viernes, 18 de diciembre de 2009

Una chispa de esperanza




Imagen de articulo



Por Félix Arredondo
17 Dec 2009


"Voy a aprovechar el primer año de mi gobierno para tomar las decisiones que impliquen una mayor inversión de capital político". Esto fue lo que le comentó el candidato del PAN a la Presidencia, Felipe Calderón, a la periodista Carmen Aristegui en 2006.

"¿La reforma política famosa?", preguntó Carmen a Calderón.

El candidato albiazul respondió: "Puede ser. Pero, ¿cuál es la reforma del Estado? Para mí, en todo caso, en lo político, implicaría la reelección de legisladores y alcaldes, la segunda vuelta electoral, parlamentaria, no sólo del Ejecutivo...".

La historia que siguió la conocemos todos.




Felipe Calderón ganó la elección en un proceso muy cuestionado y disputado.

Si en 2006 hubiera habido segunda vuelta, seguramente le habría resultado más complicado llegar a la Presidencia. Pero de haber ocurrido así, no lo habría acosado el fantasma de la ilegitimidad.

Tampoco habría tenido que batallar, como hasta ahora lo ha hecho, con la composición del Congreso. De existir la segunda vuelta parlamentaria, hubiera sido posible conformar una mayoría para la gobernabilidad.

Sin embargo, como suele suceder frecuentemente, una cosa son las promesas de los candidatos y otra la que terminan haciendo cuando llegan al poder.

Y este fue el caso de Felipe Calderón.

Como presidente, no invirtió ni un céntimo de su capital político en la reforma del Estado en el primer año de su gobierno.

Tampoco lo hizo en los dos años que siguieron.



En cambio, apostó casi todo a una guerra contra la inseguridad y el narcotráfico, contienda que ya muchos -quizá hasta él mismo- consideran perdida, por más que efectivos de la Marina hayan matado a Arturo Beltrán Leyva esta semana.

El presidente también ha invertido parte de su capital político en el combate a la pobreza, pero tampoco ha tenido éxito en este frente.

Su gobierno ha sido incapaz de contener los efectos de un fenomenal incremento de precios de los alimentos de la canasta básica. Y el número de pobres aumentó 6 millones.

Eso sin contar los 6 millones adicionales que ha pronosticado el gobierno para 2010.

Felipe Calderón tampoco ha podido ser el "Presidente del Empleo", como se lo había propuesto en los tiempos de campaña.

Este año, la tasa de desempleo alcanzó el pico más alto de las últimas siete décadas. Y lo mismo aplica para la caída del Producto Interno Bruto (PIB).

En lo político, el partido de Calderón perdió las elecciones intermedias. El PAN pasó a ser la segunda fuerza, mientras que el PRI, siendo la tercera, escaló hasta la primera posición.

Para colmo, una especie de federación informal de gobernadores priistas se adueñó del presupuesto federal.

A pesar de todo ello, la catástrofe habría sido menor si la popularidad del presidente no se hubiera desplomado vertiginosamente en noviembre pasado.

Y es que cuando se dio la batalla por el aumento de impuestos, la popularidad de Felipe Calderón empezó a caer con celeridad.

Las encuestas de la Presidencia lo consignaron. Pero los chiflidos y abucheos del estadio de Torreón lo confirmaron.

Daba la impresión de que cumplido el tercer aniversario de su toma de posesión, el primer mandatario apenas tenía un escaso margen de acción para flotar a la deriva.

¿Cómo podría gobernar el resto de su sexenio?

Hasta el senador priista Manlio Fabio Beltrones ironizó con esta situación al decir: "Lo bueno del 2009 es que ya se terminó, lo malo del 2010 es que todavía quedan tres años".

Y es probable que esta sea la verdadera explicación de por qué el presidente envía una iniciativa de reforma política a sabiendas de que sus adversarios políticos no la aprobarán.

¿Por qué lo hace hasta ahora, y no en el primer año de gobierno, como se lo había propuesto en campaña?

Parce ser que el presidente ya no tiene mucho que perder.

No importa tanto si la reforma propuesta se aprueba o no. El solo anuncio de una pretensión que pudiera parecer imposible, ayudaría al presidente a rescatar algunos puntos de la popularidad perdida. Y esto sería suficiente.

Pero lo más probable es que por


Menos aún porque habría que reformar varios artículos de la Constitución, para lo cual se requiere una mayoría calificada en el Congreso (66 por ciento) y al menos la mitad más uno del voto aprobatorio de las legislaturas estatales.

Sin embargo, la estrategia mediática del inquilino de Los Pinos parece estar funcionado. Al menos en lo inmediato.

Después del anuncio, voló a Copenhague y dejó hablando solos a políticos, intelectuales, conductores de medios y analistas políticos.

Como si de verdad la reforma política propuesta pudiera ser una realidad el año próximo. ¿Será?

