sábado, 2 de enero de 2010

Del verdadero terrorismo.


EDITORIAL


Del verdadero terrorismo.

Los estallidos de unos cuantos petardos en sucursales bancarias y centros comerciales, de ninguna manera pueden ser tomados como pretexto por las Autoridades para justificar el “Estado de Excepción” que a raíz de la epidemia de influenza, de manera anticonstitucional impuso Felipe Calderón. Lo que le permite violar las garantías individuales de los ciudadanos.

El terrorismo no se puede prevenir con la fuerza, la tecnología o la represión.

En Afganistán acaban de morir siete agentes de la CIA en un atentado talibán en el que un suicida se hizo volar con un chaleco de explosivos.

Lo que provocó un conmovedor discurso de León Pannetta, el Director de la Agencia Central de Inteligencia: "Aquellos que cayeron se encontraban lejos de sus familias y cerca del enemigo, cumpliendo con el arduo trabajo de proteger a nuestro país del terrorismo". Esta vez sin comentarios.

Y en Pakistán, donde también los actos de terrorismo están cobrando muchas vidas (aunque no tantas como las que ha cobrado la guerra declarada por Calderón a los narcotraficantes) decenas de personas murieron en un partido de voleibol, cuando los fundamentalistas hicieron estallar un auto dentro de las instalaciones.

El terrorismo se puede prevenir con trabajo y sobre todo con Justicia, no con las armas y los sistemas de inteligencia.

Desafortunadamente no parece que el Presidente esté enterado de ello, porque como las medidas contra la crisis que tomó, está haciendo todo lo contrario a lo que debería hacer.

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