jueves, 14 de enero de 2010

Tema inagotable



Rosario Ibarra
Tema inagotable
14 de enero de 2010


2010-01-14




Con las manos entumecidas inicio estas líneas. El frío azota al mundo entero, según las noticias y lo creo a pie juntillas porque en el estado norteño en el que me encuentro, el hielo cubre las cimas de las montañas y el viento que por allí pasa, baja en ráfagas gélidas que me traen recuerdos lejanos y dolorosos.

La marca imborrable de la primera muestra de conmiseración que brotó de mi espíritu, me llegó a la memoria en cuanto empecé a escribir y siempre que el frío se aposenta en donde vivo, no puedo sacudirme la tristeza que me invade al pensar en todos los seres humanos que no pueden defenderse del crudo aliento del invierno.

No puedo olvidar aquellos piececitos descalzos de los pequeños tarahumaras que pisaban el hielo en la acera de la calle Morelos, donde vivía en Chihuahua, ni las “casas” de los miles de pobres que cubren la mayor parte de la superficie del país… ¿casas? ¡Qué digo casas!... covachas, techos de cartón de la “utilería” de la miseria… el drama doloroso de nuestra endurecida patria.

Y junto a todo ello, sin falta, me obliga el desenvolvimiento de los hechos, a recordar la lucha que miles de jóvenes que ansiaban cambiar las condiciones de esas miserables vidas, iniciaron en Madera, Chihuahua, y más tarde en todo México, por la sordera y la mudez de los gobiernos, que no quisieron escuchar sus voces limpias, ni establecer un mínimo intento siquiera de diálogo y lo único en lo que pensaron fue en la represión, brutal, criminal, ilegal, violatoria de los preceptos constitucionales que decían respetar y defender… ¡Hipócritas, mendaces!

Soldados y policías se encargaron de la infamante tarea. El secuestro oficial se dejó sentir en todo México, émulos los gobiernos priístas de los sátrapas del llamado Cono Sur, poblaron las cárceles públicas de presos políticos y los soldados encerraron en cárceles clandestinas a miles de jóvenes, hombres y mujeres, tras las torturas que sufrían en las oficinas de la nefasta e ilegal Dirección Federal de Seguridad (DFS). El Campo Militar Número Uno, la Base Naval de Icacos, en Acapulco, el Campo Militar al que apodan “La Joya”, cerca de Torreón, fueron al parecer, los más poblados de compañeros ilícitamente detenidos y maltratados, pero no son los únicos, hay muchísimos más, sobre todo en las instalaciones militares… Y la horrenda palabra, el aterrador vocablo, cruzó fronteras y se hizo el pan amargo de cada día en el suelo de la que Martí llamó “Nuestra América”… El apóstol, el dulce poeta cubano, no conoció el calificativo siniestro: desaparecido y tampoco el plural terrorífico de los 90 mil desaparecidos en América Latina, como dicen en la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, pero por los que poco o nada se hace en el enorme organismo que mejor sería llamarlo OGU, es decir Organización de Gobiernos Unidos… ¿O no? Porque allí se encuentran los representantes de todos los gobiernos en los que el secuestro oficial, es decir la desaparición forzada de personas, ese llamado “crimen de lesa humanidad”, se ha llevado a cabo desde hace muchos años y —al menos en México, con dolor lo digo— no se ha detenido… las desapariciones siguen y ahora abarcan un área más amplia y quienes dan las órdenes desde el ámbito gubernamental al Ejército y a las policías son los representantes del PAN que ahora está en el gobierno… pero ningún gobernante del PRI o del PAN ha sido detenido y llevado a juicio por tan grave crimen.

Nuestra lista de desapariciones en la época del priísmo es y seguirá siendo ampliamente conocida y nuestro reclamo por la vida y la libertad de todos, no ha podido ser acallado ni lo será jamás. Hemos sumado a esa lista, los nombres de los desaparecidos de este llamado “gobierno de transición” y hemos denunciado al señor Fox por la desaparición de Hilario Vega Zamarripa, secretario general de la sección 49 del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana; de su hermano David Fernando, comisionado nacional del STPRM; del cuñado de ambos, Víctor Manuel Mendoza Román, y de varios jubilados y empleados de Pemex, así como de un ex alcalde de Cadereyta Jiménez, NL.

Falta agregar a esta lista los nombres de los desaparecidos en este sexenio, en el que —con el pretexto de la lucha contra el narcotráfico— han sido secuestrados y siguen desaparecidos muchos jóvenes trabajadores y estudiantes, adultos pertenecientes, algunos a cuerpos policiacos, a corporaciones de tránsito, trabajadores administrativos de oficinas públicas.

Sin que sus familiares encuentren respuesta a sus reclamos ante las autoridades responsables de su detención, que el gobierno, queriendo evadir su responsabilidad, dice que se trata de levantones del narco.

¡Falso!, ya que se cuenta con matrículas de patrullas y vehículos policiacos y militares que efectuaron las detenciones.

Llena de dolor a muchos hogares este tema inagotable.

Dirigente del comité ¡Eureka!


Fuente: El Universal
Difusión AMLOTV

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