lunes, 25 de enero de 2010

Las cifras desmienten al secretario de Hacienda



México SA
Las cifras desmienten al secretario de Hacienda
El poder adquisitivo mengua día tras día
Carlos Fernández-Vega

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Sesenta y nueve por ciento se ha incrementado el precio del pollo entero en los últimos tres años. La imagen corresponde a un mercado de Coyoacán, en la capital del paísFoto Cristina Rodríguez
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rillante y puntual, como siempre, el sonriente secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, afirmó días atrás que (se respeta la sintaxis) “no hay una cascada de aumentos… hay algunos casos de abuso, pero en general los precios se han mantenido estables… los incrementos (de precios) que se están dando en este mes de enero son los menores incrementos para un mes de enero que se han dado en algunos años… éste no es un enero particularmente diferente”.

¡Oh!, sapiencia de quienes analizan la realidad nacional encerrados entre cuatro paredes, porque resulta que sí, que sí ha sido un enero particularmente diferente, y por mucho, porque la inflación en la primera mitad del mes (esto es, cuando Cordero presume los menores incrementos) resultó cinco veces mayor a la de igual periodo de 2009 y la más elevada de los últimos 11 años (ello en el promedio, porque los precios de la canasta básica aumentaron 1.5 veces más que el índice general).

Lo cierto es que el de por sí raquítico poder adquisitivo de la mayoría nacional mengua día tras día. En plena campaña electoral, el hoy inquilino de Los Pinos decía que él no bajaría los precios al chilazo, por decreto, porque a los habitantes de este país se lo cobran en tortillas.... En efecto, tres años después de su imposición en la residencia oficial, nada bajó y a punta de chilazos los mexicanos adquieren menos productos: el primero de diciembre de 2006, con un salario mínimo de 48.67 pesos se podían comprar 7.22 kilogramos de tortillas de maíz; al 15 de enero de 2010, con el salario vigente de 57.46 pesos, sólo se pueden adquirir 6.04 kilogramos, es decir, 1.18 kilogramos menos. Históricamente, desde la aplicación del modelo neoliberal, los trabajadores mexicanos han dejado de consumir 44.87 kilogramos de tortillas. En igual comparativo, con un salario mínimo se adquirían tres años atrás 48.67 piezas de pan blanco o 4.85 kilogramos de frijol bayo; ahora la proporción se reduce a 30.24 y 2.58, respectivamente.

Las cifras anteriores son aportadas por el Centro de Análisis Multidisciplinario (CAM) de la UNAM y su análisis Impacto del incremento en precios en el poder adquisitivo del salario mínimo: primero de diciembre de 2006 al 15 de enero de 2010, es decir a lo largo de la estancia calderonista en Los Pinos, el cual subraya que los aumentos en los precios de productos como gasolina, electricidad y gas han provocado que el salario mínimo siga presentando una pérdida del poder adquisitivo como ha sido durante los últimos decenios.

Lo anterior ha profundizado el deterioro del poder adquisitivo del salario, toda vez que el precio de la Canasta Alimentaria Recomendable (CAR) pasó de 80.83 a 154.50 pesos del primero de diciembre de 2006 al 15 de enero de 2010, aumento acumulado mayor a 90 por ciento. Contra un incremento de sólo 17 por ciento al salario mínimo. Los resultados muestran claramente la política salarial que el capital (y el gobierno) ha impuesto a los trabajadores, condenándolos a enfrentar un sistemático y cada vez mayor deterioro en el nivel de vida y de trabajo. La gestión de Felipe Calderón Hinojosa, a más de tres años de iniciada, ha agravado el problema de la precarización de las condiciones laborales de los trabajadores mexicanos. En únicamente tres años prácticamente se iguala a la pérdida sufrida en el sexenio de Miguel de la Madrid; de continuar la tendencia, el poder adquisitivo del salario mínimo presentaría una pérdida mayor a la registrada en el sexenio de Ernesto Zedillo (51.1 por ciento) y podría alcanzar 62 por ciento.

La CAR, explica, es una canasta de alimentos recomendable, ponderada para el consumo diario de una familia mexicana (cinco personas: dos adultos, un joven y dos niños). Fue integrada considerando los aspectos nutritivos, de dieta, culturales, de tradición y económicos. La CAR fue definida en su estructura, contenido y ponderación por el doctor Abelardo Ávila Curiel, investigador del Instituto Nacional de Nutrición Salvador Zubirán. Para cubrir el gasto familiar debe considerarse vivienda, transporte, educación, salud, vestido, calzado, recreación y erogaciones que no cubre la Canasta Alimentaria Recomendable.

Al comienzo del calderonato, explica el CAM, el salario mínimo diario se fijó en 48.67 pesos diarios (área geográfica A) y el precio de dicha canasta alcanzó 80.83 pesos. Con ese ingreso se podía comprar 60.21 por ciento de la CAR. Para el 15 de enero de 2010, dicho ingreso llegó a 57.46 pesos y el precio de la canasta a 154.50 pesos, de tal suerte que el primero sólo puede adquirir 37.19 por ciento de la segunda.

El primero de diciembre de 2006, los trabajadores tenían que laborar 13 horas y 17 minutos para adquirir la CAR. En cambio, para el 15 de enero de 2010 tenían que laborar 21 horas y 44 minutos. Actualmente, para acceder con un salario mínimo a la Canasta Alimentaria Recomendable el trabajador y su familia tienen necesariamente que sumar jornadas laborales diarias de más horas; con el salario mínimo vigente, 17 millones 776 mil mexicanos (41 por ciento de la población económicamente activa) no tienen suficiente ingreso para adquirir la CAR (incluye a la población trabajadora que no percibe ingresos y a la que obtiene hasta dos salarios mínimos diarios).

En los últimos tres años se ha profundizado la pérdida del poder adquisitivo del salario. Por ejemplo, en ese lapso los precios de algunos productos de la CAR se incrementaron en las siguientes proporciones (todas las cifras son porcentajes): aguacate, 225; aceite, 125; azúcar, 121; frijol, 219; jitomate, 207; limón, 233; queso, 67; pan blanco, 50; huevo, 90; hígado de res, 46; naranja, 48; zanahoria, 94; pescado, 38; sopa de pasta, 63; arroz, 52; piña, 173; papa, 190; pollo entero, 69; tortilla, 17; gas LP, 18; renta, 21; transporte, 56; incremento acumulado al salario mínimo al 31 de diciembre de 2009, 12.6, e inflación oficial (Banco de México) acumulada, 15.14. Todo ello, desde luego, para que los mexicanos vivan mejor.

Las rebanadas del pastel

Como bien dijo el doctor catarrito, hoy disfrazado de banquero central, la cascada de impuestos (cortesía de Calderón y sus legisladores), el aumento de precios en bienes y servicios del sector público y los del sector privado tendrán un efecto transitorio en el poder adquisitivo de los mexicanos que se desvanecerá en el transcurso del año, o lo que es lo mismo, una coyuntura que suma casi tres décadas.

cfvmexico_sa@hotmail.com • mexicosa@infinitum.com.mx


Fuente: La jornada
Difusión AMLOTV

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