nos han resultado muy caras”, dice Montoya Martín del Campo.


El SME

Alejandro Vega dice que la intención del gobierno federal de acabar con el SME corresponde a que este tipo de organizaciones “democráticas e independientes” se han mantenido, desde hace 20 años, en contra de los procesos de privatización del sector público. Entre ellos, destaca el investigador del CILAS, la imposición de una reforma laboral lesiva para los trabajadores y la privatización del sector energético.


La afectación laboral y económica para la gente es terrible y brutal, en una situación de crisis de empleo en el país, de cada vez menos oportunidades, “lanzar a más de 42 mil gentes a la calle es una acción criminal”.


Agustín Rodríguez, secretario general del sindicato de la UNAM y presidente colegiado de la Unión Nacional de Trabajadores, advierte que el gobierno está “limpiando” el camino para generar las condiciones de la reforma laboral, “que no va a dar pie para que se formen organizaciones sindicales, ya que la individualización del trabajo y la contratación temporal lo que menos requiere es la organización de los trabajadores”.


La consecuencia de ello sería la violación flagrante de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que en su artículo 123 señala: “Toda persona tiene derecho al trabajo digno y socialmente útil; al efecto, se promoverán la creación de empleos y la organización social de trabajo, conforme a la ley”.


El dirigente de los trabajadores universitarios explica que el asunto de Luz y Fuerza del Centro “no es algo novedoso, en 1995 se creó para entrar en el proceso de liquidación y fusión de las compañías de luz que existían en aquella época. Todo iba en la orientación de fusionarlas para tener una sola de carácter nacional, administrada por el Estado”. No obstante, es “preocupante para todos los sindicatos ver cómo se desarticula a un sindicato, cancela una fuente de trabajo y desestima a un instrumento bilateral como lo es un contrato colectivo de trabajo. Los trabajadores debemos unirnos en un gran frente sindical que pueda hacer frente a este tipo de acciones y represión hacia las organizaciones sindicales”.


Aguirre Rojas, investigador del IIS de la UNAM, añade: “Se está queriendo volver al viejo modelo sindical de Fidel Velázquez, de domesticación absoluta, donde la clase obrera y todos los sindicatos tienen que apoyar acrítica e incondicionalmente cualquier decisión del Estado, y quien no se alinee en esa perspectiva, será golpeado”.


Max Correa, secretario general de la Central Campesina Cardenista dice que el decreto presidencial es una “provocación” a la población, y es hora de que todas las organizaciones obreras y campesinas “defendamos a una de las empresas estratégicas del Estado, desmantelada por sus propios administradores y no por los trabajadores”.


El líder agrario que caminó junto con los electricistas en la primera manifestación de rechazo a la “extinción” de LFC opina que la administración “fascista” de Calderón Hinojosa no puede más que sostenerse con el apoyo del “garrote”, representado por las fuerzas armadas.


El decreto es “una confesión de la incapacidad administrativa de los gobiernos panistas; aceptan su incapacidad de hacer productiva una empresa como administradores desde el sexenio de Vicente Fox”, dice.


“Se pretende dar un golpe a un sindicato democrático y revolucionario. Debería ubicar las empresas y empresarios que no pagan las tarifas eléctricas para destapar toda la podredumbre que están en las altas esferas de la compañía.”


Gobernar con el “garrote”

Alejandro Vega, miembro directivo del CILAS, coincide con el académico universitario y dice que, con la entrada de la Policía Federal a los puestos de trabajo de los electricistas, Felipe Calderón muestra su fuerza, y el mensaje es: “Cualquier tipo de protesta social, en oposición al gobierno, va a ser respondida con la fuerza militar”.


El pretexto para expandir al ejército a lo largo del país, dice, ha sido el combate contra la delincuencia organizada, pero los avances son “nulos”. Una nota del reportero Gustavo Castillo García, del periódico La Jornada, indica que hasta el mismo 10 de octubre se habían registrado más de 5 mil 500 ejecuciones en el país. Castillo García documenta, con informes de la Procuraduría General de la República y de la Secretaría de la Defensa Nacional, que de enero a octubre de este año habían sido asesinadas 5 mil 570 personas “por presuntos vínculos con el crimen organizado”.


La cifra supera las 15 mil 400 en lo que va de la administración de Calderón Hinojosa, mientras que en toda la administración de Vicente Fox se contabilizaron 13 mil homicidios de este tipo.


Prestaciones “de ley”

Entre los argumentos del gobierno federal para proceder a la liquidación del organismo descentralizado, se expone que registra un pasivo laboral de 240 mil millones de pesos, de los cuales solamente 80 mil millones corresponden a trabajadores en activo y 160 mil millones al personal jubilado, indica el Diario Oficial de la Federación. Sin embargo, Alejandro Vega, investigador del CILAS, dice que los trabajadores de Luz y Fuerza sólo tienen salarios que les permiten sobrevivir. “Pudieran parecer altos, si los comparamos con los dos salarios mínimos que tienen los obreros en México y con jornadas dignas, comparadas al modelo de 12 horas laborales que se está imponiendo, como antes de la Revolución”.


El problema para la administración pública, dice, es que los electricistas tienen condiciones de trabajo “medianamente decentes. El gobierno quisiera que estuvieran en las condiciones infrahumanas en que está la gran mayoría de los trabajadores del país. No es que sean privilegiados, sino es que tienen todo lo que debiéramos tener todos”.

UNAM: recorte y embate federal



El reporte de investigación El financiamiento a la Universidad Nacional Autónoma de México, ¿por qué reduce el gobierno el financiamiento?, del Centro de Análisis Multidisciplinario (CAM) de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), señala que la política impuesta por el Estado respecto de la máxima casa de estudios resulta en el deterioro de su presupuesto en términos reales.

La disminución es del 9 por ciento. En contraste, en el mismo periodo, las prestaciones de altos burócratas de la administración pública federal aumentan 12 por ciento. “Es claro –observa el CAM– que lo más importante para la clase política es su salario y no la educación superior. Pareciera que la crisis sólo a ellos les perjudica. Por ello, sin decoro ni preocupación alguna, se aumentan las prestaciones”.





El estudio, de reciente publicación, advierte que los recortes presupuestales en universidades públicas se traducen en disminución de salarios, recorte de personal, limitación de la matrícula de estudiantes y elevación de cuotas y colegiaturas. Ello provoca conflictos internos, pues se amenaza el carácter público y gratuito de la educación.

Actualmente “el gobierno mexicano ha descuidado deliberadamente las condiciones financieras de las universidades públicas”. El subsidio a la UNAM se mantiene en niveles sumamente bajos. En 2008, su monto nominal fue mayor sólo en 57 por ciento al presupuesto de 1981, en tanto que el destinado a educación creció un 218 por ciento nominal.

La investigación, elaborada por David A Lozano Tovar, Román Alcaraz, Mariana Juárez Martínez, Luis Lozano Arredondo, Guadalupe Zavala, Jaime Vásquez y Neftalí Miranda, apunta que el debilitamiento del subsidio federal es la principal causa del deterioro de las condiciones laborales y de la fuga de académicos e investigadores de alto nivel a otras instituciones. También, del rechazo de estudiantes y la lenta recuperación del nivel académico y científico.

“Sólo se podrán obtener resultados satisfactorios –observa–, restableciendo la capacidad financiera de la educación superior, en lugar de privilegiar una política económica que desfalca al país.”

Para ejemplificar el desfalco que sufrirá la UNAM, el CAM compara los subsidios que recibirá la universidad con las percepciones de la alta burocracia del gobierno federal: el Presupuesto de Egresos de la Federación prevé que de 2009 a 2010 el subsidio a la UNAM pasará de 21 mil 360 millones 299 mil 980 pesos a 23 mil 108 millones 932 mil 149 pesos.

En cambio, las prestaciones a funcionarios federales de alto nivel crecerán de 694 millones 548 mil a 715 millones 755 mil 50 pesos. El costo de la nómina total se incrementa un 9.2 por ciento para sumar 202 millones 600 mil 425 pesos, es decir, aumentan 938 plazas: “Más funcionarios de alto nivel a cambio de menos presupuesto a la educación superior”.





