jueves, 29 de enero de 2009

Elba, Beatriz y Germán




JOSé GIL OLMOS

MEXICO, D.F., 28 de enero (apro).- Desde abril de 2008 se han tenido noticias de una posible alianza entre Elba Esther Gordillo y Beatriz Paredes, la líder del PRI. Hoy esta versión ha cobrado nuevos aires, pues ambas buscan posicionarse personalmente en las elecciones del 5 de julio próximo.
En el PRI esta versión ha causado revuelo desde que se publicó en la revista Proceso el año pasado. La sola mención del nombre de la dirigente magisterial provoca molestia entre muchos de los priistas, a quienes no se les olvida la traición que les aplicó en las elecciones presidenciales de 2000 y 2006, cuando apoyó a Vicente Fox y Felipe Calderón.
Expulsada del PRI en 2006 al comprobarse que hizo campaña en favor del PAN y de obstaculizar a Roberto Madrazo, la profesora Gordillo se alejó de los círculos priistas lanzando una consigna de guerra abierta contra algunos personajes, como Manlio Fabio Beltrones.
Los priistas que motivaron su expulsión siguieron recordando la forma traicionera de la dirigente nacional del magisterio, pero a últimas fechas algunos priistas han visto la conveniencia de establecer alianzas regionales con el Partido Nueva Alianza, propiedad de la maestra.
Los gobernadores de Sonora, Eduardo Bours, y del estado de México, Enrique Peña Nieto, son algunos de estos priistas que han buscado formar una alianza electoral con el partido de la profesora Gordillo, con la intención de fortalecerse rumbo a la contienda presidencial de 2012.
Pero también existen intenciones de pactar en algunas otras entidades como el Distrito Federal, donde el PRI ha perdido todas las elecciones desde 1997.
Lo que Elba Esther Gordillo ofrece al PRI – y al PAN también– no es el voto corporativo de más de un millón y medio de agremiados en el SNTE, porque este tipo de apoyos dejaron de existir desde la campaña de Carlos Salinas de Gortari en 1988 cuando le ofrecieron 20 millones de votos verdes o del campo, y en la realidad no le llevaron ni una vigésima parte. 
El voto sectorial o corporativo ya no existe y eso lo saben bien los priistas y panistas. La oferta de la maestra va más bien en el sentido de contar con la estructura electoral del sindicato que se encuentra en todo el país y, al mismo tiempo, amplios recursos financieros que necesitan partidos y candidatos en tiempos de campaña.
Imagínense que un candidato para diputado federal necesita invertir varios millones de pesos y la maestra le ofrece apoyarlo con más de la mitad de sus gastos. Seguramente el aspirante y su partido aceptarán.
En 20 años al frente del sindicato ha impulsado la carrera de políticos, intelectuales, escritores y periodistas, así como a candidatos a puestos de elección popular de todos los partidos. La profesora Gordillo ha aprendido a invertir políticamente los recursos del SNTE en estas dos décadas.
Este es precisamente el ofrecimiento que ha puesto en la mesa de negociaciones Elba Esther Gordillo a la priista Beatriz Paredes y al panista Germán Martínez, quienes, al parecer, han sido convencidos, pues el PANAL ya anunció que apoya a candidatos a gobernador del PAN en Nuevo León y del PRI en Sonora.
La necesidad de un triunfo está llevando a panistas y priistas a tomar decisiones contradictorias, pues no se puede explicar de otra manera que al mismo tiempo que entre ellos ya iniciaron una guerra electoral, en la cual se nota ya la mano de Juan Ignacio Zavala y de José Antonio Solá echándole tierra a algunos gobernadores priistas, están dispuestos a pactar con la dirigente del SNTE. 
Pero de seguir este mecanismo, es decir, estas alianzas estratégicas, la maestra Gordillo será la triunfadora absoluta de la elección, pues sus candidatos del PANAL irán acompañados por los candidatos que vayan en alianza con el PRI y PAN, y de esa manera seguirá el juego que le ha venido funcionando de apoyar al triunfador para después exigir puestos estratégicos como lo viene haciendo con Felipe Calderón.

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