lunes, 31 de mayo de 2010

Sobre las cifras de empleo




Javier Lozano
Sobre las cifras de empleo
31 de mayo de 2010


2010-05-31




Desinformación o mala fe. A veces las dos. En temporada electoral se vale de todo. Hasta torpedear las buenas noticias. Con motivo de la revelación de las cifras de empleo y desempleo de la semana pasada, una buena cantidad de “analistas”, junto con algunos medios de comunicación, sirvieron de bocina a la estridente reacción de diversos actores políticos que no conciben cómo es que se puedan crear muchos nuevos empleos al mismo tiempo en que se eleva la tasa de desocupación.

Las críticas, simplistas y reiterativas, pretenden mostrar la supuesta contradicción entre el registro de nuevos empleos en el año con la tasa de desocupación reportada. Más aún, intentan confrontar al Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) con la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS).

La verdad es otra: 1. El empleo formal se mide según el número de nuevos cotizantes en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Digo netos porque hay que descontar las bajas en el periodo. Si hay más creación que pérdida de empleos, entonces se tiene, como se reportó, un número neto de más de 400 mil nuevas fuentes de trabajo del 1 de enero al 15 de mayo, con nombre y apellido, pues se trata de un registro.

Por su parte, la tasa de desocupación se desprende de una encuesta, levantada por el INEGI, la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), a la población abierta (incluye la economía informal). Así, en abril, por cada 100 personas activas encuestadas, 5.42 estaban buscando empleo sin haberlo encontrado.

2. La edad mínima para trabajar en México es de 14 años. De los 108 millones de habitantes en el país, cerca de 80 tienen 14 años o más. Sin embargo, sólo poco más de 46 millones están activos, es decir, trabajando o buscando trabajo. El resto se dedica a los estudios, al hogar o es jubilado.

3. Lo que es cierto es que hay épocas del año en las que, de manera simultánea, aumenta el empleo y, también, la tasa de desocupación. Es ésta la discusión principal. ¿Cómo es posible? Por un hecho que los expertos han definido como Tasa Neta de Participación (TNP). Es decir, qué porcentaje de los mayores de 14 años están activos, trabajando o buscando empleo. Ciertas épocas del año (verano por ejemplo) los estudiantes dejan las aulas para buscar un trabajo temporal. En esa época, evidentemente, aumenta la TNP.

Pero también observamos una mayor demanda de puestos de trabajo cuando se percibe una recuperación en la actividad económica.

La gente se anima y sale a buscar una nueva oportunidad que antes ya ni siquiera intentaba. Es lógico. De ahí que la TNP en la actualidad sea superior al 59%.

4. Con base en la explicación anterior, es evidente que el incremento de la tasa de desocupación no significa que haya habido una pérdida de empleos en esa proporción. Eso ocurrió a finales del 2008 y en los primeros cinco meses del 2009. Se perdieron más fuentes de trabajo de las que se crearon. Fue durante la peor etapa de la crisis. Ahí, por cierto, nadie ocultó cifras. Las expusimos crudas y duras. Pero hoy tenemos un récord para periodos similares en cuanto a creación de nuevos puestos de trabajo. Y, precisamente por la recuperación de la economía, que reportó un crecimiento anualizado en el primer trimestre de 4.3%, más gente salió a las calles a buscar empleo. Muchos lo encontraron, otros no.

5. De otra parte, el levantamiento, diseño de cuestionario y revisión de resultados de la ENOE, así como su financiamiento, se realiza conjuntamente entre el INEGI y la STPS. Hay coordinación permanente. Por lo tanto, la ENOE y los registros de empleo formal del IMSS ofrecen información complementaria, no contradictoria.

6. Finalmente, bajo la misma metodología de medición a nivel internacional, México es hoy uno de los tres países con menor tasa de desocupación de entre los miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico.

Hemos salido rápido de una crisis y estamos de vuelta en la recuperación económica. Con todo, podemos y debemos aspirar a más para así satisfacer plenamente la demanda de jóvenes que, cada año, buscan su primera oportunidad en el mercado de trabajo.

Ahí están pendientes en el Congreso las reformas estructurales para hacer de la mexicana una economía más competitiva. Es el caso de la reforma laboral. Con ella se facilitaría el acceso al empleo mediante nuevas modalidades de contratación, adicionales a las existentes, siempre con salario, prestaciones y seguridad social. Estamos a tiempo.

Secretario del Trabajo


Fuente: El Universal
Difusión AMLOTV

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