miércoles, 14 de enero de 2009

Mordaza en Gaza



JENARO VILLAMIL

MEXICO, D.F., 13 de enero (apro).- Al indiscriminado bombardeo que el ejército israelí -uno de los cinco más grandes y mejor equipados del mundo-- ha realizado desde el 27 de diciembre pasado contra la población palestina en la Franja de Gaza; a las muertes de más de 400 civiles -muchos de ellos niños sin ningún vínculo con fundamentalismo alguno, más que el imaginado por Tel Aviv--, se ha sumado ahora la censura de Israel para "controlar la imagen" y la información de lo que realmente está sucediendo en este territorio ocupado.

La organización Artículo 19, agrupación que difícilmente pueda ser acusada de tener vínculos islámicos, con Hamas o con Hezbollah, mucho menos con Irán o Siria, emitió este martes una dura condena a la censura de Israel, cuya criminal invasión transita por el mismo derrotero que el realizado por el ejército de Estados Unidos durante la invasión a Irak, por más que los grupos proisraelíes insistan que se trata de una "legítima autodefensa".

No será difícil que en menos de un mes conozcamos de torturas similares a las ocurridas en Abu Grhaib, Irak, o las torturas contra civiles palestinos como las que llevaron a la condena mundial contra la prisión norteamericana en Guantánamo, en contra de presuntos simpatizantes del gobierno talibán de Afganistán. Nada justifica ni el exceso ni la censura y menos el bombardeo indiscriminado de un pueblo que no tiene ni siquiera la posibilidad de responder con un ejército regular.

"La falta de medios de comunicación internacionales es una violación al derecho del mundo para saber qué es lo que está sucediendo en Gaza", advirtió la directora ejecutiva de Artículo 19, Agnes Callamard. "Es también un abuso de derecho a la libertad de expresión para aquellos que viven en Gaza que están siendo impedidos de contar su historia al mudo. Además, la presencia de periodistas en el campo puede detener violaciones a los derechos humanos y derecho internacional humanitario en situación de conflicto", abundó Callamard.

Artículo 19 recordó que, el 31 de diciembre, la Suprema Corte de Israel emitió un fallo ordenando el ingreso de reporteros extranjeros en la franja de Gaza. Sólo ocho miembros de la prensa internacional pudieron entrar cuando el paso por Erez fue abierto por cuestiones humanitarias.

Después de esto, el "control de daños" de los halcones militares que encabezan la incursión en territorio palestino han atacado no sólo a los grupos de ayuda humanitaria, sino a cuanto reportero se atreva a violar el Estado de sitio ilegal y condenado por el propio Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

¿Qué pretende ocultar el gobierno de Israel en una de las intervenciones militares más ostentosas y criminales que se han realizado en los últimos años en la zona de conflicto? ¿Si están tan seguros de la "justificación moral" que les da lanzar granadas de fragmentación de manera indiscriminada, de bombardear escuelas y refugios, de buscar el "castigo ejemplar" contra los palestinos, por qué negar que el mundo conozca, a través de información no censurada, lo que realmente está sucediendo en este territorio?

Artículo 19 reiteró en su comunicado que existen periodistas de 30 países distintos, de 10 lenguas diferentes, que esperan la autorización de Israel para ingresar al territorio de Gaza.

Sin embargo, la mordaza impuesta por Israel a los informadores de todo el mundo no ha evitado que la batalla en la opinión pública internacional esté siendo perdida de manera estrepitosa. Nada justifica las imágenes de horror que se han difundido en las agencias internacionales, con niños enterrados, civiles bombardeados. Mucho menos que el ejército israelí explique, como lo hicieran las falanges franquistas durante la Guerra Civil española, que toda la culpa es de Hamás porque utiliza a los civiles como "escudos humanos".

Email: jenarovi@yahoo.com.mx

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