lunes, 25 de abril de 2011

México, el país de las fosas

JORGE GÓMEZ NAREDO


I
La multiplicación de las fosas. Sí, aquí, en México. De las fosas clandestinas. De las fosas donde descansan decenas de personas que no se sabe qué hicieron, que no se sabe porqué están ahí, que no se sabe si tenían vínculos con el narcotráfico, si eran migrantes o si eran civiles que no se metían con nadie y que, desgraciadamente, terminaron llenos de tierra, yertos, sin vida. Sí, la fosa como el cenit de la guerra de Felipe Calderón.

II
Las fosas (o narcofosas, como se les denomina erróneamente, porque no se sabe a ciencia cierta si dichas fosas las hicieron narcotraficantes o elementos del Ejército, o integrantes del crimen organizado que no necesariamente tiene como principal labor el tráfico de estupefacientes) representan el fracaso de la estrategia de Felipe Calderón contra el narco. Y representan también el suplicio de una nación toda. En Tamaulipas, en Durango, en Chihuahua, en Sinaloa, por donde quiera aparecen fosas que contienen decenas de cadáveres. ¿Quiénes son los que están ahí dentro, sin vida, sin identificación, sin pasado y sin futuro?

III
La lógica que desde las autoridades y no pocos medios de comunicación se ha querido imponer a todos los mexicanos es simple, y también es falsa. Esta lógica se basa en un principio amañado: quien es levantado, acribillado, asesinado, descuartizado, degollado y/o masacrado, tenían vínculos con los “malos”, y por eso fue levantado, acribillado, asesinado, descuartizado, degollado y/o masacrados. A partir de este principio –falaz, sin duda– se estructura el discurso de las autoridades y se le da viabilidad a una lógica engañosa: los que mueren son los “malos”; los “buenos” nada deben temer, están a salvo, pueden vivir tranquilamente. Sin embargo, este intento por colocar este principio como inamovible, cada día falla más y se evidencia su falsedad. Casos como los de los dos estudiantes del Tecnológico de Monterrey que, sin deberla ni temerla, fueron ejecutados por elementos del Ejército o del crimen organizado (nunca se supo quiénes los mataron, qué fuego –del llamado “cruzado”– los abatió), o como el caso del hijo del poeta Javier Sicilia, Juan Francisco Sicilia, echan por la borda la lógica de las autoridades. Sí, queda claro: en la guerra de Felipe Calderón contra el narco ni todos los muertos son “malos”, ni todos los “buenos” (Ejército) actúan como “buenos”.

IV
Los casos de los dos alumnos del Tecnológico de Monterrey y del hijo de Javier Sicilia cobraron notoriedad porque tenían, en vida, un vínculo con instituciones públicas positivas o con personajes públicos de calidad moral intachable. Sin embargo, ¿cuántos muertos no tuvieron esto?, ¿cuánta gente que ha sido puesta en una fosa ha muerto sin ser “malo”?, ¿cuántos migrantes que solamente querían erradicar su situación de pobreza han perdido la vida en el trayecto de sus localidades a Estados Unidos?, ¿cuántos civiles han sido acribillados en “fuego cruzado”?, ¿cuántos? Así pues, el principio que indica que mueren en la guerra solamente los “malos”, es completamente falso. Y por ende, el discurso que es sostenido por este principio (que enarbola Calderón, y que a partir de él ejerce el poder y establece reformas legales de seguridad), también es falso.

V
Primero fueron los levantones, las balaceras y los cuerpos yertos, tirados en algún paraje solitario. Más tarde aparecieron los descabezados. Hubo los colgados y también los descuartizados dejados en zonas altamente pobladas. Hoy, lo que tenemos son las fosas con multitud de cadáveres que no pueden ser identificados. ¿Es en realidad éste el clímax de los resultados de la guerra de Calderón contra el narcotráfico? O, ¿qué sigue?

VI
A veces la imaginación no alcanza: se queda corta. ¿Cómo hacerle para poner en la mente de uno las imágenes de una fosa donde se han colocado uno, dos, 20, 90, más de 170 cadáveres? Por más que uno se esfuerce, a veces la imaginación no da para tanto: se pone muda. Se declara incapaz, imposibilitada…, inepta.

jorge_naredo@yahoo.com

Fuente: La Jornada de Michoacán

No hay comentarios: