martes, 9 de noviembre de 2010

Protestas, desencuentros y frialdad en la visita papal a España




Protestas, desencuentros y frialdad en la visita papal a España
Jenaro Villamil


BARCELONA, 8 de noviembre (apro).- La visita de 22 horas de Benedicto XVI a Santiago de Compostella y Barcelona terminó en medio del descontento de grupos defensores de la laicidad, de colectivos feministas y gays y del propio gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, después de que el pontífice criticara la existencia en este país de “una laicidad, un secularismo fuerte y agresivo, como vimos en los años treinta” y que pronunciara una dura homilía en contra de las parejas del mismo sexo, de la despenalización del aborto y de la eutanasia, las reformas sociales más fuertes aprobadas en los últimos tres años por el gobierno socialista.
De manera inesperada, miles de catalanes le hicieron el vacío a una visita que, al menos, se esperaba fuera un gran atractivo turístico. En esta ciudad, donde se esperaba la presencia de medio millón de personas en las calles para salir a saludar al pontífice católico, sólo se registraron 250 mil personas, según los cálculos de las propias autoridades. Quienes pensaron rentar sus balcones para tener una vista privilegiada al recorrido papal se quedaron vestidos y alborotados, ya que el “gran negocio” papal no se hizo.
En la ceremonia del templo de la Sagrada Familia, el imponente templo que el arquitecto Antoni Gaudí diseñó e inició su construcción hace casi un siglo, se observaron asientos vacíos durante la homilía de Benedicto XVI, quien llegó con la espada desenvainada para mantener su posición en contra de los matrimonios del mismo sexo, legalizados desde 2005 en este país, de la despenalización del aborto, y en contra de las nuevas corrientes bioéticas que abogan por la muerte asistida.
“La Iglesia se opone a todas las formas de negación de la vida humana y apoya cuanto promueva el orden natural en el ámbito de la institución familiar”, afirmó Benedicto XVI.
En clara referencia a los recién aprobados matrimonios del mismo sexo, el pontífice católico reiteró que “el amor indisoluble de un hombre y una mujer es el marco eficaz y el fundamento de la vida humana en su gestación, en su alumbramiento, en su crecimiento y en su término natural”.
Benedicto XVI, exresponsable de la Congregación para la Doctrina de la Fe, heredera de la Santa Inquisición, fue más allá en su alegato y aprovechó el despliegue mediático de su presencia en Barcelona para pedirle a los gobiernos medidas económicas y sociales “adecuadas” para que “el hombre y la mujer que contraen matrimonio y forman una familia sean decididamente apoyados por el Estado”.

Críticas y Protestas

Las críticas más fuertes que se expresaron en los medios y en las calles catalanas fue por el costo de esta visita, financiada con dinero público, que ascendió a casi 30 millones de euros, es decir, 13,333 euros por cada minuto de la gira papal, quien llegó acompañado por una abultada delegación de periodistas, sacerdotes y obispos de El Vaticano.
En España, según los datos oficiales, se subvenciona con casi 6 mil millones de euros al año a parroquias, escuelas, congregaciones y a ministros católicos, lo que es considerado por organizaciones de laicos, republicanos e independentistas como un despilfarro.
Una de las protestas más vistosas fue el beso colectivo, protagonizado por alrededor de 200 parejas de gays y lesbianas, al paso del papamóvil, para insistir en la defensa de los derechos sociales y civiles adquiridos en este país desde 2005.
A las puertas de la catedral de Barcelona, contingentes opositores a la visita del papa, protagonizaron una singular protesta, que exacerbó los ánimos de señoras, turistas de origen latinoamericano y contingentes de scouts que estaban a favor de Benedicto XVI. Una y otra vez gritaban “Papa, no, papa no” y “¡yo no te espero! ¡yo no te espero!”, el lema de batalla en contra de la visita de Ratzinger.
Otras consignas, más jocosas, fueron: “¡Nos han engañado, la Virgen ha follado!” o “¡Es un tío, la virgen del Rocío!” o “la única iglesia que ilumina es la que arde”.
Desde un día antes de la llegada de Ratzinger a Santiago de Compostella, en la Plaza San Jaime, en el corazón del barrio antiguo de Barcelona, cerca de 60 colectivos de grupos laicos, independentistas, republicanos, feministas, seropositivos, gays, lesbianas y jóvenes expresaron su oposición a la visita del papa y demandaron que se modificara el concordato entre el Estado español y la Santa Sede que obliga a la subvención pública y le da privilegios fiscales a la Iglesia católica.
Los Escándalos de Pederastia
Ni perdón ni referencia alguna a los sucesivos escándalos sobre casos de pederastia y de abusos de sacerdotes a menores emitió Benedicto XVI en su visita a España, a pesar de que en este país estos casos han sido documentados recientemente.
Fiel a su estilo doctrinario, Benedicto XVI prefirió un discurso teológico, sobre todo en Santiago de Compostela donde afirmó que “Europa debe abrirse a Dios, salir a su encuentro sin miedo, trabajar con su gracia por aquella dignidad del hombre que habían descubierto las mejores tradiciones: además de la bíblica, también la de época clásica, medieval y moderna, de las que nacieron las grandes creaciones filosóficas, literarias y culturales de Europa”.
“La Europa de la ciencia y de la tecnología, de la civilización y de la cultura tiene que ser la Europa abierta a la trascendencia y la fraternidad con otros continentes, al Dios vivo y verdadero desde el hombre vivo y verdadero”, reiteró, al tiempo que en otros discursos expresó su firme oposición al uso del condón y de las medidas de anticoncepción.
Benedicto XVI sostuvo un encuentro con niños discapacitados o con Síndrome de Down, lo cual provocó otra serie de críticas, ya que la Iglesia católica no reconoce los sacramentos para aquellas personas con capacidades diferentes, pero sí presume las obras filantrópicas que se realizan con menores.



Fuente: Proceso
Difusión AMLOTV

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