Por AdriAnA AmezcuA en Reporte Índigo.
Ni para adelante, ni para atrás. El Paquete Fiscal 2010 está atorado en la Cámara de Diputados. Y el único consenso que ya logró es que, tal como está, no sale. Las opiniones son casi unánimes. Nadie quiere dar el sí a severas medidas fiscales que sólo aliviarán en el corto plazo el flujo de caja del gobierno federal, pero que no trazan un proyecto fiscal de fondo. Uno que resuelva a largo plazo. A una semana de iniciados los debates, el plan fiscal del presidente Felipe Calderón está entrampado entre indecisiones y rechazos.
Primero, porque los diputados no aciertan todavía a definir las comisiones legislativas. Ni la de Hacienda, ni la de Programación. Y ya está por terminar el mes.
Segundo, porque nadie, salvo los panistas –y no todos–, están dispuestos a firmar el cheque en blanco de la creación y el aumento de impuestos. Lo menos que piden a cambio es que el gobierno haga un esfuerzo real, no superficial, de recortes a un gasto burocrático que califican de dispendioso.
Tercero, porque la apuesta de los cabilderos del gobierno es que podrían conseguir del PRI los votos necesarios para sacar adelante la iniciativa, siempre que logren seducir con participaciones a media docena de gobernadores tricolores para que sus bancadas la aprueben con modificaciones menores.
Reporte Índigo cuestionó a cinco legisladores de las distintas corrientes políticas sobre su posición frente a la propuesta fiscal 2010. Porfirio Muñoz Ledo es definitivo cuando dice que “el país no tiene un problema presupuestal”. Considera que la iniciativa es “una tontería, un crimen contra México”. En su opinión, hay otras salidas al boquete fiscal, que se puede resolver sin perjudicar a las clases bajas y medias ni a las empresas productivas. El diputado por el PT da las siguientes
alternativas: que las grandes empresas dejen de eludir impuestos, que ya no se transfiera dinero al rescate de bancos extranjeros, que se redimensionen los costos
de la alta burocracia y que se haga uso de los “fondos ociosos”.
Jaime Cárdenas, su compañero de bancada, coincide en que los recursos de los fondos de estabilización podrían utilizarse para incentivar la economía y el mercado interno. “Pero nos quieren dar solamente de una sopa que va a generar más pobreza, más conflictividad social”, dice el ex consejero del IFE.
El priista Jesús Cano Vélez señala que “un gran filón adicional es meterle mano al gasto público de fondo”. Explica que de la multiplicidad de programas sociales, dos o tres absorben la mayor parte de los recursos centralizados por la federación. “Esto ha provocado un mecanismo perverso” que favorece el desperdicio de recursos.
El perredista Alejandro Encinas considera que hay que apelar a las medidas contracíclicas para alentar la inversión pública y el consumo, además de fortalecer el desarrollo de estados y municipios. Refiere que no es con alzas impositivas y nuevas cargas tributarias como se enfrentan los tiempos de crisis. “Ya lo dijo un Premio Nobel de Economía, a ver si así lo creen”. Destaca que si hay congruencia entre los discursos en tribuna y los hechos, puede haber puntos de acuerdo entre distintas fracciones para decir “no” al 2 por ciento generalizado así como eliminar los pari passus y los regímenes de privilegio.
El panista Javier Corral afirma que vale la pena apoyar el paquete del Ejecutivo federal. Y aunque está a favor del polémico incremento del 2 por ciento al consumo generalizado, lo condiciona. Se aprueba “si nos garantizan los mecanismos y la transparencia para la redistribución de este denominado Impuesto Contra la Pobreza”. Reconoce que la actual legislatura es una “cámara muy difícil”. Dominada por los gobernadores, que “son los jefes de
bancadas por estado”. Compuesta por “antiguos cabilderos que hoy son diputados” que operan a favor de intereses económicos y políticos. “Si se está negociando en lo oscurito o no, pronto lo vamos a saber”, asegura Corral.
sábado, 26 de septiembre de 2009
El paquete entrampado
viernes, 21 de agosto de 2009
El otoño del peso
De Salvador Kalifa en Reporte Indigo.
La turbulencia financiera internacional en el último trimestre de 2008 y el primer trimestre del
presente año se reflejó en México –entre otras manifestaciones– en una depreciación notable de nuestra moneda.
En marzo, el dólar rebasó por unos días los 15.50 pesos. En ese entonces, hubo quienes esperaban que pronto se ubicaría por encima de los 16 pesos. No obstante, la calma regresó al mercado cambiario desde la primavera, y el peso recuperó terreno frente al dólar. Esto se debió, básicamente, a dos razones.
La primera es la intervención directa del Banco de México (Banxico), que desde que comenzó la crisis en octubre pasado y hasta el día de ayer, vendió en defensa de nuestra moneda más de 29 mil millones de dólares. La segunda es el cambio en las expectativas de los inversionistas internacionales. Éstos han mostrado en meses recientes una menor aversión al riesgo que los llevó a aventurarse de nuevo en los mercados emergentes, lo cual mejoró la perspectiva de sus divisas.
En efecto, la expectativa de que lo peor ya pasó en Estados Unidos (EU), si bien no se ha consolidado del todo, contribuyó para que los mercados bursátiles y cambiarios mostraran en todos lados un buen desempeño en lo que va del verano.
viernes, 14 de agosto de 2009
El golpe esperado
Jorge Meléndez Preciado en RazonEsdeSer
Formado y programado en Estados Unidos, el todavía secretario de Hacienda, Agustín Carstens, utilizó un anglicismo para informarnos la tragedia que vivimos y la cual se agudizará en seis meses. Dijo “La economía mexicana sufrirá un shock en 2010” . Según el Larousse, esa palabra inglesa significa “golpe” y, también “recibir una descarga”, en ocasiones eléctrica.
Para evitar ese tipo de problemas y sus traumatismos, un doctor debió planear que la enfermedad no tuviera mayores síntomas, no elevara su potencial y, a la vez, la medicina correcta para que las lesiones y la cura fueran adecuadas. Pero el señor Carstens, que presume un doctorado en economía, no hizo caso de la debilidad que padecemos, anunciando un simple catarrito en lugar de una caída severa, y, al mismo tiempo, no suministró las medidas adecuadas, ya que lejos de aumentar los egresos para que hubiera una reactivación del enfermo, le dijo que su fortaleza presupuestaría y financiera era la correcta. Mal diagnóstico y peor remedio.
Del shock a la anestesia
Claudia Rodríguez e su columna ACTA PÚBLICA en RazonEsdeSer
Por fin, el secretario de Hacienda, Agustín Carstens, tuvo que admitir la debacle financiera de nuestro país. Sí, Carstens titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), ha señalado: “México se encuentra en shock financiero”. La sentencia no es una novedad para ninguno de los mexicanos de a pie, la nota es quizá, qué tan difícil es la situación y la imposibilidad de manejo de la administración calderonista, que han tenido que salir a declarar que el país está paralizado en materia financiera.
Tal vez tuvieron que llegar hasta el escritorio de Carstens los documentos que en números detallan lo que todos los mexicanos estamos cursando y una vez, cifras en mano, a calcucar los números rojos de la economía, ya inmanejables.
Millones de mexicanos que han perdido su empleo y otros tantos más que se encuentran en la cuerda más que floja. Ya ni las alcaldías tienen con qué pagar a sus empleados.
Millones de personas físicas y morales, están listadas en el reporte del famoso y temido Buró de Crédito y por lo tanto, otras tantas empresas se encuentran imposibilitadas de vender a plazos con el apoyo bancario porque nadie confía de nadie, pese al discurso de la administración calderonista de que México está saliendo a flote, de que en verano veríamos el inicio de la recuperación económica y más.
Miles de familias que han empezado a disminuir su gasto, no por ahorrro, sino simplemente porque no hay con qué comprar, ni pagar deudas. Al recortar el gasto familiar, miles y miles de negocios han ido a la quiebra porque no tienen suficientes clientes.
Tampoco las instancias recaudadoras de esta administración federal han logrado cumplir con sus objetivos, ya que son cada vez menos los contribuyentes que pueden cumplir con sus obligaciones tributarias. Por tanto, ya se anuncia que se elevarán costos a los combustibles, el agua, la electricidad y tantos otros servicios administrados por los gobiernos tanto federal como local.
Total, mucho se tardaron en reconocer la parálisis de la economía nacional.
A muchos nos queda claro que no fue anuncio sino reconocimiento, el llamado shock financiero nacional. Pero los avisos respecto a los recortes que vienen por el faltante de 780 mil millones de pesos a causa de por la caída de ingresos es lo que produce ahora mayor preocupación.
Sin dinero, ¿cómo reactivar la economía?
Pero eso, amable lector, es para muchos preocupación que se deja para este día en concreto.
Muy oportuna fue para los “talentosos” del equipo calderonista, el sopor que produce para muchos, un encuentro futbolístico de la llamada selección nacional. Anestesia pura.
Y no critico a quienes se divierten con un partido de fútbol, sino a quienes creen que es lo único que nos merecemos los mexicanos, aún cuando sus jugadores sean bastante mediocres en su desempeño en plena cancha de juego.