El subsidio federal a la UNAM representa en 2009 el 89 por ciento de sus ingresos presupuestales. Para el ciclo escolar 2009-2010 se previó un recorte presupuestal de 7 mil millones de pesos. De ese monto, 800 millones pertenecen a la educación superior. La máxima casa de estudios sufre así un recorte del 1 por ciento del presupuesto (200 millones de pesos), una cuarta parte del total.

De 1981 a 2008, el financiamiento nominal se incrementó apenas en 56 por ciento. Ello tiene efectos en el aumento del costo real por alumno. Los recursos de la UNAM en este rubro pasaron de 16 mil 923 pesos en 1988 a 35 mil 575 pesos en 2009. El gasto aumentó un 226.31 por ciento.
“Para la universidad representan un costo mayor que el de hace 20 años. El costo por alumno en todos los niveles educativos ha tenido un aumento, aunque diferente según el nivel de enseñanza”. También en el salario del personal académico de carrera (profesores, investigadores, técnicos y ayudantes), que se redujo en un 17.47 por ciento en ese mismo periodo. Para el personal contratado por hora-clase tuvo un incremento apenas del 0.92 por ciento y para el personal de base, una disminución del 9.68 por ciento.

Desdén histórico

Describe que frente a la peor crisis económica mundial desde 1929, el presupuesto para educación ha sufrido graves ajustes: “La educación superior no ha sido ajena a los efectos de la política neoliberal. Su financiamiento ha estado dirigido durante años por los intereses de la clase política mexicana, a la que sólo le ha interesado la readecuación de la educación a las actuales necesidades de competitividad y desarrollo del aparato productivo”.

El estudio refiere que durante la toma de protesta del director del Instituto Politécnico Nacional, el presidente Felipe Calderón aseguró que el México “ganador” requiere que sus institutos y universidades se vinculen más estrechamente con el sector productivo: “Demanda incorporar al mayor número de jóvenes a una educación superior de calidad; exige un sólido capital humano capaz de aportar soluciones a los problemas nacionales”.

Explica que desde la instauración del modelo neoliberal, el gobierno federal se ha esforzado por inducir el crecimiento de la matrícula en educación superior sólo en áreas que corresponden a las necesidades que exige el mercado laboral.

Privilegia la educación tecnológica y rápida por encima de una educación integral con pensamiento crítico. Es así que el gasto público en la primera ha crecido mucho más que el gasto público para educación universitaria. “Ello ha permitido –reflexionan los investigadores– que el sector privado gane mercado y sustituya al Estado en la formación de jóvenes universitarios”.

La investigación anota que para competir con las instituciones privadas, algunas universidades públicas asumen su ideología mercantil, “olvidando que su misión no es formar mano de obra para el mercado laboral, sino jóvenes capaces de analizar los múltiples problemas de este país, proponer soluciones y ser críticos. Los estudiantes universitarios deben representar y velar por las urgentes necesidades de la sociedad mexicana”.
Influidas por las recomendaciones del Banco Mundial, las políticas educativas dejaron de lado la formación educativa integral y mantienen la propuesta de privatizar de manera paulatina la educación superior, “con el pretexto de que la educación básica debe ser financiada públicamente por su gran impacto en la economía mediante la productividad y la distribución del ingreso, mientras que en la educación superior los beneficios son individuales”. Por ello, el financiamiento público a la educación superior ha disminuido en comparación con el de la educación básica.

El Centro de Análisis Multidisciplinario explica que desde 1980 los dos mecanismos para impulsar la distribución del ingreso nacional han sido: la caída salarial y la reducción del gasto público social, en especial, el destinado a la educación superior. Además, de 1981 a 1988 el gasto social se redujo notablemente con el único objetivo de liberar recursos financieros que permitieran hacer frente a la deuda pública.

Ejemplifica que en 1988 por cada peso que el gobierno mexicano pagó por intereses, sólo destinó 14 centavos a la educación, de los que uno fue para la UNAM. Ese año el subsidio federal para la máxima casa de estudios fue inferior al pago de cuatro días de intereses de la deuda pública. El estudio calcula que hubiera bastado no pagarlos durante siete semanas para duplicar el gasto total en educación. El incremento era necesario, pues este presupuesto se había reducido dos quintas partes en comparación a su nivel de 1981.

Estima que con lo destinado a la deuda del Instituto de Protección al Ahorro Bancario (34 mil 587 millones de pesos sólo para este año), esos recursos servirían para pagar el subsidio de la UNAM durante al menos 70 años, o para mantener un financiamiento de la educación superior equivalente al 3 por ciento del Producto Interno Bruto de 2008 durante seis años.
Pobreza estudiantil en la UNAM

En 2008, el 51 por ciento de los habitantes del país vivía en condiciones de pobreza y casi la quinta parte en pobreza extrema. El CAM de la Facultad de Economía expone que debido a la precaria situación del ingreso familiar y el insuficiente apoyo económico que la universidad otorga a los estudiantes mediante becas, un número considerable se ve obligado a trabajar o abandonar sus estudios. Y es que al primer trimestre de 2009 el 51 por ciento de la población económicamente activa tenía un ingreso de dos salarios mínimos, es decir, que 22 millones 500 mil personas no pueden satisfacer sus necesidades básicas. El estudio se cuestiona: “¿cuántas de esas familias pueden tener hijos estudiando en la educación superior?”

En 2008 la población estudiantil de la UNAM sumó 285 mil 56 alumnos y para 2009 aumentó hasta 305 mil 97. De acuerdo con el Portal de Estadística Universitaria de la UNAM, en 2008 el 31.94 por ciento de la población estudiantil tenían un trabajo retribuido y el 6.64 por ciento era el principal sostén económico de su familia. El 41 por ciento del alumnado no tiene computadora y el 41.19 por ciento de las familias de los alumnos estaban integradas por cuatro o más miembros.
Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, en 2005 sólo el 11 por ciento de los estudiantes en universidades públicas de México recibían algún tipo de beca. Para 2008, solamente se apoyó al 7 por ciento de los estudiantes.

Contrariamente, el Programa Sectorial SEP 2007-2012 propone impulsar la diversificación de las fuentes de financiamiento de las instituciones públicas con el fin de complementar la inversión pública en todos los subsistemas de educación superior, sin descuidar la naturaleza académica y de bien público de éstas.

La investigación enuncia que en los altos círculos de la administración pública se estima que si la UNAM no estuviera subsidiada y tuviera que ser financiada con colegiaturas, los estudiantes tendrían que pagar 71 mil 97 pesos anuales (35 mil 548 por semestre).

“Pensar en ello –subraya el reporte–, y en momentos como hoy en que las familias del país sufren pérdidas del 80 por ciento de sus ingresos, es una aberración. Este tipo de afirmaciones es un claro intento de negar el papel nacional de la educación superior en el desarrollo social y científico del país”.

Aunque el gobierno federal lo pretenda de otra manera, sugiere el estudio, el establecimiento de cuotas a los alumnos no podría jugar un papel significativo. Analiza que si en México se establecieran contribuciones del 3 por ciento, como en Australia y Francia, no tendrían prácticamente ninguna importancia; “sí, en cambio, mucha para las familias de los estudiantes, dado sus muy precarias condiciones de vida”.

El nivel de ingreso familiar del 54 por ciento de los estudiantes en 2008 era de cuatro salarios mínimos o menos. El nivel de ingreso familiar del 39.6 por ciento de los estudiantes en 2008 iba de dos a menos de cuatro salarios mínimos (entre 3 mil 156 y 6 mil 312 pesos, 157 pesos con 80 centavos diarios).

Contrastado con la canasta alimenticia recomendable, que al 1 de septiembre de 2009 tenía un precio de 148 pesos y 50 centavos, apenas podrían adquirir los requerimientos básicos de alimentación. Las familias tenían así únicamente 9 pesos con 30 centavos, el 5.9 por ciento del total de su ingreso, para satisfacer otro requerimiento a la dieta diaria: “Sobreviven con lo mínimo y su ingreso no es suficiente para los gastos producto de la educación como libros, materiales didácticos, gastos en transporte, salud y vestido”.

Por ello –deduce El financiamiento a la Universidad Nacional Autónoma de México, ¿por qué reduce el gobierno el financiamiento?–, no sería posible para la mayoría de los estudiantes cubrir las cuotas de la UNAM: “De realizarse, significaría para un gran número de familias privarse de satisfactores esenciales, aumentaría la alta deserción de alumnos y las probabilidades de acceder a la educación media y superior para miles de jóvenes serían nulas, incrementando así la pobreza en el ámbito educativo”.

