lunes, 20 de octubre de 2008

UN DÍA EN LA VIDA DE AGUSTÍN CARSTERNS

El hijo pródigo

Un día en la vida de Agustín Carstern’s

Me dice un amigo que deberíamos pedir que quitaran de su puesto al secretario de Hacienda Agustín Carstern’s. Ese pobre hombre con su problema de la glándula tiroides es completamente incompetente para seguir ejerciendo el cargo que se le asignó. Deberíamos considerarlo un enfermo que requiere de constante atención médica. Imagínenlo por las mañanas maniobrando los más de 150 kilos de peso; no se puede despertar uno de buen humor cuando se vive con ese tonelaje. Lo primero en lo que ha de pensar el señor no es precisamente la oficina, no es la bolsa de valores, ni siquiera los tan mentados índices macroeconómicos. Por supuesto que apenas de pie, bañado y vestido ya está pensando en el lugar al que habrá de asistir para empezar a gastar los miles de pesos que el presupuesto le asigna para su alimentación diaria. Como si lo estuvieran preparando para Navidad. Y que no le vengan en la mañana, antes del noveno waffle, o de sus huevos con jamón, con eso de que hay asuntos pendientes; una persona como él debe considerar, como nadie, que sus alimentos son sagrados. Ahora imaginen que tiene problemas de estreñimiento. Kilos y kilos de harina, de azúcares, de grasas, de líquidos y de fibra tratando de salir, sin conseguirlo, de ese recipiente. A cualquiera pondría de mal humor. Imaginen que justo en el momento que el señor batalla por desahogar sus miserias recibe un telefonazo de sus asesores en los que le señalan la premura de actuar para evitar que unos cuantos bandidos saqueen al país. “A la chingada” ha de decir el señor Carstern’s, “mejor perder unos cuantos miles de millones de dólares que una tripa”. Ese pudo haber sido uno de los posibles escenarios por los que no se hizo nada para evitar que Comercial Mexicana, CEMEX, Vitro, Grupo Gruma y otros tantos que ayudaron a colocar al espurio Calderón en la presidencia, lograran sacar en unas cuantas horas, miles y miles de millones de dólares del país. ¿Dónde estaba el señor Carstern’s? ¿Dónde estaba Guillermo Ortiz? ¿Dónde estaba Calderón? ¿Se habrá resbalado en la bicicleta con otra cascarita de Bacardí?

Es posible que ya resuelto su problema de estreñimiento el señor Carstern’s se dio cuenta de lo grave de la situación. Se pudo haber tomado una ranitidina, o unas sales de uva, para envalentonado señalar que sí, unos cuantos especuladores volvieron a saquear al país. Seguro que por la tarde, cuando se enteró de quienes habían sido los saqueadores le volvieron los problemas de estreñimiento; otra mierda que no se podía quitar de encima. Claro que eso no le quitó el apetito, y como el dinero presupuestado para su dieta ya está considerado en su POA (Programa Operativo Anual), ni modo de regresarlo. Por la noche en reuniones con su jefe, en el bunker con el “tesorito”, ya harto de tanto manjar, pudo despreciar la copa que le ofrecían aquellos que ya le llevaban ventaja, optando solamente por la botana. Quizás con desgano escuchó las tibias recriminaciones del espurio, pero el buen Carstern’s tenía una respuesta, una única repuesta, para cada reclamo: “A ellos les debemos el puesto”.

¿Qué caso tiene ahora salir a declarar a la prensa que tienen detectados a los grupos que especularon con el dólar y que en unos cuantos días lograron depreciar la moneda mexicana en casi 40 %? Logrando también con sus acciones bandoleras que las reservas en dólares que poseía nuestro país disminuyeran en 10 %.

Pero esto lo hacen los empresarios no sólo porque se los permiten, porque según las reglas del mercado, aunque no sea ético, es completamente lícito; y si no lo fuera tampoco habría problema. La impunidad es la carta abierta que poseen en el juego que la presidencia les permite jugar.

Ese día el señor Carstern’s pudo ir a la cama con la conciencia tranquila y pudo haber dormido plácidamente, de nos ser por las constantes flatulencias que le hacían sacar la cabeza de las cobijas, despertando así, asqueado de su realidad.

Armando Ortiz aortiz52@hotmail.com

(FUENTE: NEWSVER)


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