miércoles, 5 de noviembre de 2008

Vasconcelos, entre amenazas y escándalos



RICARDO RAVELO

MEXICO, D.F., 4 de noviembre (apro).- Después de una larga carrera en el combate al narcotráfico en la Procuraduría General de la República (PGR), José Luis Santiago Vasconcelos falleció esta noche, junto con el secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, y seis personas más, al estrellarse la aeronave en que viajaban en la zona poniente de esta ciudad, muy cerca de la residencia oficial de Los Pinos.
Apenas en septiembre pasado, tras 20 años de servicio en la PGR, Vasconcelos renunció a la subprocuraduría Jurídica y de Asuntos Internacionales, a donde fue incorporado a partir de este sexenio.
Antes, y durante dos décadas, Vasconcelos despachó como titular de la Unidad Especializada en Delincuencia Organizada, dependencia que más tarde fue elevada al rango de subprocuraduría.
Tras un escándalo suscitado en una reunión de gabinete, en el que se enfrascaron en una fuerte discusión el secretario de Seguridad Pública federal, Genaro García Luna, y el procurador General de la República, Eduardo Medina Mora, salieron a flote los problemas en la PGR, particularmente en la Siedo.
Renunció a la Siedo Noé Ramírez Mandujano y, tras él, hizo lo propio Vasconcelos, con este argumento: "Decidí hacerme a un lado para que llegue sangre nueva, para impulsar aires nuevos en la Procuraduría General de la República.
"En cuanto me enteré de que el procurador general de la República, Eduardo Medina Mora, tenía planes de renovar la institución e integrar gente de su equipo a la lucha contra el crimen, puse en la mesa mi renuncia para continuar el esfuerzo en contra de la delincuencia desde otras áreas de seguridad del gobierno federal".
Durante su paso por la PGR -ingresó al inicio del gobierno de Carlos Salinas de Gortari, cuando el procurador era Enrique Alvarez del Castillo--, Vasconcelos fue una pieza clave en el combate al narcotráfico: entre otras detenciones, se le atribuyen las investigaciones para detener a Osiel Cárdenas Guillén.
Antes, Vasconcelos colaboró en el área de investigación de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos contra la Salud (Feads), para detener a Juan García Abrego. También persiguió a Amado Carrillo Fuentes, el llamado "Señor de los Cielos", jefe del cártel de Juárez.
Combatió a Los Zetas, brazo armado del cártel del Golfo, así como a varios miembros de esa organización criminal, entre otros, a Eduardo Costilla, "El Coss", así como a la organización Beltrán Leyva.
De estos últimos se dijo que lo habían amenazado de muerte; que sicarios al servicio de estos hombres lo seguían con frecuencia y que, según pudo saber la Secretaria de Seguridad Pública (SSP), se trataba de gatilleros contratados por ésta organización criminal.
En enero de este año, el funcionario se salvó de dos atentados en su contra perpetrados, presuntamente, por sicarios al servicio de Arturo Beltrán Leyva.
Ambos atentados fueron frustrados de manera fortuita por la policía capitalina, pues los sicarios fueron detenidos en esta ciudad antes de ejecutar la operación.
Tras la renuncia de Vasconcelos a la PGR, el presidente Felipe Calderón lo designó coordinador para la ejecución de las reformas legales, con lo que se conformaría el marco jurídico adecuado para potencializar legalmente al país en la lucha contra el narcotráfico.
Tras la salida de Vasconcelos de la PGR, estalló la crisis de corrupción al interior de la SIEDO, institución que ahora encabeza Marisela Morales, persona cercana al exprocurador Rafael Macedo de la Concha. Se trata de unos 40 funcionarios -algunos colaboradores de Vasconcelos en la SIEDO-, que filtraban información a los hermanos Beltrán Leyva, quienes están enfrentados con el gobierno de Calderón.
Paralelamente a estos hechos, también estalló la crisis de corrupción al interior de la Secretaría de Seguridad Pública federal, que encabeza Genaro García Luna, personaje al que en diversas investigaciones de la PGR --entre otras, la averiguación previa PGR/SIEDO/UEIDCS/106/2005 - se le vincula con la célula de los hermanos Beltrán Leyva.

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