Sólo el 5.57 por ciento de los estudiantes de licenciatura que ingresaron por pase reglamentado en el ciclo escolar 2008-2009 y que tienen ingresos familiares mayores a 10 salarios mínimos utiliza el sistema de pagos voluntarios.

Conflicto SME: pronóstico reservado



El poblano Javier Lozano Alarcón, quien había sido subsecretario de Comunicación de Gobernación (en el zedillato), apuntaba en el equipo de Felipe Calderón para la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, pero las vueltas del destino y los vetos empresariales lo situaron en una tarea de la que poco sabe: el despacho del Ajusco, donde se ubica la dependencia del Trabajo y Previsión Social.


Lozano riñó de inmediato con el sindicato de mineros metalúrgicos, que encabeza todavía –no obstante los embates federales– Napoleón Gómez Urrutia. Y es que a pesar de los ataques y el proceso en su contra, sobre todo por la exigencia del Grupo México, capitaneado por Germán Larrea, los mineros canadienses, en particular, y los internacionales, en general, apoyan a quien heredó de su padre la jefatura de los trabajadores mineros.

Las acometidas oficiales al motejado Napito han sido realmente grotescas; muchas de ellas repetidas en la conocida prensa oficial.

Por si le faltaran problemas a Javier, de repente apareció el asunto de Zhenli Ye Gon, introductor de seudoefedrina y otros activos que se utilizan en la producción de drogas sintéticas. Al catear la residencia del negociante, se encontraron más de 200 millones de dólares. El chino, quien había recibido la naturalización mexicana en una ceremonia donde Vicente Fox lo elogió, emprendió la huida a Estados Unidos y señaló que un señor Alarcón lo chantajeó para obtener fondos destinados a la campaña presidencial de Felipe Calderón.

Lozano Alarcón se colocó el saco y afirmó que demandaría al oriental. No efectuó su amenaza, que sepamos, y nuevamente todo quedó en una guerra mediática. Lo más interesante, empero, es que la justicia del otro lado del Río Bravo exoneró a Ye Gon de cualquier ilícito y hasta sentenció que era necesario regresarle su fortuna.

La Procuraduría General de la República terció en este caso. Festejó la resolución estadunidense y planteó que en cuanto llagara a tierras mexicanas, aprehendería y enjuiciaría severamente a Zhenli. Hasta el momento, el sujeto se pasea tan campante por Estados Unidos.

Debemos recordar, asimismo, que Carlos Castillo Peraza afirmaba: Felipe Calderón es de mecha corta y desconfiado. Igual podríamos señalar de Javier Lozano, quien se pelea hasta con su sombra.

Al rechazar la toma de nota del Comité Ejecutivo liderado por Martín Esparza, quien se asegura ganó las elecciones en el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), el funcionario hizo declaraciones más de un fajador que de un conciliador. Esto último debe ser la virtud de un secretario que necesita sentar, tranquilizar y empatar reclamos de iniciativos y trabajadores.

Es cierto, el SME tiene uno de los contratos colectivos de trabajo que dan envidia a toda la población. Incluso hay excesos en sus prestaciones, como eso de sanar a los hijos de sus agremiados con delfinoterapia. Pero no se olvide, vienen de un régimen corporativo y autoritario, el priista, que lejos de ser desmantelado para abrirlo a la democracia, ha mantenido a los albiazules en el poder con sus apoyos y chantajes.

Dígalo si no las alianzas muy claras del felipismo con el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación y el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana. Hace meses, a los petroleros se le otorgaron nuevas concesiones y Petróleos Mexicanos se hizo de la vista gorda cuando se supo que miles de aviadores cobraban hace años sin que nadie pusiera un alto al respecto. Pero no debemos olvidar, tampoco, otro aliado panista, el vetusto Joaquín Gamboa Pascoe.

Ese lidercillo de la picaresca, quien fue detenido contrabandeando hornos de microondas hace años, aceptó sin remilgos las propuestas fiscales, no importando que la clase obrera “se sacrifique una vez más”. Ello no por patriotismo o visión de largo plazo, sino porque los contratos leoninos que maneja son avalados sin remilgo por la Secretaría del Trabajo.

Resumiendo, no es que el SME haya realizado elecciones irregulares, que los números no cuadren ni que Martín Esparza tenga malas vibras con Lozano. Se le quiere castigar porque no se alineó y es cercano al movimiento lopezobradorista, visto, torpemente, como el enemigo a derrotar por la burocracia actual, siendo que ha representado, a pesar de su estridencia, un adversario pacífico, ordenado y sin salirse de los cauces democráticos.

En un momento de crisis, el movimiento de los electricistas puede ser un detonador para una irritación mayor de la sociedad, la cual está, como dicen las abuelitas, a punto de turrón.

Es necesario señalar, abiertamente, que los usuarios estamos en contra del mal servicio que nos da la Compañía de Luz y Fuerza del Centro. Los apagones son frecuentes, el servicio pésimo, el trato de los trabajadores en ocasiones insolente y la atención lenta y terrible.

Si el SME desea ganarse la simpatía popular, no sólo debe luchar por sus reivindicaciones y aliarse con las organizaciones llamadas progresistas, sino hacer frente con los ciudadanos, atendiéndolos como merecen, pues son ellos, los ciudadanos, quienes pagan sus salarios.

Por cierto, es un hecho la denuncia del SME: dos exsecretarios de Vicente Fox, los señores Fernando Canales Clariond y Ernesto Martens, antes de renunciar a sus puestos, formaron la empresa WL Comunicaciones que pretende utilizar la fibra óptica manejada por la compañía mexicana: un negocio importantísimo en tiempos de internet. Frente a esto, pocos han expresado su inconformidad. Los negocios privados que han expoliado a la nación siguen intocados.

Como siempre, dos varas y dos medidas.

jamelendez44@gmail.com

Llegó la crisis alimentaria






Olivier De Schutter, relator especial del Derecho a la Alimentación de la ONU, advierte que 2010 será el escenario de una profunda crisis alimentaria en el mundo. Esto, derivado de los privilegios económicos y comerciales que otorgan las políticas públicas a la agroindustria, y que dejan de lado a los pequeños productores. Informes oficiales revelan cómo en México los subsidios de la Sagarpa son depositados en cuentas de trasnacionales como Bachoco, Cargill, Archer Daniels Midlan, Minsa, Maseca. Además, muestran la miseria extrema de más de 20 millones de campesinos




Iniciado 2010, el mundo se verá inmerso nuevamente en una crisis alimentaria. Ello, resultado del constante incremento en los precios de los productos, así como la disparidad en el otorgamiento de los subsidios entregados a las corporaciones del sector agropecuario, advierte el relator especial del Derecho a la Alimentación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Olivier De Schutter.


México no será la excepción. Informes oficiales muestran una tendencia a concentrar los subsidios otorgados por la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) en manos de trasnacionales, y en detrimento de los millones de campesinos.


En entrevista con Contralínea, el representante de la ONU critica el impacto que ha tenido la liberación de las políticas agropecuarias a través de la firma de tratados comerciales, ya que actualmente los países instrumentan políticas públicas que apoyan al sector agroexpotador y “dejan de proteger a los sectores menos competitivos; lo que incrementa la desigualdad”.


De Schutter explica que de las 1 mil 20 millones de personas que padecen “hambre crónica” en el mundo –la sexta parte de la población mundial–, más de la mitad son pequeños productores marginados de las políticas gubernamentales.


Los pobres de México


En México, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) estimó, a finales de 2008, que la población en condiciones de pobreza alimentaria en el sector rural (es decir, que no tiene ingresos ni para comer) es de más de 27 millones de mexicanos.


Apenas el año pasado, la miseria de los campesinos acaparaba al 62.8 por ciento de la población que subsiste de la producción de alimentos, esto es, 12.2 millones de personas. Mientras, en 2006 era del 65.3 por ciento, 9.4 millones de campesinos. En apenas dos años de la administración de Felipe Calderón, la cifra se incrementó en 3 millones de personas, indica el Coneval.


