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domingo, 4 de octubre de 2009

La tarde de un día soleado que no se olvida

De la Lámpara de Diógenes:

Justo al dar las cuatro y media de la tarde el contingente formado por miembros del STUNAM, otros sindicatos y uniones de trabajadores, incluída la siempre energética participación del SME, avanzaron desde el Monumento a la Revolución cruzando la avenida Paseo de la Reforma para rápidamente colmar la avenida Juárez con las pancartas, gritos y consignas de siempre. Algunos comercios eran tapiados de prisa, mientras la vanguardia de esta marcha avanzaba rumbo hacia el Eje Central para adentrarse por la calle de Madero hasta el Zócalo de la Ciudad de México.



Transcurrida una hora, cientos de granaderos de la Secretaría de Seguridad Pública del Gobierno del Distrito Federal (SSP-DF) empezaron a ser desplegados sobre las dos aceras del tramo del Eje Central hasta su entronque con la calle de Tacuba y la Avenida Hidalgo.



La marcha de los trabajadores había desaparecido casi por completo entre el edificio del Banco de México y la Torre "Latinoamericana" cuando se comenzaron a escuchar las primeras voces con la consignas que acompañaban de norte a sur por el Eje Central a la marcha que había salido desde la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco y en la que venían el Comité 68, estudiantes de varias escuelas de la UNAM y el IPN y varias personas más.



Al cuarto para las seis de la tarde se desató algún conflicto a un costado del edificio de Correos. Varios objetos eran arrojados hacia lo que era el "foco" del evento, que era reconocible además por la cantidad de cámaras de video y fotofija que señalaban con sus objetivos el lugar. Algunas banderas, de fondo negro o rojo con la letra "A" dentro de un círculo ondeaban en la cercanía del sitio, entre el ocasional humo dejado por un petardo al explotar.



A las 17:48 los granaderos de la SSP-DF se colocaron a través del Eje Central formando una barrera que impedia el avance de esta columna de la marcha. En esos momentos las personas que habían ocasionado el zafarrancho metros atrás llegaban frente al edificio del Banco de México y exigían que se les dejara pasar.




Varios aprovecharon esta interrupción para grafitear la esquina con Avenida 5 de Mayo. Segundos más tarde una columna de granaderos llegó para proteger las paredes de piedra del edificio.



Ya en posición a lo largo y a través del Eje Central, a las 17:51 los granaderos avanzaron empujando a este grupo de la marcha hacia la explanada del Palacio de Bellas Artes. Numerosos objetos eran lanzados por los manifestantes y eran repelidos por los policias con sus escudos de plexiglas. Aunque la mayoría de los proyectiles se trataban de latas de refresco o botellas con agua, también les lanzaban piedras, cuadernos, pancartas y varios petardos.




Durante estas ofensivas al menos tres individuos fueron detenidos por las fuerzas del orden quienes rápidamente se los llevaban, mientras los reporteros y fotógrafos intentaban a toda costa sacar "la nota" y "la foto".



Poco después de las seis de la tarde los granaderos reciben orden de abrir la circulación del contingente sobre el Eje Central. Minutos más tarde son retirados también los granaderos que impedían el paso desde frente del Palacio de Bellas Artes hacia la avenida, replegándose a lo largo de las jardineras de la explanada. Esto es aprovechado por los manifestantes para iniciar una nueva ofensiva contra los granaderos, quienes sorpresivamente salen de la protección de los escudos para repartir toletazos algunos agresores para intentar detenerlos. La marcha comienza a circular pasando a un lado de estas acciones.



En esos momentos, mientras grababa esta gresca, de reojo vi pasar un objeto no mayor a un ladrillo, de color amarillo, que fue arrojado desde donde se encontraban los manifestantes y que fue a estrellarse contra el pavimento del Eje Central, justo enfrente de un grupo de granaderos. El acre olor rápidamente afecto los ojos y garganta de los que ahí nos encontrábamos. Al alejarme, logré ver a varios policias afectados también por polvo amarillento, ya que nadie de los cientos de granaderos que se encontraban en un radio de cincuenta metros del sitio del incidente tenía protección contra gases lacrimógenos.

A pocos pasos encontré una camioneta de Protección Civil cuyos tripulantes se encontraban ya auxiliando a una niña de unos siete años y a varios ciudadanos más que habían sido afectada por el gas. Rápidamente me brindaron ayuda e información: al platicarlo tanto con ellos como con algunos granaderos todos coincidieron que el "gas" probablemente había sido fosfato monoamónico, de color y olor característicos, que puede ser utilizado con esos fines por su gran toxicidad.



De regreso, a las seis y cuarto, los contingentes de varias escuelas desfilaban haciendo gran esfuerzo por establecer vallas humanas para aislarlos de más incidentes violentos y provocadores. Definitivamente fue la tarde de "un día soleado".

Video de la acción:


Link a YouTube




Muchas más fotografías en la Lámpara de Diógenes.

domingo, 5 de octubre de 2008

VIDEO: Cuarenta años sin olvido

De la Lámpara de Diógenes:

Video de la marcha que para conmemorar el 40 aniversario de la masacre en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, salió desde el Museo Nacional de Antropología y que recorrió el pasado día 2 de octubre las avenidas Paseo de la Reforma, Juárez y Madero para llegar hasta el zócalo de la Ciudad de México:



Link a YouTube.


En la parte final de este video se puede apreciar como un grupo reducido de personas atacan a los granaderos de la Secretaría de Seguridad Pública del Gobierno del D.F.

