martes, 14 de septiembre de 2010

Si quiera disimularan.

EDITORIAL


Si quiera disimularan.

Jugando a ratos a blancas y a ratos a negras, según les convenga, a los honorabilísimos priístas se les ha metido entre ceja y ceja hacer de Enrique “El Católico” el próximo pelele de los oligarcas a los que el Mandatario mexiquense siempre ha respondido de manera harto generosa.

Y piensan que aprobando en Comisiones eliminar las candidaturas comunes en el Edomex será suficiente para que el futuro esposo de La Gaviota no tenga sobresaltos que lo podrían poner fuera de la jugada si llegase a perder su delfín la gubernatura.

Pero también piensan que a la población ya se les olvidó el encubrimiento que hizo de las trapacerías de su antecesor Arturo Montiel, de quien dicen es su sobrino.

Ni las andanzas del chino Shenli Ye Gon que tenía sus negocios en el Edomex; ni mucho menos los acuerdos firmados con Fernando Gómez Mont, entonces secretario de Gobernación, como “Testigo de Honor” y toda la cosa, para violar la Ley.

Y los apoyos que ofreció y que nunca cumplió a los damnificados de Chalco y de todas las colonias que han sido afectadas por las inundaciones durante su mandato de relumbrón.

Sin soslayar el cobarde y hasta el momento impune asesinato de la pequeña Paulette, del que sin duda Peña Nieto fue cómplice al proteger a quien o quienes cometieron semejante oprobio con el que se burlaron de toda la sociedad en general.

Que por supuesto nunca creyó ni creerá en lo dictaminado por el entonces Procurador, el tristemente célebre Bazbaz y su titiritero Peña Nieto.

Y finalmente tanto lo han querido arropar al ilustre jovencito, que olvidan que del plato a la boca se llega a caer la sopa. Y no sería el primero.

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