miércoles, 8 de enero de 2014

La carta a los santos reyes de la SHCP


Arturo Huerta González

Según la SHCP las reformas estructurales acelerarán el crecimiento de México a cerca de 4.0 por ciento en 2014, y gradualmente se incrementará hasta alcanzar niveles de 5.0 hacia 2018. Ellos esperan que en este año “se empiece a ver el efecto positivo de las reformas aprobadas en los últimos meses, aunado a mejores perspectivas globales”.

El gobierno sigue sin aprender y reconocer de que por más reformas estructurales de orientación de mercado, México no crece. La autonomía del banco central, los tratados de libre comercio, la liberalización financiera, la extranjerización de la banca, la disciplina fiscal y la reforma laboral no se han traducido en mayor crecimiento, ni en mayor desarrollo agrícola e industrial, ni en mayor empleo. Ahora con las reformas financiera, hacendaria y energética, tampoco significará mayor crecimiento económico como ellos lo anticipan. El crecimiento y la generación de empleo requieren de crecimiento de la inversión. La reforma financiera no se traducirá en mayor crédito, ya que para ello se requiere que la demanda y el mercado interno crezcan y ofrezca condiciones de ganancia para el pago de crédito, lo cual no se da debido a las altas tasas de desempleo y subempleo y la caída de salarios y del poder adquisitivo de la población que mantienen restringida la demanda. La reforma hacendaria significará alza de precios, que deteriorará más el poder adquisitivo de la población, y contraerá más el mercado interno. La reforma energética significará un cambio patrimonial. La inversión privada nacional y extranjera sustituirá a la inversión pública, apropiándose ellos de la renta petrolera, lo que significará menores ingresos para el gobierno, y afectará sus finanzas y su capacidad de gasto, y redundará en menor crecimiento y menor atención a las demandas sociales.

Las reformas estructurales que se han venido instrumentando han reducido la participación del Estado en la actividad económica, llevando a ésta a depender de las decisiones de inversión del sector privado, el cual busca la ganancia, no el crecimiento, ni el beneficio de las grandes mayorías. El gobierno dice que tales reformas llevarán a mayor distribución del ingreso y a mejorar el bienestar de la población. La economía nacional muestra mayores niveles de concentración y extranjerización de la riqueza, y mayor numero de excluidos, marginados y pobres, de los existentes antes de dichas reformas. Y siguen insistiendo en reformas que conducen a que el país no nos pertenezca, y que se polarice y acentúe más la extranjerización de la economía, sin que ello se traduzca en mayor crecimiento, ni en mayor empleo, sino todo lo contrario. Ya lo hemos dicho, la mayor inversión extranjera no se traduce en mayor crecimiento, ni en mayor empleo. Ellos invierten donde el gobierno deja de hacerlo, y se apropian de la riqueza del país.

La SHCP dice que 2014 tendrá un entorno internacional más favorable que el que se observó en 2013. La política económica sigue la misma en Estados Unidos y en Europa, por lo que la actividad económica de éstos seguirá mostrando los mismos problemas de bajo crecimiento y alto desempleo, lo que mantiene un bajo crecimiento del comercio y de la economía mundial. El gobierno sigue apostando a que a Estados Unidos le vaya bien, para que ello jale nuestro crecimiento, evidenciando que no tenemos política contracíclica que nos lleve a crecer por nosotros mismos. Dependemos de las exportaciones, porque el mercado interno no crece, debido al insuficiente gasto público, como por la caída de salarios. Dependemos de la inversión extranjera, ante la caída de la inversión del sector público (por la austeridad fiscal) y del sector privado, que no invierte porque el mercado interno está restringido. De ahí que para que venga la inversión extranjera, el gobierno haya procedido a abrir el sector eléctrico y el energético, para tener recursos para financiar el déficit externo, como el pago de la deuda externa, y mantener nuestra inserción en el proceso de globalización. La economía no tiene condiciones internas para seguir manteniendo la apertura comercial y financiera, se requiere de entrada de capitales para financiar tales políticas. El problema es que éstas atentan sobre los sectores productivos y nos llevan a depender más y más de la entrada de capitales, y el sector petrolero es el último sector estratégico, atractivo que nos quedaba. ¿Qué más va a seguir vendiendo el gobierno y sus lacayos para seguir atrayendo capitales? para mantener a flote las políticas de libre mercado, que favorecen al gran capital y que han profundizado nuestro atraso y subdesarrollo. No se puede seguir con las políticas económicas predominantes y con las reformas estructurales que le acompañan, pues han demostrado que no se traducen en mayor crecimiento y bienestar para la población. Está en peligro la seguridad nacional del país, pues la gente no es tonta, y más temprano que tarde se dará cuenta que las promesas ofrecidas no se cumplirán, por lo que tales políticas exacerbarán la lucha de clases.