viernes, 25 de octubre de 2013

Hampa, presas y minas obligan a desplazarse; urge ley que proteja


JAIR GARCÍA

“En México como en países que viven en guerras civiles en África o en Medio Oriente, se puede hablar de desplazados”, mencionó la investigadora del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, María del Pilar Hernández Martínez.

Resaltó que en el país se requiere crear una “ley general para la protección de desplazamientos forzados internos”, pues desde hace años por eventos de construcción de presas e hidroeléctricas, explotación de minería a cielo abierto y, ahora por el fenómeno de la delincuencia organizada, grandes grupos poblaciones y familias han tenido que moverse de sus sitios de origen, perdiendo con ello todo tipo de seguridad básica, además de enfrentar discriminación.

Señaló que desde el año 1998, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) advirtió al gobierno mexicano sobre las condiciones de inseguridad, discriminación y otros problemas que se estaban generando, derivado del desplazamiento de miles de familias.

“Desde ese momento ha corrido agua bajo el puente y no se ha hecho nada, porque el Estado mexicano se ha preocupado mucho más de la migración extranjera que llega a nuestro país, que de los propios connacionales y ése ha sido uno de mis reclamos”, expresó.

La investigadora detalló que el desplazamiento interno o migración forzada tiene como origen la movilidad dentro de las fronteras nacionales por eventos determinados, de allí que no entra en el término de migración interna por necesidades económicas.

Un ejemplo de desplazamiento interno-migración forzada, dijo, es precisamente propiciado por la delincuencia organizada-narcotráfico en el país, como ha sucedido en Ciudad Juárez, Chihuahua, donde grandes grupos poblacionales, sobre todo familias, tuvieron que salir de ese lugar.

También indicó que el secuestro y la extorsión han provocado desplazamientos forzados en medios urbanos, mientras que en los rurales, campesinos que son obligados a sembrar marihuana o amapola han optado por abandonar sus tierras y no dedicarse a esa actividad ilícita.

Otros eventos de desplazamiento interno los han provocados eventos climáticos, terremotos, huracanes, así como también por actos de obra humana, como la construcción de presas hidroeléctricas, actos de contaminación o la explotación de minas a cielo abierto, insistió.