Crónica y fotografías de esta marcha en: "Cuarenta años sin olvido", en la Lámpara de Diógenes.

sábado, 4 de octubre de 2008

Cuarenta años sin olvido

De la Lámpara de Diógenes:

A cuarenta años de la matanza en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco el Movimiento Estudiantil de 1968 sigue vivo y más que nunca. Del Museo Nacional de Antropología, en remembranza de la marcha que de ahí salió en silencio, la columna conformada por el Comité 68 partió rumbo al Zócalo de la Ciudad de México. Ahí estaban los estudiantes, maestros y compañeros de entonces: María Fernanda Campa, Raúl Alvarez Garín, Ignacia Jiménez, Jesús Martín del Campo, Pablo Gómez, Fausto Trejo, entre otros, que también formaron parte de Consejo General de Huelga y junto con sus hijos, nietos y muchos de aquellos compañeros encaminaron sus pasos para exigir, una vez más, castigo a los responsables por los crímenes en los gobiernos de Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría Álvarez.





Viejos y nuevos compañeros se reunieron a lo largo de la Avenida de la Reforma. Los contingentes de estudiantes, profesores y de organizaciones sociales que partieron de Tlatelolco y otros puntos nutrieron la histórica marcha al converger en la intersección de avenida Paseo de la Reforma con la avenida Juárez y también más adelante en el cruce con avenida Bucareli. Los "goyas" y "huelums" no faltaron como tampoco los tambores, los danzantes, chavos con atuendos extravagantes y los carteles, carteles y más carteles, algunos con pensamientos, otros con consignas, unos más elaborados que otros, pero todos expresando el más profundo sentir de su creador, en uno se podía leer: -"Como olvidar si no sólo esta en mi memoria, sigue estando en mi cotidiana historia. ¡Basta de represión!".





Durante casi todo el trayecto se escuchaba la arenga -"¡Dos de octubre no se olvida! ¡es la lucha combativa!,¡Tlatelolco no se olvida!¡es la lucha combativa!"- como un responsorio que llegaba hasta el tuétano. Como pase de estafeta a la nueva generación, se dijeron muchas de las viejas consignas que fueron lanzadas por aquellos, por la "chaviza" de entonces y a veces cambiando la alusión a Díaz Ordaz o a Luis Echeverría -"¡Ho, Ho, Ho-Chi-Minh, Calderón chin, chin, chin!" y en ocasiones para apresurar el paso, los originales del 68, en broma gritaban -"¡Vamos muchachos!" y trotando, sólo unos metros, coreaban -"¡Ché, Ché, Ché Guevara, Calderón a la chingada!"





Adelante, ya en la avenida Juárez la gente comentaba entre si señalando hacia la entrada del hotel Sheraton Centro Históríco -"Mira, cuantos policias y granaderos" le decía una mujer a otra que inmediato le respondió -"Si, antes la policía veía estudiante y se nos echaba encima, nos tenían mucho odio, ahora veo que ya no tanto, ahora hasta sus hijos están marchando con nosotros"- aseveró. El andar se detuvo, el reloj "Haste" de la Torre Latinoamericana marcaba las 6 con 10 minutos de la tarde. Ningún helicóptero sobrevoló, sonó el caracol de los danzantes y calló. Durante un minuto en solemne silencio las manos, izquierdas casi todas, se alzaron con la señal-"¡Venceremos!"- Los ojos de los sexagenarios se humedecieron. El fantasma del recuerdo se posó un momento sobre ellos.





Nuevamente la consigna -"Dos de octubre, no se olvida!"- rompió el silencio y la marcha siguió. Conforme se avanzaba hacia la calle de Madero se veían las pintas en las paredes de edificios, algunas ventanas o muebles urbanos como una forma más de manifestación y de expresión, que los jóvenes "estencileros" dejaban a su paso, mismas que inmediatamente serían borradas con pintura o gasolina por las eficientes cuadrillas de limpieza del gobierno de la Ciudad de México. Los que tampoco se salvaron de las pintas fueron algunos elementos del Cuerpo de Granaderos de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSP-GDF), cuyos escudos quedaron decorados con coloridas frases en pintura aerosol. En Bellas Artes tomaron precauciones, forraron con papel las bases de mármol de las esculturas de los pegasos ubicados en las esquinas frente al palacio, sin embargo ahí quedó plasmado el sentir de los actuales estudiantes a cuatro décadas de la masacre y mientras unos "graffiteaban", otros coreaban lo de antaño -"¡No queremos olimpiadas, queremos revolución!"-





Ya en Madero cientos de personas recibían a la multitud gritando lo obligado-"¡Dos de octubre, no se olvida!"- con sus puños en alto. Por lo angosto de la calle el paso fue mucho más lento pero las consignas se escuchaban con más fuerza al rebotar en los viejos palacios y edificios que tantas marchas han visto desfilar.





La emotiva llegada al Zócalo se disipó de repente por un pequeño grupo de jóvenes infiltrados que después de haber dañado algunos negocios enfrentaban violentamente a la policia capitalina. Varios oficiales fueron heridos tras resistir las agresiones que en ningún momento fueron repelidas por parte los elementos de la SSP-GDF. Los provocadores no pudieron cumplir con su cometido, porque finalmente la multitudinaria marcha en homenaje a los asesinados por el gobierno federal de 1968 se llevó a cabo en paz. Sin embargo se llevaron "la nota" en los medios comerciales de comunicación.


Muchas más fotografías de la marcha del cuadragésimo aniversario de la matanza de Tlatelolco en la Lámpara de Diógenes.