jueves, 29 de enero de 2009

AUDIO: Estado fallido



Manuel Bartlett Díaz
Estado fallido
29 de enero de 2009


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En mi colaboración del 11 de septiembre escribí: “Nos aquejan criterios de Estado fallido. No puede Calderón ignorarlo”. El tema reaparece: alarmantes declaraciones y documentos estadounidenses nos atribuyen el descalificativo; el gobierno responde medroso.

Estado fallido es aquel incapaz de cumplir, en diversos grados, sus responsabilidades esenciales, que comprenden garantizar la seguridad, pero es más que eso: implica numerosas deficiencias graves de gobernabilidad. Para Estados Unidos los estados débiles o fallidos representan peligro para la estabilidad internacional de la que se asume responsable, y algunos, según su soberano criterio, representan riesgos para su propia seguridad interna.

La clasificación por Estados Unidos de un Estado como fallido tiene efectos políticos graves, el concepto prepara intervenciones violentas o suaves, abiertas o disfrazadas. La ubicación de México en esta clasificación es una advertencia amenazante. No podemos ignorar su significado externo ni tampoco los problemas reales internos que urge atender.

El Departamento de Defensa estadounidense en un estudio nos incluye entre los estados débiles o fallidos, como país en riesgo de rápido y súbito colapso, junto con Paquistán. “Cualquier descenso de México al caos demandará una respuesta estadounidense acorde a sus serias implicaciones para la seguridad interna”. El general McCaffrey, ex zar antidrogas, afirma: México está en el filo del abismo, puede devenir en un Estado-narco.

Chertoff, secretario de Seguridad Interior de Bush, afirmó que el crecimiento del nivel de violencia en México por las drogas ha llevado a EU a planear el incremento de agentes, civiles y militares, en la frontera, con aviones, tanques… para proteger la seguridad de los estadounidenses.

El gobierno mexicano alega: “No somos un Estado fallido”, la violencia no afecta a todo el territorio, los muertos son traficantes; reclama modosamente el contrabando incontrolado de armas provenientes de Estados Unidos. Nuestro embajador insistió en el tema, reconocido en los textos mencionados, sin comprometer nada. El presidente del PAN lo niega y atribuye la imputación a opositores maldicientes.

Las afirmaciones estadounidenses son brutales e injustas, el problema es responsabilidad de ambos países; las medidas allá, tibias: crece el consumo de drogas y el tráfico de armas es un gran negocio armamentista. Circunscriben el problema a lo policiaco, a la corrupción, omiten soluciones a los problemas sociales que el propio término “fallido” implica.

La respuesta es timorata ante un vecino del que somos tercer proveedor de petróleo, con una relación comercial amplísima, cuya agricultura, industria y servicios diversos dependen de nuestros migrantes, esto reconocido en el documento McCaffrey. La amenaza que teme Estados Unidos a su seguridad interior no se resuelve con tanques, aviones, muros, sino con auténtica colaboración respetuosa de nuestra soberanía que permita solucionar los problemas sociales que alimentan la violencia descrita.

Paradoja, el país que nos “indujo” al Consenso de Washington, a la política neoliberal, que dictó la reducción del Estado a la inoperancia económica y social, hoy nos acusa de tener un Estado débil, fallido. Si no modificamos el modelo que sostiene Calderón, seguiremos sin Estado, pero eso sí, estaremos en la revista Forbes.

mbartlett_diaz@hotmail.com

Ex secretario de Estado

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