“El aumento de la pobreza alimentaria durante el periodo 2006-2008 se debe, en gran medida, al adverso entorno nacional e internacional en materia económica, especialmente por el alza de precios de la canasta básica”, según el capítulo 2.8 “Sector rural” del Tercer informe de gobierno de Felipe Calderón Hinojosa.


Del documento de la Presidencia también se desprende que otros 15 millones de campesinos se enfrentan a la pobreza de capacidades (incapacidad para cubrir el patrón de consumo básico de alimentación, salud y educación).


No obstante, Calderón Hinojosa arguye que su administración “contribuye a la ruptura del ciclo intergeneracional de la pobreza extrema, favoreciendo el desarrollo de las capacidades en educación, salud y nutrición de las familias beneficiarias”, a través del Programa Oportunidades.


A junio de 2009, reporta el informe presidencial, de los 27 millones 253 mil pobres alimentarios y de capacidades en zonas rurales reportados por el Coneval, Oportunidades atiende a 21 millones 239 mil personas que representan cerca de 80 por ciento del total de los más pobres y significan 4 mil 247 millones 900 familias.


Los “apoyos” destacados por el mandatario mexicano son: 210 pesos mensuales por familia “para mejorar la alimentación”, 120 pesos más (derivado del Apoyo Vivir Mejor) “para compensar la disminución del poder adquisitivo por causa del incremento internacional de los precios en alimentos”.


También menciona el apoyo al gasto en energéticos, de los que se entregan 55 pesos mensuales por familia. En tanto que para educación se dotan entre 140 y 890 pesos mensuales por becario.


Los ricos del campo


Contrario al apoyo mensual de poco más de 200 pesos por familia que ofrece a los más pobres el Programa Oportunidades, el padrón de beneficiarios del Programa de Atención a Problemas Estructurales de la Sagarpa entregó más de 4 mil 800 millones de pesos a las agroempresas, apenas el año pasado.


Los subsidios fueron “compensatorios” para la comercialización de maíz, trigo, sorgo, café y porcinos, y se canalizaron a través de las oficinas de Apoyos y Servicios a la Comercialización Agropecuaria, órgano administrativo desconcentrado de la Sagarpa.


El informe, actualizado al 5 de septiembre de 2008, indica que se asignaron 4 mil 804 millones 558 mil 664 pesos mediante 4 mil 337 transferencias monetarias a empresas nacionales y trasnacionales. En la lista destacan: Bachoco, Cargill, Archer Daniels Midlan, Minsa y Molinera de México, entre otras. Esta última, afiliada al Grupo Maseca (Gruma, compañía dedicada procesar tecnológicamente el maíz), propiedad del empresario Roberto González Barrera.


“González Barrera, presidente del consejo de administración de Gruma, recibió de la revista londinense World Finance el premio World Finance 100, el cual reconoce a las 100 empresas globales que han alcanzado los más altos niveles de desempeño en sus campos de acción y que, con su liderazgo, han impulsado el desarrollo de su industria en el mundo”, dice una nota de la redacción del periódico La Jornada, fechada el 29 de septiembre pasado.


Federico Ovalle Vaquera, secretario general de la Central Independiente de Obreros Agrícolas y Campesinos y diputado federal, asegura que el gasto rural tiene un “uso perverso” del que “trasnacionales y grupos poderosos, nuevos despachos, fundaciones, consultoras y uniones conformadas en los últimos nueve años se apoderan de más del 80 por ciento de los recursos asignados al agro nacional”.


Algunas organizaciones civiles privilegiadas, acusa el legislador por el Partido de la Revolución Democrática, no tienen que enfrentar “montañas” de requisitos y reglas de operación, como lo tienen que hacer las centrales agrarias del sector social, para tener acceso a los recursos presupuestales.


Riesgo: insuficiencia alimentaria


Olivier De Schutter, relator especial del Derecho a la Alimentación de la ONU, explica que uno de los errores del sistema neoliberal es que algunos países del mundo no fortalezcan su producción interna, por lo que se exponen a la volatilidad de los precios internacionales.


El representante del organismo internacional –con sede en Nueva York, Estados Unidos– explica que la elección de algunos países de promover la exportación de ciertos productos, a cambio de “ganar” rentas y monedas extranjeras, y así contar con recursos para importar los alimentos que necesitan para su población, tiene mucho sentido.


Hay un gran número de países, dice, que han exportado azúcar, café, té, plátano o algodón, etcétera, para después comprar arroz y trigo para su gente. “Ese modelo puede funcionar, el problema es la vulnerabilidad que sufren los precios de los productos, estipulados en los mercados internacionales”, critica.


Una evaluación de desempeño –elaborada por la Auditoría Superior de la Federación (ASF)–, aplicada al Programa de Fomento Agrícola (a cargo de la Sagarpa), indica que México se ha convertido en un país dependiente de la importación de alimentos básicos hasta en un 42 por ciento.


La valoración más reciente del órgano fiscalizador muestra que la caída en la producción de alimentos del 61.9 por ciento en 2002 fue de la obtención de granos y oleaginosas, alimentos básicos en la canasta de los mexicanos, mientras que al cierre de 2006 las cifras bajaron al 59.4 por ciento (Contralínea 104).


Luego, a finales de 2007, subió el precio de la tortilla severamente, también prioritaria en la canasta básica de alimentos de los mexicanos. El incremento fue consecuencia de “la caída de la producción mundial de maíz durante los últimos años; el uso del grano se ha intensificado para producir biodiesel, en Estados Unidos y China se disparó el uso del maíz para producir etanol, en tanto que en México pasaba por una mayor especulación ante la situación internacional”, indica el periodista Jorge Zepeda Patterson en su página www.jorgezepeda.net.


Los escenarios de riesgo


—¿La dependencia alimentaria o la falta de soberanía alimentaria podrían significar un problema de seguridad nacional en cualquier país del mundo? –se le pregunta a Olivier De Schutter.


—El tema merece una discusión muy seria, primero debemos hablar de la necesidad de buscar la independencia en la producción de los biocombustibles. Luego, plantear la misma situación en los alimentos, pues la comida es un producto que depende mucho del precio del petróleo. Ya vimos que las reservas del petróleo van a llegar a la baja, en consecuencia, de un momento a otro la demanda superará la oferta y subirán los precios. No sabemos cuándo ni cuánto. Tal vez en abril del próximo año. Los países que han decidido vincular su soberanía alimentaria con la importación van a tener que asumir más y más este riesgo.

Y es que, explica, no se han atendido las causas del aumento de los precios en 2008, tampoco del fenómeno de la especulación; no se ha regulado la diversidad de la producción para los biocombustibles y diversificar la producción hacia los mercados.


Se ha cometido el “grave error”, critica, de enfocar el nivel de los precios de los productos en los mercados internacionales, cuando un pequeño agricultor no vende su producto en el mercado de comercio de Chicago, y un pequeño consumidor de Guadalajara o Chiapas no compra en el mercado de Valores de Chicago.

Oposición a transgénicos

La discusión sobre la aplicación de biotecnología y los Organismos Genéticamente Modificados (OGM) en alimentos es uno de los temas que también destaca el especialista en materia de derechos humanos. De Schutter dice que a nivel internacional se ha creído equivocadamente que es la solución para enfrentar la crisis alimentaria, “se ha centrando como si fuera la bola mágica para solucionar todos los problemas que vienen”.


No obstante, añade, el hambre crónica de una sexta parte de la población deriva de un “conflicto” entre la oferta y la demanda. “El problema no es que haya una baja producción de alimentos, sino que los ingresos de la población son muy bajos, mientras que en otros grupos pasa lo contrario. Siempre el grupo con más dinero tiene la posibilidad de pagar más por los alimentos, en consecuencia se quedan excluidos los que menos tienen”.

El relator especial de la ONU asegura que la discusión sobre la aplicación de biotecnología en la producción de alimentos debe analizarse desde la perspectiva de quienes realmente se beneficiarían de ella. Pregunta a quiénes se va a privilegiar y cuáles serían las ventajas para los pequeños productores, de los más pobres y marginados.


Explica que cuando se habla con los campesinos dicen que ellos necesitan mayores tecnologías para el manejo del agua, mejores vías de comunicación y capacitación técnica.