Y cuando retorne la aplastante realidad, hay que aceptar que no habrá medicina, sino pura terapia de aguante.
Acta Divina... Agustín Carstens anunció que México enfrenta el shock financiero como hace 30 años no se vivía.
Con la anuencia pertinente y necesaria, nos reencontramos en unos días.
actapublica@gmail.com
claudia.rodriguez.de.z@gmail.com
lunes, 20 de octubre de 2008
UN DÍA EN LA VIDA DE AGUSTÍN CARSTERNS
El hijo pródigo
Un día en la vida de Agustín Carstern’s
Me dice un amigo que deberíamos pedir que quitaran de su puesto al secretario de Hacienda Agustín Carstern’s. Ese pobre hombre con su problema de la glándula tiroides es completamente incompetente para seguir ejerciendo el cargo que se le asignó. Deberíamos considerarlo un enfermo que requiere de constante atención médica. Imagínenlo por las mañanas maniobrando los más de 150 kilos de peso; no se puede despertar uno de buen humor cuando se vive con ese tonelaje. Lo primero en lo que ha de pensar el señor no es precisamente la oficina, no es la bolsa de valores, ni siquiera los tan mentados índices macroeconómicos. Por supuesto que apenas de pie, bañado y vestido ya está pensando en el lugar al que habrá de asistir para empezar a gastar los miles de pesos que el presupuesto le asigna para su alimentación diaria. Como si lo estuvieran preparando para Navidad. Y que no le vengan en la mañana, antes del noveno waffle, o de sus huevos con jamón, con eso de que hay asuntos pendientes; una persona como él debe considerar, como nadie, que sus alimentos son sagrados. Ahora imaginen que tiene problemas de estreñimiento. Kilos y kilos de harina, de azúcares, de grasas, de líquidos y de fibra tratando de salir, sin conseguirlo, de ese recipiente. A cualquiera pondría de mal humor. Imaginen que justo en el momento que el señor batalla por desahogar sus miserias recibe un telefonazo de sus asesores en los que le señalan la premura de actuar para evitar que unos cuantos bandidos saqueen al país. “A la chingada” ha de decir el señor Carstern’s, “mejor perder unos cuantos miles de millones de dólares que una tripa”. Ese pudo haber sido uno de los posibles escenarios por los que no se hizo nada para evitar que Comercial Mexicana, CEMEX, Vitro, Grupo Gruma y otros tantos que ayudaron a colocar al espurio Calderón en la presidencia, lograran sacar en unas cuantas horas, miles y miles de millones de dólares del país. ¿Dónde estaba el señor Carstern’s? ¿Dónde estaba Guillermo Ortiz? ¿Dónde estaba Calderón? ¿Se habrá resbalado en la bicicleta con otra cascarita de Bacardí?
Es posible que ya resuelto su problema de estreñimiento el señor Carstern’s se dio cuenta de lo grave de la situación. Se pudo haber tomado una ranitidina, o unas sales de uva, para envalentonado señalar que sí, unos cuantos especuladores volvieron a saquear al país. Seguro que por la tarde, cuando se enteró de quienes habían sido los saqueadores le volvieron los problemas de estreñimiento; otra mierda que no se podía quitar de encima. Claro que eso no le quitó el apetito, y como el dinero presupuestado para su dieta ya está considerado en su POA (Programa Operativo Anual), ni modo de regresarlo. Por la noche en reuniones con su jefe, en el bunker con el “tesorito”, ya harto de tanto manjar, pudo despreciar la copa que le ofrecían aquellos que ya le llevaban ventaja, optando solamente por la botana. Quizás con desgano escuchó las tibias recriminaciones del espurio, pero el buen Carstern’s tenía una respuesta, una única repuesta, para cada reclamo: “A ellos les debemos el puesto”.
¿Qué caso tiene ahora salir a declarar a la prensa que tienen detectados a los grupos que especularon con el dólar y que en unos cuantos días lograron depreciar la moneda mexicana en casi 40 %? Logrando también con sus acciones bandoleras que las reservas en dólares que poseía nuestro país disminuyeran en 10 %.
Pero esto lo hacen los empresarios no sólo porque se los permiten, porque según las reglas del mercado, aunque no sea ético, es completamente lícito; y si no lo fuera tampoco habría problema. La impunidad es la carta abierta que poseen en el juego que la presidencia les permite jugar.
Ese día el señor Carstern’s pudo ir a la cama con la conciencia tranquila y pudo haber dormido plácidamente, de nos ser por las constantes flatulencias que le hacían sacar la cabeza de las cobijas, despertando así, asqueado de su realidad.
Armando Ortiz aortiz52@hotmail.com

