lunes, 1 de noviembre de 2010

AMLO, ajedrecista

Roy Campos

http://eleconomista.com.mx/columnas/columna-especial-politica/2010/10/24/amlo-ajedrecista

Siempre me llamaron la atención los textos de estrategia política que como “atractivo visual” juegan con la idea del ajedrez...

(Primera parte)

Siempre me llamaron la atención los textos de estrategia política que como “atractivo visual” juegan con la idea del ajedrez, y me llamaban la atención por considerar que poco favor le hacen los políticos a ese juego-ciencia del que soy amante (aún recuerdo la portada de una revista donde uno de los estrategas de Fox simulaba jugar ajedrez en un tablero evidentemente mal acomodado desde su origen, lo que denotaba falsedad).

Sin embargo, reconozco que algunos políticos realizan jugadas que no desmerecen en términos tácticos y estratégicos a los de los maestros ajedrecistas, aunque lo hacen pocas veces; ya aquí platiqué como la decisión del PRI del Estado de México para obligar a las alianzas en ese estado se hagan en términos absolutos y no sólo electorales es una gran jugada porque le evita jugar en desventaja de dinero y de tiempo de televisión, y al mismo tiempo encarece los acuerdos cupulares ya que deben llegar a un programa de gobierno común, decidir como repartirse la votación y unir sus logotipos en una sola imagen, éso si mantienen la idea de enfrentarlo juntos en el 2011.

Pues bien, centrado en ese mismo estado encuentro geniales las decisiones de Andrés Manuel López Obrador que se ha convertido de nuevo en el personaje central del conflicto electoral rumbo al 2012, tal como le gusta y tal como lo fue con gran éxito hace 6 años, trataré de explicarlo.

1) Si una posición es la que más le reditúa es la de exhibirse como la víctima de quienes no lo quieren ver en una boleta; así pasó con el desafuero que intentó Vicente Fox en el 2005 y que por supuesto favoreció a AMLO; ahora de nuevo aparecen desafortunadas declaraciones del presidente Calderón diciéndole desde su elevada posición “peligro”; además el PAN en el IFE pidiendo que lo castiguen por actos anticipados de campaña sin darse cuenta que sería un nuevo “desafuero” ya que de haber prosperado su denuncia podría haber sido inhabilitado para competir, y con ello el escándalo sería mayor; además algunos perredistas no muy afines a él que lo acusan permanentemente por lo que dice y lo que hace, etcétera. Cada uno de esos actos terminan siempre por favorecerlo, si no lo destruyen lo fortalecen.

2) Una contienda con Marcelo Ebrard les conviene a ambos, los dos crecen, los dos dan a conocer sus propuestas y los dos consiguen atención de medios y de ciudadanos. Estoy seguro de que las diferencias son reales y también de que habrá discusiones, pero también estoy seguro de que NO romperán, a ninguno de los dos le conviene separarse del otro y en el fondo los dos se reconocen hábiles. Marcelo Ebrard sabe que pocas son sus posibilidades si los simpatizantes de López Obrador lo atacan y de la misma manera AMLO sabe que no puede desdeñar el apoyo del Jefe de Gobierno de la ciudad que más votos le da a su movimiento, se pelearán pero no se separarán.

3) A la dirigencia del PRD, que parecía fortalecida después de los triunfos electorales en alianza con el PAN, López Obrador los tiene en jaque en la primera parte de la partida, apenas van en la apertura y ya los puso en problemas con agresivos movimientos recordando una jugada “del pastor” o un “mate loco” (mate en cuatro y en dos jugadas respectivamente). Quienes le reclaman haber aprobado la alianza en Oaxaca y no en otros estados olvidan varias cosas, algunas muy importantes, pero sólo menciono tres: (a) Oaxaca fue la única entidad donde el PT fue con el PAN, en todos los demás casos ni siquiera se acercó y en varios incluso prefirió no postular candidato antes de apoyar a alguien al que también apoyara el PAN. (b) El candidato en Oaxaca era un militante de Convergencia y además simpatizante de su movimiento, habían recorrido juntos los 570 municipios de ese estado; es decir, los demás partidos lo apoyaron a él, no al revés (lo mismo que pasaría en Edomex si la alianza postulara a Yeidkol, a Encinas o a Duarte por ejemplo), y (c) NO fue alianza, fue candidatura común, no aparecían logos juntos ni tenían que presentar proyectos comunes, ahí se entiende la jugada del PRI en el Estado de México que logra anular justo esa posibilidad.

Mañana la segunda parte de este análisis de la estrategia de López Obrador.


AMLO, ajedrecista (segunda parte)

http://eleconomista.com.mx/columnas/columna-especial-politica/2010/10/26/amlo-ajedrecista

AMLO sólo está pensando en la carrera por la Presidencia, entiende los tiempos, sabe que se vive el primer tercio (la renovación de las dirigencias), pero ya prepara el tercero (la campaña constitucional) sabiendo que puede ganar el segundo (definición de una candidatura de izquierda).