“También dicen que las semillas criollas son las más productivas para sus necesidades y las más estables. Entonces, ¿la pregunta no debería ser cómo producir más alimentos, sino cómo podemos mejorar la producción de alimentos para los sectores más vulnerables, para aumentar sus ingresos?”, comenta De Schutter.

Pese a la oposición de organizaciones sociales ante la siembra de maíz transgénico en México, la Sagarpa ha anunciado que de aprobarse los estudios necesarios, los OGM podrían comenzar a sembrarse este mismo año.

La investigadora Catherine Marrielle, coordinadora de programas del Grupo de Estudios Ambientales, advierte que entre los riesgos a largo plazo que existen con la siembra de transgénicos se encuentra la pérdida de semilla criolla –que es con la que actualmente trabajan los campesinos mexicanos–, y la pérdida de identidad, ya que México es centro de origen de producción de maíz. Además de que las patentes que producen empresas como Dow AgroScience, PHI de México y Monsanto Comercial obligan a los productores más pobres a pagar a las grandes corporaciones.

A través de un comunicado oficial, la Sagarpa –encabezada por Francisco Mayorga– informa que hasta el 28 de septiembre pasado ha recibido 31 solicitudes para obtener el permiso de siembra experimental de maíz genéticamente modificado en Sonora, Chihuahua, Sinaloa, Jalisco y Tamaulipas.


El director en jefe del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria, Enrique Sánchez Cruz, dijo que “estas 31 solicitudes se encuentran en espera del dictamen vinculante de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), cuyo proceso también deben cumplir.

Los sitios propuestos para realizar las siembras experimentales son: Valle del Yaqui, Huatabampo, San Ignacio, Río Muerto y Cajeme, Sonora; Los Mochis, Culiacán, Angostura, Navolato, Ahome y Guasave, Sinaloa; Cuauhtémoc, Delicias y Jiménez, Chihuahua; Valle Hermoso, Matamoros, Díaz Ordaz, Río Bravo, Tamaulipas, y Puerto Vallarta, Jalisco”.


Las empresas que presentaron sus solicitudes a la Sagarpa son: Dow AgroScience, PHI de México y Monsanto Comercial. “En caso de que las empresas cumplan con los requisitos legales y de sanidad vegetal, correspondientes a lo que marca la ley, se podrá autorizar la siembra experimental, siempre y cuando cuenten con el dictamen vinculante de la Semarnat”.

Respecto del atraso tecnológico en el sector agropecuario nacional, la evaluación de desempeño realizada por la ASF expone “que en 1996 la superficie con potencial de tecnificación era de 5 millones 77 mil 100 hectáreas, de las cuales en una década sólo se tecnificaron 936 mil 500 hectáreas, esto es el 18.4 por ciento de la superficie. Para atender las más de 4 millones de hectáreas pendientes, a un ritmo anual de 85 mil hectáreas, se requieren 48.6 años”.

Amenaza del cambio climático


Apenas en septiembre pasado, la agencia internacional de noticias Inter Press Service informaba que unas 54 mil familias guatemaltecas padecían de hambre como consecuencia de la falta de alimentos por sequías. Mientras, otras 400 mil personas se encontraban en riesgo.


La crisis alimentaria obligó al presidente de Guatemala, Álvaro Colom, a declarar el “Estado de Calamidad Pública, lo cual permitiría al gobierno comprar alimentos de emergencia y movilizar recursos sin los requisitos ordinarios de ley de licitaciones”.


La gravedad de la situación en Guatemala provocó la llegada al país del relator especial de la ONU sobre el Derecho a la Alimentación, Olivier De Schutter, quien lamentó: “Siendo un país rico (en recursos naturales y producción de bienes), Guatemala tiene desigualdades muy marcadas, que generan pobreza, y hay hambre, que afecta sobre todo a los campesinos y pequeños productores agrícolas”.


Cambio climático


El relator de la ONU dice a Contralínea que el problema del cambio climático se ha convertido en una situación “muy preocupante”. Alerta que para 2080 habrá una baja en los niveles de producción del 3 al 4 por ciento sobre los niveles de producción registrados en 2000. Además, se registrará una mayor desertificación, erosión en los suelos e impredecibilidad sobre el clima.

Debido a que la crisis se incrementará en el futuro, sugiere: “Deberíamos enfocarnos en las formas de producción agropecuaria sustentables, que no contribuyen al cambio climático, sino que lo mitigan. Esto, con base en las tecnologías agroecológicas y no agroindustriales. El monocultivo es otro de los riesgos en el cambio climático, por lo que es necesario promover la diversidad de la producción en un mismo terreno”.

El “peligro” que significa la monoproducción, dice De Schutter, debería tener mayores capacidades de respuesta ante las contingencias (sequías, inundaciones, desastres, naturales, etcétera). Esto, a través de reservas estratégicas de alimentos para compartir con otros países.


En México, el panorama es poco alentador. “El deterioro excesivo del suelo provoca la desertificación, fenómeno asociado con la disminución de la capacidad productiva; sus principales causas son la deforestación en pendientes pronunciadas en suelos frágiles… además del arado excesivo de la tierra en sistemas de agricultura tecnificada, sobre todo en las zonas y distritos de riego. Los principales procesos de degradación son la erosión hídrica, eólica y química”, reconoce la Sagarpa ante el diagnóstico de la ASF.

Corrupción aduanal genera daños por 23 mil MDP: SAT





Entre enero de 2008 y junio de 2009, el SAT detectó 71 casos de contrabando de mercancías que involucraron a 70 agentes aduanales y que generaron un daño al fisco por 13 mil 192 millones de pesos; además, descubrió irregularidades en pedimentos de importación –como el uso de documentos apócrifos– por otros 10 mil millones de pesos. En ocho años, la institución denunció a 928 funcionarios ante el Ministerio Público y a 2 mil 370 ante la contraloría interna; la mayoría, empleada de la Administración General de Aduanas
El contrabando de mercancías a través de las 49 aduanas mexicanas no cesa. Tan sólo de enero de 2008 a junio de 2009, el Servicio de Administración Tributaria (SAT) denunció penalmente 71 casos, que implicaron daños contra el fisco federal por 13 mil 192 millones de pesos: 25 se radicaron en la Procuraduría Fiscal de la Federación y 46 en la Administración General Jurídica.
En éstos estuvieron involucrados 70 agentes aduanales, 185 contribuyentes (importadores) y dos representantes o apoderados de agente aduanal, revelan los más recientes informes estratégicos del órgano desconcentrado de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.


De los 71 casos, 56 se cometieron en 2008 e implicaron una lesión fiscal de 10 mil 248 millones 600 mil pesos; los otros 15 se registraron en el primer semestre de este año, con un daño calculado en 2 mil 944 millones 200 mil pesos.
Entre las prioridades del órgano desconcentrado, según su Mapa Estratégico, está “disminuir la corrupción en la institución y de las personas físicas y morales que interactúan con la misma”. Esto, indica en sus informes estratégicos, daría “certidumbre y credibilidad al contribuyente y (a los) usuarios de las aduanas en la interacción con los servidores públicos del SAT”.

Como parte de su programa integral de combate a la corrupción, descubre que de 2002 a junio de 2009 denunció a 928 funcionarios ante el Ministerio Público: 208 en 2002; 322 en 2003; 168 en 2004; 44 en 2005; 56 en 2006; 62 en 2007; 50 en 2008; 18 en 2009.
En esos casi ocho años también solicitó a la contraloría interna iniciar procedimientos administrativos en contra de otros 2 mil 370 servidores públicos: 388 en 2002; 489 en 2003; 273 en 2004; 231 en 2005; 216 en 2006; 304 en 2007; 335 en 2008; 134 en 2009.
Pese a que en sus informes estratégicos omite mencionar los hechos que derivaron en las denuncias, en su Reporte anual 2008 y retos para 2009 indica: “En 2008 se identificó que diferentes funcionarios públicos llevaron a cabo actividades de ejercicio indebido del servicio público, peculado, cohecho o falsificación de documentos, por lo que se denunció ante el Órgano Interno de Control a 335 personas y ante el Ministerio Público a 50”.
La mayoría, admite el SAT, era empleada de la Administración General de Aduanas. Aunado a ello, entre enero de 2008 y junio 2009 reconoce que se emitieron 100 cancelaciones de patente de agente aduanal, tras resolver 96 procedimientos administrativos.

