sábado, 12 de octubre de 2013

Cazan policías a maestros y los bajan de los camiones para evitar protestas


NORMA TRUJILLO BÁEZ

Ella venía en uno de los ocho autobuses que transportarían a cerca de 400 maestros de Orizaba a Xalapa, pero por represión policiaca temió regresarse a su casa, por eso decidió venirse a la capital del estado en la primera salida de Orizaba. Alrededor de 40 patrullas de Seguridad Pública del Estado y municipales detuvieron a los autobuses, bajaron a los maestros, cuando ya emprendían el viaje para apoyar en la toma definitiva de la Secretaría de Educación de Veracruz (SEV), la orden “la dio el gobernador” dijeron los policías, corrió a refugiarse en la Terminal de Autobuses de Orizaba (Taori), ahí decidió emprender el viaje y en Córdoba nuevamente policías preguntaron al chofer del ADO que si a bordo viajaban maestros para bajarlos.

La maestra narra su experiencia, pide no se dé a conocer su nombre porque tiene miedo a represalias: “nos reunimos a la una de la mañana (de ayer) en la calle real de Orizaba, primero llegaron los oficiales de Tránsito y nos dicen que ahí no podíamos estar, nos movemos en el autobús y a la media hora iniciamos nuestro recorrido para Xalapa, pero a la altura de la empresa cervecera Montosa nos cerraron patrullas de la policía municipal y nos dijeron que no nos podíamos ir, entonces nos preguntamos ¿qué está pasando? Pero nunca nos dieron algún motivo”.

Nerviosa, la maestra de Educación Especial narró que los policías les ordenaron que no podían salir, que eran órdenes del gobierno. Con lágrimas en los ojos acota: “le preguntamos al chofer que si no traía los papeles en regla, él nos respondió que todo estaba al corriente, mientras los policías nos encañonaban, nos amenazaban, hasta que nos dijeron que eran órdenes del gobernador. Decidimos todos bajarnos del autobús, nos habían dicho los policías 'si no se bajan entonces se atienen a lo que venga', recordamos que el 14 de septiembre los policías golpearon a maestros en Xalapa, acordamos dispersarnos en grupitos, algunos nos fuimos al ADO que estaba relativamente cerca, tres patrullas nos persiguieron hasta la terminal, tuvimos que correr, esperamos la primera salida de Orizaba a Xalapa, y pensamos que ya estábamos a salvo”.

Más maestras que escuchan el testimonio comienzan a llorar, una de ellas agregó: “lloro de coraje, mi escuela, Jardín de niños Amada Beltrán, ha sido mi vida, me tocó acarrear piedras para que hoy la escuela esté bien, me da coraje que hijos de líderes sindicales, supervisores y funcionarios tengan plazas, ganen bien, sin que tengan el perfil de docentes y uno ganando poco y el gobierno todavía nos reprime, yo solo gano mil 800 a la quincena”. La maestra de Educación Especial dijo que la represión la alcanzó también cuando ya tenía una hora de viaje, “en la salida de Córdoba, patrullas detienen el ADO y le dicen al chofer que si entre los pasajeros traía maestros, el chofer explicó que eran pasajeros que habían abordado en la terminal de Orizaba, yo no levanté mi cabeza solo escuché la voz, no me moví, ya tenían mi foto, nos habían sacado fotografías a todos los maestros en Orizaba”.

Así, con miedo llegó a Xalapa, pero aseguró que después de esto no claudicará, “tengo miedo, pero esto me tiene que dar más fuerza, yo no gano miles, gano una quincena que apenas me da para sobrevivir, pido al gobernador que respete nuestro derecho a manifestarnos”.

Otra maestra que llegó en un autobús una hora más tarde, comenta mientras pega una cartulina en la malla ciclónica de la SEV, “Orizaba presente”, después de la represión algunos se trasladaron en carros particulares, ella hizo lo propio “pero en todo el camino había policías, ahora cargar una credencial de maestro en Veracruz es peor que ser un delincuente”.

“Todos estamos bien, ya nos comunicamos, pero sí tenemos miedo, Transito llegó con grúas nave para llevarse a los ocho camiones a resguardarlos en un campo de Río Blanco. Los autobuses estaban estacionados en distintas partes, yo vengo de Ciudad Mendoza y desde allá nos estaban hostigando, varios nos venimos pero la mayoría se quedó en el campamento, yo les digo a mis compañeros, que esto nos debe hacer más fuertes y la lucha sigue”.