sábado, 10 de octubre de 2009

La fórmula del PRI rumbo al 2012





La fórmula del PRI rumbo al 2012
JESUSA CERVANTES

MÉXICO, DF, 9 de octubre (apro).- El paquete económico no "cuadra" a nadie. La oposición en su conjunto lo rechaza y no está dispuesta a cargar con el costo político de gravar con 2% alimentos y medicinas, menos si los 23 mil millones de pesos --de 71 mil millones-- que se recaudarían van a parar a programas sociales como Oportunidades o el Seguro Popular, tachados hace tiempo de "electoreros y asistencialistas".

Felipe Calderón y los hombres del secretario de Hacienda, Agustín Carstens, están ofreciendo a los 237 diputados del PRI, y a los diez gobernadores donde habrá elecciones el próximo año, una "zanahoria" de 48 mil millones de pesos a cambio que aprueben todo el paquete fiscal. Bolsa nada despreciable si se piensa que su gasto será "libre" y sin "candados".

Sin embargo, el Partido Revolucionario Institucional (PRI), que considera que el gobierno de Calderón y el panismo han descuidado al sector empresarial, no se quiere arriesgar y recibe a los grandes empresarios del país para, en lugar de golpearlos, arroparlos con miras al relevo presidencial del 2012.

Por eso hoy los priistas apoyan el rechazo a la "cascada de impuestos" que se alista para cigarros, cerveza, alcohol, juegos y sorteos, telecomunicaciones y seguros, o los que se pretenden aplicar a la industria automotriz, además del llamado régimen de consolidación fiscal.

Los diputados del PRI están empeñados en rechazar el 2% aunque sus gobernadores empujan para que este sí proceda, pues ya hacen cuentan alegres con los 48 mil millones de pesos que en estos tiempos de crisis nada mal les vendrían.

La fórmula que el PRI ha encontrado para convencer a sus gobernadores y para no asumir el costo político del 2% esté, como siempre, en el petróleo. Con tantos años de gobierno, los priistas saben muy bien interpretar y cómo darle la vuelta a los números de Carstens y sus muchachos.

Por ejemplo, están diciendo que no irán con el 2%, lo cual descarta por tanto una posible canasta de alimentos y medicinas, que en un principio pareció ser la mejor salida.

El equipo económico de diputados y senadores pretende que el controvertido impuesto sí se aplique al resto de los bienes y servicios, y con ello sus gobernadores tendrían los 48 mil millones de pesos y, para compensar los 23 mil millones que se dejarían de recaudar por sacar a todos los alimentos y medicinas de este gravamen, han pensado en subir un poco más el precio del petróleo.

Como es sabido, el gobierno calderonista presentó una Ley de Ingresos con un precio de 54 dólares por barril de crudo; los priistas han dicho que subirlo tres o cuatro dólares no afectará las finanzas, pues el precio internacional ha estado al alza, dejando atrás las catastróficas predicciones de que regresaría a una banda por debajo de los 40 dólares.

Cada dólar más al precio del barril le significan al país ingresos por 8 mil millones de pesos; entonces, si se sube tan sólo tres dólares más, ya se tendrían 24 mil millones de pesos adicionales, que se acerca a lo que se dejaría de ingresar si se saca a alimentos y medicinas del "impuesto para la pobreza".

Pero los priistas no están "aventándose" a una propuesta sólo porque se les ocurrió: la propia respuesta la ha dado el gobierno federal, el que en sus criterios de política económica que acompañó a la iniciativa de Ley de Ingresos, planteó que el 'petroprecio' sería de 54 dólares, con un más menos de hasta 57 dólares.

Experimentados como son en eso de "leer entre líneas", los priistas encontraron en esta frase una posible salida sin riesgo alguno para el país y sí con un beneficio para ellos, pues de llevarla a la práctica se evitarían el costo político del 2% de impuesto en alimentos y medicinas.

Además, la decisión no le arrebataría a sus gobernadores la gran posibilidad de utilizar para sus obras y proyectos de inversión alrededor de 48 mil millones de pesos, aparte que le solucionarían al gobierno federal su ausencia de recursos con 24 mil millones de pesos, pero quedando ellos ante la opinión pública como la "oposición responsable" que evitó gravar alimentos y medicinas.

Sólo es cuestión de un par de semanas para que el PRI "cuadre" sus cifras.

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