Irregularidades en pedimentos

Además del contrabando de mercancías, los reportes del SAT refieren otros actos de corrupción en el sistema aduanal mexicano. En el periodo de enero de 2008 a junio de 2009, la fiscalización a “posteriori” de la documentación del despacho aduanero –mediante la glosa dirigida a origen de la mercancía, clasificación arancelaria y valor en aduana– detectó 10 mil 727 incidencias que implicaron irregularidades por 10 mil 9 millones 200 mil pesos.

De ese total, 4 mil 693 incidencias en la glosa de pedimentos se señalaron en 2008, con irregularidades por 7 mil 121 millones 200 mil pesos; mientras que de enero a junio de este año se detectaron 6 mil 20 incidencias por 2 mil 888 millones de pesos.

De acuerdo con el SAT, las anomalías “incluyen incidencias derivadas de presuntas omisiones de contribuciones y aprovechamientos, incumplimiento de regulaciones y restricciones no arancelarias, uso de documentación apócrifa, así como del seguimiento a juicios de amparo interpuestos en contra de contribuciones que en su momento se dejaron de pagar, principalmente de los sectores avícola, bovino, frijol, ovino y piscícola. Es importante destacar que una tercera parte de las incidencias detectadas corresponden a irregularidades en pedimentos de importación de vehículos usados”.
Uso de documentos apócrifos

El uso de documentación falsa no se restringió a los pedimentos de importación; también alcanzó a las operaciones de comercio exterior identificadas como de alto riesgo, descubren los informes estratégicos del SAT.

El órgano desconcentrado que comanda Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena reporta que, entre enero de 2008 y junio de 2009, se investigó el comportamiento en 17 mil 495 transacciones relacionadas con los programas Pitex (de importación temporal para producir artículos de exportación, impulsado por la Secretaría de Economía), Maquila y Operaciones con Riesgos de Valor y Origen.

De ese total, se detectaron 1 mil 626 irregularidades: 1 mil 71 casos con inconsistencias de documentos falsos o alterados; 544 con inconsistencias de proveedores o productores no localizados o inexistentes; y 11 con inconsistencias de subvaluación.
Por estos motivos, la institución sólo suspendió a 29 empresas del Padrón de Importadores.
Embargos

En materia de combate a la introducción ilegal de mercancías y vehículos al territorio mexicano, entre enero de 2008 y junio de 2009 el SAT reporta 8 mil 885 Procedimientos Administrativos en Materia Aduanera (PAMA) a la importación, con un valor aproximado de mercancía embargada por 1 mil 506 millones 200 mil pesos. Además, revela que en esos casos también se detectó evasión fiscal: se determinaron contribuciones omitidas por 1 mil 46 millones 400 mil pesos.

Del total de PAMA, 6 mil 108 se efectuaron el año pasado, e implicaron mercancía embargada por 1 mil 51 millones 100 mil pesos y contribuciones omitidas por 747 millones 500 mil pesos. Mientras que en el primer semestre de este año se realizaron 2 mil 777, con un valor aproximado de mercancía embargada por 455 millones 100 mil pesos, y se determinaron contribuciones omitidas por 298 millones 900 mil pesos.

Fortuna solicitó al Servicio de Administración Tributaria conocer las estrategias y los avances del programa de combate a la corrupción en la Administración General de Aduanas. Hasta el cierre de esta edición, no hubo respuesta.

Inversiones multimillonarias

De acuerdo con el Plan Maestro de Inversión 2008-2013 para las aduanas, en ese periodo el SAT desarrollará 157 proyectos que implicarán recursos públicos por 14 mil 840 millones 500 mil pesos





Trasiego de dinero en efectivo

Los informes estratégicos del Servicio de Administración Tributaria revelan que de enero de 2008 a junio de 2009 se decomisaron y aseguraron divisas en las aduanas por 34 millones 700 mil dólares y por 15 millones 973 mil pesos.
De ese total, 31 millones de dólares y 15 millones 600 mil pesos se decomisaron en 2008, y 3 millones 700 mil dólares y 373 mil pesos en el primer semestre de este año.
No obstante los montos, un análisis hecho por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) indica que de 2003 a 2008 se habrían “repatriado” a México 22 mil millones de dólares (o “22 billones de dólares”) “por canales ilícitos no bancarios”.
En un documento dirigido a la Comisión Nacional de Mejora Regulatoria, denominado Anexo. Transmisores de dinero, Hacienda asegura que “diversas organizaciones delictivas instaladas en México se han venido aprovechando de la extensa frontera entre México y Estados Unidos y del gran flujo de remesas ilegales.
“Oficiales estadunidenses estiman que desde 2003, cerca de 22 billones de dólares fueron enviados a México desde los Estados Unidos de América, por organizaciones dedicadas al tráfico de drogas”, cita el análisis elaborado a fines de 2008 por la SHCP, en el marco del “Proyecto de disposiciones de carácter general, a que se refiere el artículo 95 bis de la Ley General de Organizaciones y Actividades Auxiliares del Crédito”.
Ese monto equivale a 292 mil 600 millones de pesos, a un tipo de cambio de 13.3 pesos por 1 dólar. También implica un trasiego sostenido de al menos 3 mil 666 millones de dólares anuales.
De acuerdo con el informe de la SHCP, de 2002 a 2008 las autoridades apenas han logrado incautar 60 millones de dólares en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Los aseguramientos fueron producto de “una estrecha cooperación entre la oficina de Aduanas de México, la Unidad de Delitos Financieros de la Procuraduría General de la República contra el Crimen Organizado y varias agencias de Estados Unidos”. (NF)

Privatización de facto del sector eléctrico


Autor: Ana Lilia Pérez

Al cobijo del gobierno de Felipe Calderón, mediante 772 “permisos especiales”, corporativos extranjeros y nacionales operan una red paralela que produce y vende el 49.4 por ciento de la energía eléctrica que consume el país



Después del decreto presidencial que desaparece Luz y Fuerza del Centro (LFC), los secretarios de Gobernación, Fernando Gómez Mont; de Energía Georgina Kessel, y de Hacienda, Agustín Carstens, insistieron en que no se privatizaría el sector eléctrico. La Comisión Federal de Electricidad (CFE) se encargaría de suministrar la energía eléctrica a los 6 millones de clientes que atendía LFC. En realidad, actualmente casi el 50 por ciento de la electricidad que se consume en México es privada, generada por consorcios extranjeros y nacionales, bajo la figura de productor independiente, autoabastecimiento y cogeneración.


En detrimento a la Constitución, al amparo de los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón, un reducido grupo de corporativos creó una industria eléctrica paralela a la del Estado, que muy pronto se convirtió en negocio redondo: utilizando parte de la infraestructura de LFC y la CFE, comenzaron a producir mucha más electricidad de la que supuestamente consumirían, para vendérsela a empresas privadas y a las dos paraestatales, pues la directriz del gobierno federal obligó a LFC y la CFE a comprarles todos sus excedentes y, encima, a precios mucho más caros del costo de la generación directa, lo que generó la subutilización de las dos compañías eléctricas estatales y el indiscriminado incremento de tarifas, según detectó en diversas auditorías la Auditoría Superior de la Federación (ASF).


Manuel Bartlett Díaz, exsecretario de Gobernación, explica que la privatización del sector eléctrico fue delineada en el Tratado del Libre Comercio, acorde con los lineamientos del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Sin embargo, durante los gobiernos de Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo se otorgaron 99 permisos para el autoabastecimiento y la producción independiente a ingenios azucareros, fábricas de papel y a las subsidiarias de Petróleos Mexicanos.


Durante su gobierno, Vicente Fox vio en el sector eléctrico una veta de oportunidad para favorecer a los industriales e incluso se confrontó con la ASF para que no auditara los permisos que indiscriminadamente otorgaba la Comisión Reguladora de Energía (CRE). Con Dionisio Pérez-Jácome Friscione –actual subsecretario de Egresos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP)– como comisionado regulador, el gobierno de Vicente Fox ideó que los permisos de supuesto autoabastecimiento incluyeran la figura de “asociados beneficiados”, para que un solo permiso le diera al productor privado la posibilidad de generar energía eléctrica para venderla a terceros simulando sociedades.