(segunda y última parte)

Ayer explicaba cómo Andrés Manuel aprovechaba todo error de sus adversarios, dentro y fuera del PRD, para posicionarse como un contendiente real rumbo al 2012 y el porqué de su decisión de no apoyar las alianzas en el Edomex, también argumentaba que a pesar de sus diferencias mantendrá al final una cercanía con Marcelo Ebrard ya que se necesitan, en esta ocasión trataré de explicar cómo visualiza la contienda por la Presidencia y cómo está maniobrando muy bien para llegar a ella.

AMLO sólo está pensando en la carrera por la Presidencia, entiende los tiempos, sabe que se vive el primer tercio (la renovación de las dirigencias), pero ya prepara el tercero (la campaña constitucional) sabiendo que puede ganar el segundo (definición de una candidatura de izquierda); en ese sentido no compra el discurso de que lo importante es ganarle a Peña Nieto en su estado, él sabe que esa contienda es la que se dará en el 2012 y que corre el riesgo de que los “aliancistas” ganen y con ello lo eliminen como candidato, eso no lo quiere permitir.

Cuando se analiza la situación contrafactual se entiende, ¿qué pasaría si apoya las alianzas en el Edomex como proponen las dirigencias del PAN y del PRD?, si esa alianza fracasa y el triunfador es el candidato del PRI, la imagen de invencibles será apabullante y ni todos los opositores juntos apoyados por AMLO podrían con el PRI; le regalarían la Presidencia a Peña Nieto.

Por el otro lado, si la alianza llega a ganarle al PRI en ese estado, no veo que ello “tumbe” a su principal candidato, ya que el tricolor por sí solo sacaría más votos (como pasó en Oaxaca aun perdiendo la elección), pero sí se alzarían voces para seguir con esas alianzas rumbo al 2012; el ganador no sería AMLO sino Ebrard, Camacho, Ortega o el mismo Presidente al ser el líder real del PAN, nadie pensaría en López Obrador como el ganador de la elección en un momento en el que se estarán definiendo las candidaturas.

Por otro lado, cuando se revisa el efecto de su negativa radical a la alianza con el PAN se ve una jugada magistral, le genera un conflicto impresionante a la dirigencia del PRD que está atorada ya no en ganar, sino en perder lo menos posible, de nuevo desgloso:

a) Si el PRD decide seguir con la alianza aun contra la decisión de AMLO, corre el riesgo real de ser arrojado a la tercera posición en el estado ante el proselitismo diario y efectivo de López Obrador en cada mitin y en cada spot, importa poco el candidato, sólo hay que recordar el caso de Iztapalapa en el 2009. En ese caso, si el candidato de AMLO vence a la alianza PAN-PRD no habrá duda: él solo les gana a los dos juntos, la señal sobre quién debe estar en las boletas es clara.

b) Si el PRD decide no ir a las alianzas a pesar de que ya lo aprobó su dirigencia estatal y ya lo manifestó su líder nacional, la señal será otra, pero también favorable a AMLO, se entenderá que le tuvieron miedo, que él decide, que a pesar de no asistir a las reuniones el peso de sus palabras los hace tomar decisiones contrarias a sí mismos, es decir, evidenciará quién manda en la izquierda y eso favorece su candidatura.

c) Si ante la solicitud de licencia al PRD, de la que habla AMLO, la dirigencia decide expulsarlo por pedir el voto contra el PRD, lo colocan donde él quiere estar, en la posición de alguien a quien quieren impedirle que compita. Y si no lo expulsan de nuevo le muestran un respeto que a otros no le han mostrado.

d) Y a todo ello se acumula el hecho de que en marzo hay elección para nueva dirigencia del PRD, la voz de AMLO toma fuerza y por ello el candidato que él apoye tendrá un atributo adicional y muy valioso, eso seguramente no les gusta a los demás grupos, de nuevo López Obrador es el centro de la izquierda en México.

En la estrategia de tres jugadores siempre es importante asegurar estar en los dos primeros lugares (así lo hizo Fox desplazando a Cárdenas y Calderón a Madrazo); es el efecto “segunda vuelta” que en México es sustituida por las preferencias electorales; sabedor de ello, AMLO toma una ventaja inicial y quiere demostrar desde ahora que hay sólo dos candidatos, que son los dos que están ahí desde el inicio de este sexenio y nunca han desaparecido, él y Peña Nieto, y encuentra en este momento la posibilidad de cerrarle el paso a los demás; la tardanza del PAN para colocar a un candidato popular le puede costar mucho, puede iniciar en tercer lugar y con las nuevas reglas electorales no salir de ahí.

En resumen, todas las decisiones de López Obrador en las últimas semanas parecen confirmar que está de regreso en la búsqueda de la Presidencia, que de nuevo está en plan de estratega (condición que abandonó al final de la campaña del 2006 donde se sintió ganador antes de la elección) y que, por supuesto, aunque digan lo contrario partidos y autoridades, la campaña ya empezó.

roycampos@eleconomista.com.mx

Fuente: El Economista
Difusión: Soberanía Popular

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