martes, 24 de agosto de 2010

El muerto que organiza fugas


El muerto que organiza fugas
Jorge Carrasco y Verónica Espinosa


ZACATECAS, Zac., 23 de agosto (Proceso).- El penal de Cieneguillas está en manos de Los Zetas a más de un año de la fuga de 53 de sus integrantes. La evasión fue orquestada por un sicario al que la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) Federal había dado por muerto un mes antes. Fuentes penitenciarias revelan a Proceso que el rescate lo planeó Israel Nava Cortez, El Ostión, un mando zeta cuya muerte fue simulada.

A las afueras de esta capital y a un paso de la delegación de la PGR y de la base de la Policía Federal (PF), el penal de Cieneguillas es un desastre en cuanto a infraestructura de vigilancia y operatividad. Los custodios trabajan en dos turnos en lugar de los tres que solicitaron al gobierno estatal mucho antes de la fuga. No hay suficiente personal por turno ni se dieron las armas extras requeridas.

Después de la fuga la gobernadora Amalia García ofreció resolver todo eso. Los custodios también se quedaron esperando el aumento salarial prometido y algunos de los que reclamaron fueron despedidos.

El escape de 53 reclusos del penal de Cieneguillas, el 16 de mayo de 2009 (Proceso 1699), hizo evidente el control que la delincuencia organizada tiene en las cárceles del país con la complicidad gubernamental.

Poco ha cambiado. Si acaso los nombres de los nuevos líderes zetas que tienen en el puño a 35 custodios que cubren dos turnos en jornadas de 24 por 24 horas con 15 armas largas y 10 cortas, y con un salario que no llega a 4 mil pesos quincenales.

Algunos de sus compañeros levantados meses antes de la evasión aún no aparecen, como el jefe de servicios de guardia, Tomás Garay Rojas, desaparecido en enero de 2009. Fue una manera de presionarlos y “preparar el terreno”, asegura a este semanario un empleado del penal.

El testimonio confirma lo publicado por Proceso el 24 de mayo de 2009: las autoridades estatales de seguridad habían sido informadas por diversos medios de los preparativos que se hacían para sacar a los zetas.

Uno de estos informes fue entregado por personal de la Sedena al director del penal, Eduardo Román.

“Diez días antes de la fuga un capitán y un cabo de la undécima Zona Militar fueron a informar que se planeaba una fuga. El director del penal pidió apoyo al gobierno pero lo ignoraron. Tampoco llegó ayuda de México”, revela el empleado del penal.

Uno de los funcionarios del gobierno de Amalia García enterado de las señales previas de la fuga fue el secretario de Gobierno, Carlos Pinto Núñez. Éste había auspiciado la llegada de un grupo de custodios federales a Cieneguillas en 2007.

Pero con ellos el ambiente se tensó. A los custodios zacatecanos se les advirtió que para conservar su trabajo tenían que “aguantar, ver y callar” ante lo que ahí ocurriera. Los conflictos se recrudecieron en 2008 cuando, según información obtenida por este semanario, entró al penal el reo Alejandro García, quien se dedicó a presionar al grupo vinculado con el cártel de Sinaloa, que comandaba Alfredo Bañuelos Guzmán, primo lejano de El Chapo Guzmán. Bañuelos fue asesinado en junio de 2008 y con ello los zetas asumieron el control en Cieneguillas.

Por lo menos tres meses antes de escapar, los 53 zetas fueron llevados a un área de celdas que controlaba su grupo y se les entregaron las llaves con el argumento de que, dados los conflictos que ya se habían suscitado con la organización rival, pudieran garantizar su seguridad.



Muerte simulada



En un comunicado del 9 de abril de 2009, la SSP informó de un enfrentamiento en Fresnillo entre policías federales y un grupo vinculado con el cártel del Golfo, con saldo de tres sicarios muertos. La SSP identificó a uno de ellos como Israel Nava Cortez, El Ostión.

“Cabe mencionar que a Israel Nava Cortez, alias El Ostión, se le ubica como exkaibil (...) y se presume que fue guardaespaldas de Miguel Treviño Morales, El 40”, dice el comunicado de la SSP.