La subrepticia entrega de esos permisos fue denunciada por trabajadores del sector eléctrico y llevada a la tribuna legislativa por Manuel Barttlet, entonces presidente de la Comisión de Puntos Constitucionales del Senado de la República, quien documentó la anticonstitucional operación en la CRE. Según las declaraciones de Bartlett, en el Legislativo las trasnacionales del sector cabildeaban directamente “la privatización del sector eléctrico, que el Partido Acción Nacional disfrazó como reforma estructural”.


A su paso por la Secretaría de Energía, Felipe Calderón, junto con su asesor principal, Juan Camilo Mouriño Terrazo, y su asesor jurídico, José César Nava Vázquez, afianzaron la participación del capital privado en el sector eléctrico mediante el Programa de Obras e Inversiones del Sector Eléctrico (POISE) 2003-2011. Para cuajar el proyecto, en 2004, Vicente Fox ascendió a Mouriño a subsecretario de Electricidad, cargo que dejó para incorporarse como coordinador de campaña de Felipe Calderón. Entonces Mouriño Terrazo y Pérez-Jácome “eliminaban” las restricciones legales en la regulación que no permitían “aprovechar al máximo las figuras de autoabastecimiento y cogeneración”, según declaró Mouriño Terrazo en una entrevista con el periódico El Universal en septiembre de 2004.


Luego, mediante su compañía Gándara-Censa, la familia Mouriño incursionaría en el sector eléctrico, al convertirse en proveedores de la construcción del parque eólico La Venta II, en Oaxaca, uno de los proyectos medulares del POISE.


Los permisos especiales que Calderón dio a los consorcios españoles (Unión Fenosa e Iberdrola, principales proveedores de energía de la CFE) cuando era secretario de Energía fueron calificados como ilegales por la ASF y el Legislativo. Sin embargo, tal acción ganó la simpatía y agradecimiento público del presidente de España, José María Aznar, y posteriormente, durante su campaña presidencial, el proselitismo en México y Europa del presidente José Luis Rodríguez Zapatero.


Con esos antecedentes, “no hay duda de que la extinción de Luz y Fuerza responde a la intensión de privatizar el sector eléctrico”, coinciden los integrantes del Frente de Trabajadores de la Energía (FTE), organización integrada por ingenieros, analistas y expertos en materia energética.


Como en el porfiriato


La industria eléctrica, que inició en el gobierno de Porfirio Díaz con capital extranjero, fue nacionalizada en 1960 por Adolfo López Mateos. Hasta entonces, el 70 por ciento de la producción eléctrica era generada por los consorcios American and Foreign Power Company y The Mexican Light and Power Company, a las cuales el gobierno compró sus acciones para luego decretar la exclusividad de la nación “para generación, conducción, transformación, distribución y abastecimiento de energía eléctrica que tenga por objeto la prestación del servicio público”, mediante la adición de un párrafo sexto al artículo 27 constitucional, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 29 de diciembre de 1960, estipulando que en materia eléctrica “no se otorgarán concesiones a los particulares y la Nación aprovechará los bienes naturales que se requieran para dichos fines”.


Actualmente, mediante 24 permisos como grandes productores independientes de energía, que según cifras oficiales, a julio de 2009, ha otorgado la CRE a consorcios españoles, estadunidenses, canadienses, japoneses, alemanes, franceses y belgas: Iberdrola, Unión Fenosa, Tractebel, Abengoa, Mitsubishi, Alstom, Electricitè de France, Bechtel, Intergen, que producen y venden casi la mitad de la energía eléctrica que se consume en México.


Sumado a 595 permisos de “autoabastecimiento”, 58 para cogeneración, 37 para importación, siete para exportación, tres para pequeña producción y 48 para usos continuos. La capacidad total de generación autorizada por la CRE a los privados mediante los 772 permisos especiales asciende a 166 mil 682 giga-watts-hora, que representa el 49.4 por ciento del consumo nacional. El gobierno que hoy desaparece LFC fomentó una industria eléctrica paralela privada, restándole considerables ingresos a las paraestatales LFC y CFE.


Lo anterior, explica David Bahena, especialista en temas energéticos y doctor en física por la Universidad de Praga, “implica la desnacionalización acelerada bajo figuras inventadas”.


El contrato –E/205/AUT/2002– que Pérez-Jácome Friscione entregó a Iberdrola es ilustrativo de cómo ha operado la industria eléctrica. El permiso se otorgó a la firma española bajo la figura de “autoabastecimiento”, aunque su giro es la venta de energía eléctrica. El documento esboza que serán los “socios” de la compañía los que se beneficiarán con la energía eléctrica que éste genere.


Mediante este permiso, Iberdrola vendería la energía eléctrica que produjera en la ciudad de Monterrey a las compañías Agua Industrial de Monterrey; Acerex, SA de CV; Cables Axa Yazaki, SA de CV; Cementos Apasco, SA de CV, en sus planta de Apazco, Orizaba, Ramos Arizpe y Tecomán; Cementos Mexicanos; Cervecería Cuauhtémoc Moctezuma, SA de CV; Fábrica de Hielo Apodaca; Cigarrera la Moderna, SA de CV; Conductores CM, SA de CV; Conductores del Norte, SA de CV; Conductores Monterrey, SA; Dolorey, SA de CV; Empaques de Cartón Titán, División Fabrica de Cajas, División Papel, División Moldeado, Fabricas Monterrey, SA de CV; Fabricas Orión, SA de CV; Fibras Químicas, SA; Galvak, SA de CV; Grafo Regia, SA de CV; Manufacturas Cifunsa, SA de CV; Manufacturas Vitromex, SA de CV; Cerámica Santa Anita, SA de CV; CINSA, SA de CV; Castech, SA de CV; Dupek, SA de CV; Filamentos Elastoméricos de México, SA de CV; Hylsa, SA de CV; Industria Química del ISTMO, SA de CV; Instrumentos Axa Yazaki, SA de CV.


Además del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey Campus Monterrey; Kir Alimentos; Lumisistemas GE, S de RL de CV; Magnekon, SA de CV; Nemak, SA; Nylon de México, SA; Axa Yazaki México, SA de CV; Polykron, SA de CV; Prolec-Ge, S de RL, de CV; Rot Química SA de CV; Sigma Alimentos Noreste, SA de CV; Sistema Ambiental Industrial, SA de CV; Talleres Industriales, SA de CV; Terza, SA de CV; Tisamatic Internacional, S de RL de CV; y Ucar Carbon Mexicana, SA de CV.


Bahena explica que la simulación de dichos permisos radica en que las trasnacionales y sus filiales son autorizadas a generar la energía eléctrica que no consumen, sino que venden a los socios que registran ante la CRE, cuya cartera van ampliando paulatinamente. Cita el caso de los permisos para el llamado “autoabastecimiento remoto”, a través de una figura legalmente inexistente: “Por ejemplo, en la zona central existe el gran problema de que las redes de distribución están al servicio de los privados, tengan o no tengan instalaciones en la región, a través de una figura jurídicamente inexistente que se lama autoabastecimiento remoto. Bajo esta figura, una trasnacional tiene su central generador en cualquier parte del país, allá produce la energía, la transmiten por las redes de la CFE y la distribuyen en el país por las redes de CFE y en la zona central por Luz y Fuerza”.


Por si fuera poco, los permisos de “autoabastecimiento” dan a las permisionarias la venia de incluir, dentro de sus planes de expansión, a cuantas empresas quieran, para el “aprovechamiento de la energía eléctrica que se genere”.


En su primer permiso como autogeneradora independiente, Iberdrola registró a 109 compañías, las cuales suministraría energía eléctrica dentro de sus “planes de expansión”. Destacan entre estos corporativos: Coca-Cola; Colgate-Palmolive; Altos Hornos de México; Kimberly Clark; Cadena Comercial Oxxo; DuPont; Femsa; Gas Natural México; Grupo Maseca; Ideal Standard; Petrocel; Polycyd; Protexa; Tubacero, los cuales dejaron de comprarle la energía eléctrica al Estado para comprársela a la compañía española.


