jueves, 13 de octubre de 2011

Represión en Casa Jalisco


JAIME HERNÁNDEZ ORTIZ

Emilio González Márquez ha demostrado sobradamente ser un gobernante intolerante y permanente violador de los derechos humanos.

El acto cometido este fin de semana pasado contra personas de la tercera edad y ex braceros cuando estaban en plantón afuera de casa Jalisco, al arrebatarles decenas de mantas, no tiene más que los peores calificativos: autoritarismo aberrante, despojo cínico, abuso alevoso y robo institucional.

Sólo al amparo de la sombras de la noche como lo hacen los delincuentes, un grupo de agentes gubernamentales “vestidos de ciudadanos” de la Secretaría de Seguridad Pública, enviados por el gobernador y supervisados por agentes de la subsecretaría del Interior de la Secretaría General de Gobierno se atrevió a despojar de mantas de ese grupo de personas que pacífica e indefensamente protestaban; todos en su mayoría de la tercera edad y sin posibilidades mínimas de ofrecer resistencia, como correctamente no lo hicieron para evitar caer en la provocación montada.

No es la primera vez que Emilio González Márquez actúa de esta forma. Cuando fue presidente municipal de Guadalajara ordenó que retiraran las mantas que rodeaban Plaza de Armas en protesta contra las violaciones a derechos humanos en la III Cumbre de Jefes de Estado.

En ese entonces la administración de González Márquez culpó de los hechos a un director que no formaba parte de su corriente. Pero un acta administrativa por quienes promovieron una denuncia relevó que él mismo dio las órdenes.

¿Represión “humanista”?

Cuando González Márquez arribó al gobierno del estado, en diciembre del 2007 ordenó a un grupo de casi cincuenta policías fuertemente armados que retiraran la carpa que instalaron decenas de organizaciones también en Plaza de Armas en ocasión del Día Mundial de los derechos humanos.

Ese día el gobernador, al amparo de la madrugada, despojo de equipo de sonido, mantas, sillas y toldo que una treintena de personas resguardaban. Hasta la propia Comisión Estatal de Derechos Humanos que ya presidía Felipe Álvarez Cibrián, ordenó a un visitador que se retirara oportunamente antes del despojo “por cuestiones de seguridad”, revelando con ello complicidad en atropellos a la libertad de expresión y manifestación.

Los agentes municipales de supervisión e inspección a espacios abiertos que levantaron en un acta para justificar el acto represivo anotaron que “había botellas de licor”, lo cual como sabemos, era falso.

Desde entonces la CEDHJ, ha señalado, como lo dijo recientemente ante el “ordenamiento humano” impulsado por el ayuntamiento de Guadalajara, “que los ciudadanos presenten quejas en derechos humanos hasta que les hayan violado sus derechos”.

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos recomendó hace dos años respecto de ese episodio que consignara a los agentes policiacos implicados en el hecho. Pero González Márquez rechazó la recomendación una de varias.

Durante la mayor parte de la gestión de Emilio González Márquez el kiosco de Plaza de Armas estuvo ocupado por agentes estatales para impedir la presencia de manifestantes que tradicionalmente hacían uso de él, esto ante el silencio cómplice de Álvarez Cibrián, quien sólo se ha dedicado a cuestionar a toda manifestación “de afectar derechos de terceros”.

Recordemos también que hace poco a manifestantes de Temacapulìn y que protestaban contra la presa El Zapotillo se les despojó de mantas y toldos; esto en un operativo policiaco vil y artero realizado también en la madrugada.

Como vemos, afectar aparentemente sólo los objetos materiales de manifestantes y no directamente a ellos en su integridad, revela una obtusa postura autoritaria de González Márquez en esto que ellos mismos han de llamar represión “humanista”.

Demandas dignas

Por fortuna González Márquez ya se va. Pero las demandas de los ex braceros y de la tercera edad subsisten. Exigen con justicia una pensión alimentaria para los adultos mayores de 70 años sin importar su condición social, económica o de salud.

Esta exigencia no es aislada pues se sustentó por medio de una iniciativa popular, la cual el mismo gobernador se comprometió hacer efectiva.

Pero el gobierno de Jalisco no sólo no ha atendido mínimamente esa justa demanda sino que ahora, al igual que el gobierno federal, atropella a este sector al que se le debe mucho de nuestro desarrollo nacional.

El despojo de mantas -como si fueran armas peligrosas dignas de ser decomisadas-, sólo cabe en la mentalidad de González Márquez y sus personeros, deja un mal precedente ante la opinión pública de la forma en que se trata de vil e indigna a las personas de la tercera edad.

Jornada de resistencia

A pesar de que el hostigamiento ha sido una constante en los últimos días hacia los movimientos sociales y de dirigentes sociales, en un claro propósito de tratar de maquillar la realidad de parte del gobierno, las empresas patrocinadoras y los directivos de los XVI Juegos Panamericanos Guadalajara, 2011, diversas organizaciones ciudadanas preparan una serie de “Jornadas de resistencia anticapitalista y solidaridad panamericana”.

Hay que salir a movilizarnos y dar a conocer a los visitantes que Jalisco no es como lo pintan. Que Jalisco es un lugar donde se cometen contantes y aberrantes violaciones a derechos humanos.

Fuente: La Jornada de Jalisco