lunes, 24 de mayo de 2010

Los maestros siguen siendo un potencial revolucionario porque están en contacto con la comunidad, pero su ideología…


Pedro Echeverría V.
Los maestros siguen siendo un potencial revolucionario porque están en contacto con la comunidad, pero su ideología…

24 mayo 2010
pedroe@cablered.net.mx

1. “La Comisión Nacional de Educación informa a esta Asamblea Nacional Representativa los avances en los trabajos en la organización del IV Congreso Nacional de Educación Alternativa convocado para los días 28, 29 y 30 de mayo del 2010 en la sede nacional de la CNTE y de la sección 9.” Esta convocatoria –puede verse- es una muestra más de la preocupación y el interés demostrado por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) a través de los años por analizar y proponer soluciones a la educación nacional. Demuestra una vez más que su preocupación no es solamente luchar por mejoras salariales y prestaciones para el magisterio. La CNTE, desde que se fundó en diciembre de 1979 ha venido luchando por intereses propios, pero también por los de los trabajadores del país y por la educación nacional. Mientras la SNTE lucha por independencia y democracia sindical, el SNTE –la dirigencia del sindicato magisterial charro- está al servicio del gobierno en turno.

2. El problema es que a pesar de las magníficas propuestas de transformaciones educativas que salen de estas reuniones de la CNTE, la fuerza y el poder lo tienen el gobierno y los líderes del SNTE. Con esto se demuestra que el problema no es educativo, pedagógico o cultural, sino un problema de fuerza, en quién controla el poder y lo manipula a su favor. Quien piense que el problema es académico, de que haya buenos maestros y buenos alumnos, es un iluso. El problema educativo es un problema de estructura capitalista, de pirámides de mando, de proyectos educativos que responden a necesidades productivas y de dominación. Por tanto la solución de la educación mexicana tiene que ser global, estructural, de modelo económico y proyecto político. Los maestros (hoy de la CNTE) nada importante podrán hacer para cambiar la educación sino cambian todo, sino participan en una profunda revolución, de raíz, en todos los campos.

3. Hace 50 años, desde abril de 1960, hice contacto con el Movimiento Revolucionario del Magisterio (MRM) que entonces dirigían Othón Salazar, Sosa, García, Ontiveros y, desde entonces, el magisterio nacional fue –junto a los obreros y campesinos- el sector fundamental donde realicé trabajo político. Si bien los marxistas ortodoxos, desde entonces nos convencían que sólo la clase obrera industrial era la verdaderamente revolucionaria y los campesinos sus aliados, consideré siempre que no había sector más extendido en el país y con mayor contacto con los trabajadores que el magisterio rural y urbano. Sabía que el magisterio –dominado política e ideológicamente por gobierno y empresarios- sólo cumplía como “correa de transmisión de la ideología de la clase dominante”, pero era un campo donde podíamos desarrollar las ideas de un sindicalismo democrático e independiente.



4. Los maestros, sobre todo los rurales, fueron muy luchadores desde 1920 hasta 1970 porque todavía la educación estaba muy ligada al campo y México –a pesar que después de la Segunda Guerra comenzó a planear el abandono del campo para hacerse urbano, en los hechos fue hasta que concluye el llamado Plan de once años (1970) cuando se inician abiertamente las políticas “modernizadoras”. Se construyen decenas de miles de kilómetros de carreteras, las ciudades crecen aceleradamente en habitantes, los programas se orientan hacia lo urbano y los profesores comienzan a viajar a las ciudades abandonando el campo. Obviamente la ideología de la educación, de los profesores, los estudiantes y las comunidades comenzaron a cambiar aceleradamente hacia la “modernidad” capitalista. Aquellos profesores cientos de miles de maestros con potencial revolucionario comenzaron a pensar distinto.



5. Después de las grandes batallas del MRM en el DF, asumieron la secretaría general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación varios dirigentes débiles y a partir de 1972 –mediante un golpe de Estado con el apoyo del gobierno nacional- se hizo cargo del SNTE Jongitud Barrios quien impuso un despotismo abierto en el sindicato. Los profesores del país -así como los internados de normales rurales productoras de maestros jóvenes, críticos y luchadores que se cerraron con la acusación de que se formaban “profesores comunistas”- comenzaron a ser maniatados con miles de informes. Jongitud cubrió una larga etapa de 17 años como dictador del SNTE (presidencias de Echeverría, López Portillo y De la Madrid) y sólo pudo caer por el poderoso movimiento magisterial de 1989 cuando el funesto presidente Salinas determinó imponer a otra dirigente corrupta: Elba Ester Gordillo.



6. Me escribe mi amigo tabasqueño profesor Alberto Barrera desesperado porque los profesores viven enajenados al gobierno y a la religión y no quieren luchar por sus derechos. ¡Imagínense Tabasco!, el estado con una gran historia revolucionaria en los años 20 y 30, que en los últimos años ha participado políticamente en la disputa PRI-PRD o Madrazo-López Obrador. ¿Cómo que Tabasco, “el Laboratorio de la Revolución” donde Tomás Garrido, Carlos A. Madrazo, Pedrero, López Obrador han confrontado socialmente, vive un atraso político? Tabasco debería estar al nivel de conciencia política de Chiapas, Oaxaca, Guerrero, muy por encima del estado conservador de Yucatán y de los “nuevos” estados de Campeche y Quintana Roo. Más aún, en 2006 el candidato presidencial Madrazo separó a un gran sector magisterial del dominio de Esther Gordillo. ¿Fue sólo acaso un oportunismo magisterial?



7. Amigo Alberto, el problema no son los maestros de Tabasco, Yucatán o de la ciudad de México. Ni tampoco Gordillo, Salinas o Calderón; el asunto es como quebrar toda la estructura de poder junto a un pueblo mexicano sumido en la pobreza económica, el desempleo, la opresión y el atraso político. Atraso no quiere decir carencia de escolaridad sino el no poder distinguir o discernir entre una ideología y otra, entre una propuesta y otra. ¿Como carajos explicar que los mismos profesores –con veinte años de escolaridad- repitan como tontos lo que les dice Televisa o TV Azteca, se dediquen a hablar de la virgen María y de fútbol y no sepan que las educación y el sindicalismo deben estar al servicio del pueblo? ¿Cómo explicar las derrotas a los electricistas, a AMLO, a la APPO, los asesinatos miles de luchadores sociales y los gobiernos sátrapas de Salinas, Zedillo, Fox y Calderón? La CNTE hace grandes esfuerzos pero parece estancada porque la ideología magisterial es cada vez más conservadora.



pedroe@cablered.net.mx

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