595 autoabastecedores

Algunas de las empresas eléctricas que producen y venden energía eléctrica a la CFE y la hoy extinta LFC bajo la figura de “autoabastecedores” son: Iberdrola; Unión FENOSA; Endesa; Enertek; Transalta; Tractebel; AES Mérida III; Mexicana de Hidroelectricidad Mexhidro; Mecox Resources; Central Saltillo, SA de CV; Energía Azteca VIII; Electricidad Águila de Tuxpan; Electricidad del Itsmo; Hidoreléctrica del Pacífico; Termoeléctrica Peñoles; Fuerza y Energía de Naco-Nogales; Proveedora de Electricidad de Occidente; Impulsora Mexicana de Energía; Bticino de México; Energía Nacional.


Consorcios de telefonía, cerveceras, supermercados, tiendas departamentales, cadenas de cines, ensambladoras, entre otras, concentran el resto de los permisos para producir su propia energía eléctrica y venderle la que les sobre al Estado. Con 102 permisos, Teléfonos de México concentra el 15 por ciento de estas concesiones, seguido de Wal Mart, con 100 permisos; Bimbo, con 25 permisos; Cinemex, con 19; Liverpool, con 15; Cervecería Cuauhtémoc Moctezuma, con cinco permisos.


El resto lo tienen Cargill de México; Ford Motor Company; Cadbury Admas México; Nestlé; Productos Marinela; Barcel; Tía Rosa; Grupo Gamesa; Sigma Alimentos; Cervecería del Pacífico; Júmex,

El Palacio de Hierro; los Supermercados Internacionales Heb; Costco; las tiendas Soriana y Unilever; Bayer de México; Procter&Gamble Manufacturas; Becton Dickinson de México; Sony; Panasonic de México; Samsung; Mabe; Sanyo; Kenworth; Kodak; el corporativo Alfa; Bridgestone/Firestone de México; Médica Sur; en el ramo hotelero, el Grupo Posadas (de los hoteles Fiesta Americana), entre otros.


A medida que se incrementaron los permisos para la producción privada, las paraestatales dejaron de percibir considerables ingresos por esos clientes que producen su propia energía o la compran a los privados. La afectación más cuantiosa fue para LFC, pues de los 772 permisos, 141 de autoabastecimiento y cogeneración se entregaron en sus áreas de influencia (Distrito Federal, el Estado de México, Hidalgo y Morelos) a corporativos que tienen un alto consumo de electricidad: Telmex, Wal Mart, Cinemex, Liverpool y Barcel, principalmente. En consecuencia, LFC dejó de percibir sus ingresos como proveedor de energía de esos consorcios. Aunado a que, según denunció el dirigente del SME, Martín Esparza, dependencias del gobierno federales, hoteles y diversas empresas instaladas en el Distrito Federal no pagan el suministro de electricidad.


En este sentido, Javier Sáinz, del FTE, considera que el principal motivo de desarticular al SME vía la desaparición de LFC “es terminar con la resistencia a una segunda privatización del sector eléctrico desde la generación hasta la distribución”.


La octava cláusula de los permisos de “autoabastecimiento” obliga a la CFE y LFC a comprar a la empresa los excedentes de producción. Mientras que la cláusula nueve da a las permisionarias la “obligatoriedad” de venderle a la CFE la energía eléctrica requerida para el servicio público “cuando por caso fortuito o fuerza mayor dicho servicio se vea interrumpido o restringido”, como ocurre hoy día con la LFC. Lo que supondría que la energía que suministrará la CFE a los 6 millones de clientes que tenía la paraestatal será mercado ahora de las privadas, con la CFE como intermediaria.


CFE, negocio privado

Durante el sexenio de Vicente Fox, trabajadores de la CFE denunciaron ante el Legislativo que Elías Ayub subutilizada la infraestructura de la paraestatal para comprar toda la producción a las empresas privadas. Cuando auditó a la compañía, la ASF comprobó la subutilización en beneficio de las privadas y a costa no sólo de la paraestatal, sino directamente de los consumidores. El organismo cuantificó en el sexenio de Vicente Fox un crecimiento del 143.9 por ciento de energía comprada a particulares y una disminución media anual del 4.3 por ciento en la que genera la CFE.


En sus revisiones al POISE, al Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2001-2006, al Programa Sectorial de Energía (Prosener) 2004-2013 y al Programa de Egresos de la Federación en materia de generación de energía, la ASF encontró que entre 2002 y 2004, Elías Ayub había cedido el 22.3 por ciento de la generación de energía eléctrica a los privados, de acuerdo con los reportes de Generación, Compra e Importación de Energía Eléctrica.


Más aún, la ASF descubrió que la CFE sobreestimaba la demanda nacional de energía eléctrica y compraba más electricidad, impactando los costos promedio de generación y encareciendo la energía eléctrica para los consumidores. La tendencia en los años subsecuentes ha sido la misma. La CFE estimó que para el periodo 2005-2013 la demanda de energía eléctrica crecería en promedio anual de 5.6 por ciento, al pasar de 171 mil 509 gigawats a 265 mil 40 gigawats en 2013. Sin embargo, sobre la base de las estimaciones de la ASF, el incremento en la demanda es sólo de 2.5 por ciento.


De su revisión al POISE, la ASF estimaba que para finales del actual sexenio (en 2012), la CFE habría perdido por lo menos el 34 por ciento de la producción de energía y sus respectivos ingresos, en beneficio de corporativos como las españolas Unión Fenosa e Iberdrola, la japonesa Mitsubishi, la canadiense Transalta, el grupo francés EDF. Ello, advertía la ASF, daría incertidumbre a las tarifas sobre todo de los pequeños consumidores.


La ASF auditó los permisos especiales que ya entonces la CRE entregaba indiscriminadamente. Identificó diversas irregularidades en las que incurrían los productores privados. En respuesta, Vicente Fox presentó un recurso ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) contra la ASF. Sin entrar al fondo del asunto, la SCJN dictaminó que la ASF se había “excedido en sus facultades” al revisar dichos permisos.


Tarifas artificiales

Como parte de las justificaciones para extinguir LFC, el secretario Agustín Carstens argumentó que de no hacerlo se habrían incrementado las tarifas eléctricas, con lo que en un momento de álgida crisis se pretendió que los consumidores aceptaran la medida.


Durante su desempeño como senador en la LIX Legislatura, como parte del análisis que hizo al proyecto de privatización del sector eléctrico propuesto por Vicente Fox, Manuel Barttlet viajó a los países de América Latina en donde se privatizó la industria eléctrica. Lejos de haber sido la solución a la oferta de energía, dice, “se convirtió en un severo problema. Del servicio público se pasó a la conformación de monopolios privados: el libre mercado no existe, no hay competencia, se encamina a la concentración o al menos al acuerdo; las tarifas no bajan: las empresas privadas buscan maximizar ganancias”.


En México no ha sido diferente. En los últimos siete años, los productores privados han impuesto a la CFE tarifas mucho más altas al costo que tendría la generación directa; en consecuencia, a partir de 2006, los consumidores debieron pagarle a la CFE las tarifas más caras del mundo: 0.8 centavos de dólar por kilowat/hora más que en Estados Unidos.


Sergio González Broca, especialista en tarifas eléctricas y extrabajador de las paraestatales del sector eléctrico por 40 años, explica que las tarifas eléctricas en México se han incrementado a medida que avanza la privatización. La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico coincide que en México se paga la electricidad a los precios más altos del mundo.


José Luis Apodaca, miembro fundador del Observatorio Ciudadano de la Energía, AC, detalla la incidencia de los productores independientes en las tarifas eléctricas. Señala que el aumentar la capacidad instalada en generación entre 2000 y 2008, con una tasa anual de 4.4 por ciento, casi el doble de la requerida, “significó una inversión no requerida de 5 mil millones de dólares, cuyos cargos fijos habrán de cubrirse a los productores independientes, aunque no generen la energía comprometida; estos cargos, a su vez, se repercuten a los usuarios en las tarifas”.


Agrega que algunos de los descalabros económicos que tuvo LFC fueron las altas tarifas que le impuso LFC a la electricidad que le trasladaban las empresas privadas: “Si a la CFE le cuesta 0.60 el kilowat de la electricidad que proviene de la producción independiente, se la vende a LFC a más de 0.90 centavos”. Así que, los productores privados, asegura Apodaca, sólo han encarecido los costos en la electricidad.