martes, 20 de octubre de 2009

La ley de ingresos



Sallard
La ley de ingresos



Este día, el pleno de la Cámara de Diputados habrá de discutir y, en su caso, aprobar la nueva Ley de Ingresos para el próximo año. Aunque se vence el plazo legal, nada garantiza que al concluir la jornada de hoy el dilema haya sido resuelto. Si no hay acuerdos entre las fracciones parlamentarias, existe la posibilidad de declarar en receso la sesión y reanudar hasta que se alcancen los votos suficientes para aprobar el dictamen. Este recurso legislativo ha sido utilizado en años anteriores, sin que se modifique la fecha límite.

Las negociaciones entre las distintas fuerzas políticas con representación en la cámara baja del parlamento mexicano, proseguían hasta ayer. Algunas posiciones parecían inamovibles. El gobierno, a través de la Secretaría de Hacienda, había anticipado desde hace varios días que no existía Plan B para aprobar el nuevo presupuesto. Por ello, el resultado final quedaba en manos de la bancada priista, con votos suficientes como para inclinar la balanza hacia uno u otro lado, o bien construir una tercera vía.

El problema es que esta organización política no es homogénea. Tal como ocurría en sus orígenes, subsisten varios partidos o visiones en su interior. Una buena parte de los diputados priistas se subordinan al gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto. Otros responden al liderazgo de Beatriz Paredes, dirigente nacional de ese partido y miembro de la actual legislatura. Existen también algunos Beltronistas y, desde luego, hay quienes responden exclusivamente a las órdenes de su gobernador. Eso no es todo: los del sector agrario no necesariamente coinciden con los del obrero, y así…

Ayer corrían toda suerte de rumores sobre una eventual fractura al interior de la bancada priista, reacia a asumir los costos de apoyar al gobierno panista en su intento por subir impuestos a la población, al tiempo que mantiene los privilegios a los grandes grupos empresariales. ¿Por qué compartir con el PAN el costo, si la táctica tricolor de nadar de a muertito les ha redituado electoralmente? Los resultados de los comicios dominicales en Coahuila y Tabasco, aparentemente le daban la razón a quienes hacían este cuestionamiento.

A media tarde, el diputado Francisco Ramírez Acuña, ex secretario de Gobernación de Felipe Calderón, de plano dio por muerto el nuevo gravamen del 2% general, el cual sería destinado, presuntamente, al combate a la pobreza. Al final, prevaleció la idea de incrementar el Impuesto al Valor Agregado, pero poquito.

Y, desde luego, no se obligará a los grandes contribuyentes a pagar lo que deben. Subsistirá el régimen de consolidación fiscal porque, de otra manera, según el Consejo Coordinador Empresarial, se “restaría atractivo” a la inversión. ¿Qué de extraño hay en ello? Vicente Fox, de triste memoria, lo dejó en claro desde el inicio de su gestión: el del PAN es un gobierno de empresarios para empresarios. Los demás, que se jodan.

Fuente: El Periódico
Difusión AMLOTV

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