Lugarteniente de El 40 y de Heriberto Lazcano, El Lazca, a Nava Cortez también se le atribuía “ser responsable del acopio, resguardo y mantenimiento del armamento y explosivos al servicio del grupo delictivo conocido como Los Zetas y se tiene conocimiento que fungía como jefe de esta organización en Oaxaca”, además de haber organizado y ejecutado los ataques a dos comandancias de policía en Acapulco en febrero de 2007, en el que murieron siete personas.

Unos días después del comunicado de la SSP, el coordinador de las Fuerzas Federales de Apoyo de la PF, Rodolfo Cruz López, confirmó la muerte de El Ostión pero aclaró que no era guatemalteco sino mexicano y sugirió que podría tratarse de un desertor del Ejército.

Testimonios recabados por Proceso indican que El Ostión salió vivo del enfrentamiento en Fresnillo y habría simulado su muerte para orquestar el rescate de Cieneguillas, para lo que contó con la colaboración del jefe de custodios, Ricardo Lamas, quien hizo el cambio de personal en el área de acceso al penal.

La labor de El Ostión también fue sugerida por un recluso evadido y recapturado, Osvaldo García Delgado, según un video subido a YouTube el 4 de junio de 2009.

Desde el interior del penal el “rescate” fue coordinado por un interno al que García Delgado sólo identificó como Comandante, quien había ingresado apenas un mes antes y asumió el control de los reos zetas.

“Tres días antes de que nos sacaran el Comandante nos dijo: ‘Preparen las garritas mejores que tengan, porque les vamos a hacer fiesta...’ El día de la fuga estábamos todos dormidos y empezó a tocarnos en la puerta. Nos dijo: ‘Levántense porque ahí vienen los del pueblo; al que se quede aquí le van a dar piso’”, refiere.

–¿Y los custodios? –le preguntan sus interrogadores.

–No. Los custodios los tenían muy aparte, no hicieron nada.

Después de que los militares informaron al director y a los comandantes sobre el plan de fuga el miedo creció entre los custodios. En el momento de la fuga “los compañeros se confiaron porque pensaron que era un ingreso, porque desde la malla se vio que era gente uniformada; pasaron las puertas metálicas, apartaron a los guardias, atravesaron el banco de armas y rompieron el candado”.

Tras la fuga la investigación fue asumida por la PGR. Amalia García se deslindó al explicar que Cieneguillas no es un penal con infraestructura para reos federales. Sin embargo hizo varios compromisos para reforzar la seguridad; entre ellos, un incremento de salario para el personal de custodia... que sigue sin cumplir.

Incluso, ante una protesta que un grupo de custodios efectuó para exigir el pago de horas extras y vacaciones que les adeudaban, dos de los guardias que protestaron fueron despedidos.

A la fecha, 11 de los internos que escaparon de Cieneguillas han sido recapturados. Otros seis murieron en enfrentamientos con cuerpos de seguridad y Ejército en San Luis Potosí, Guanajuato, Aguascalientes, Hidalgo y Zacatecas.

Los Zetas se quedaron con el control del penal, ahora bajo el liderazgo de un reo: Mario Domínguez.

Este año otros dos custodios fueron levantados en presunta represalia porque “hacían favores a los dos grupos” que se disputan el control de la cárcel desde hace años: Chapos y Zetas.

Un jefe de custodios, Denis Briones, desapareció después de coordinar un operativo de disuasión de un motín en el penal, publicó La Jornada el pasado 31 de enero. También en esa fecha 51 jefes y custodios que habían sido arraigados y posteriormente consignados por su presunta participación en la evasión fueron puestos en libertad y salieron del cefereso de Tepic al no encontrarse elementos en su contra.

El exdirector Eduardo Román García, y el jefe de custodios, Ricardo Lamas Campos, forman parte del grupo de 20 funcionarios del penal que siguen sujetos a proceso en la capital nayarita. l


Fuente: Proceso
Difusión AMLOTV

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