Esta vez, el presidente logró encender la chispa de la esperanza del cambio frustrado. Y lo hizo con una propuesta de reforma que, por limitada que sea, ofrece al menos un viso de participación ciudadana.

Y es que, ¿quién no está harto de la partidocracia? ¿Quién no está harto de los políticos?

La reacción de los políticos

La iniciativa de reforma política, en realidad fue impolítica. Muchos la han interpretado como un abierto desafío al Congreso y a los partidos.

No es producto de un gran acuerdo político nacional, ni parece tener muchas posibilidades de prosperar en los términos en que el primer mandatario la envió al Congreso.

Se trata, pues, de una reforma impolítica que inicia el presidente con un mensaje de televisión, en una aparente o real descortesía hacia quienes tendría que convencer primero para la aprobación de la iniciativa.

Quizá por eso, la primera reacción de varios políticos de oposición fue de rechazo.

Parecía que respondían a una provocación del presidente. Muy pocos tuvieron la capacidad para entender la verdadera intención de Felipe Calderón.

La mayoría de los políticos pareció no darse cuenta de que es posible que a Calderón lo último que le importa es si se aprueba o no su iniciativa de reforma.

La mayoría tampoco fue capaz de entender que alguna o algunas de las propuestas presidenciales cuentan con la simpatía de muchos, incluida la de algunos de sus críticos independientes.

Sin embargo, también hubo notables excepciones. Son los casos del senador priista Manlio Fabio Beltrones y el diputado petista Porfirio Muñoz Ledo.

El coordinador de la bancada del PRI en el Senado dio la bienvenida al "espíritu reformista del presidente".

"Creemos que la iniciativa de reformas constitucionales viene a darnos la pauta para que iniciemos un ejercicio de identificación de lo que es pertinente que nosotros debamos modificar y apoyemos con lo que le hace falta a la misma para que verdaderamente aspire a ser una reforma del régimen político", declaró el sonorense.

Y aunque el diputado petista Porfirio Muñoz Ledo, desde Copenhague, advirtió lo que parece ser el auténtico fin de la estrategia presidencial, fue incapaz de contener su afán crítico, sobre todo, de lo que no es de su autoría.

"Tiene un sentido demagógico, no tiene pies ni cabeza, y con ella Calderón sólo quiere ganar la agenda nacional, hacer creer que es él quien quiere el cambio y que los legisladores son los que se oponen", dijo Muñoz Ledo.

En cambio, el diputado priista Francisco Rojas, coordinador de su bancada en la Cámara de Diputados, se apresuró a denostar y a restar importancia a la iniciativa de Calderón.

"Por supuesto que es prioridad, pero entre las prioridades hay prioridades. El primer problema que debemos atender es el económico; estamos metidos en una crisis económica de la que todavía no salimos; tenemos que atender el problema de las finanzas públicas, que no está resuelto", declaró Rojas.

El gobernador Enrique Peña Nieto también se apresuró a expresar su rechazo. "Yo me he pronunciado en contra de la reelección, y lo sigo haciendo".

Estaba demasiado ocupado en el Vaticano filmando con el papa y el arzobispo Carlos Aguiar el siguiente capítulo de la telenovela "Gavilán con Paloma".

Los perredistas también cayeron en el juego.

El diputado Alejandro Encinas, coordinador de la bancada, calificó el proyecto como "pobre, regresivo y contrario al pluralismo".

Pero, finalmente, ¿qué es lo que hace tan atractiva y polémica la nueva iniciativa del presidente Felipe Calderón?




El contenido de la reforma

iniciativa (1) height="500" width="100%" > value="http://d1.scribdassets.com/ScribdViewer.swf?document_id=24298395&access_key=key-x95bufd888ndabdun4b&page=1&version=1&viewMode=list">

¿Qué tiene esta reforma que entusiasmó tan rápido lo mismo a críticos intelectuales y líderes empresariales, que a la gente común?

Lo suficiente como para despertar la creencia de que con esta propuesta, los ciudadanos podríamos liberarnos, al menos un poco, del yugo de la partidocracia y de los políticos.

Y es que la iniciativa contiene cuatro reformas que, por cuestionables que sean, presuntamente aumentarían el poder ciudadano sobre los políticos. Aunque pocas, fueron más que suficientes para entusiasmar a intelectuales y analistas.

Esas cuatro reformas son: permitir la reelección de alcaldes y diputados; admitir las candidaturas independientes; permitir que los ciudadanos presenten iniciativas de ley e instaurar la segunda vuelta electoral, tanto para la renovación del Poder Ejecutivo como del Legislativo.

Las otras cinco, más que con el empoderamiento de los ciudadanos, tienen que ver con ajustes a las atribuciones de los tres poderes de la República y con los partidos políticos.

Al Poder Judicial se le otorgarían facultades para iniciar leyes.

Se reduciría el número de diputados y senadores que integran las Cámaras.

Al Poder Ejecutivo se le otorgarían nuevas facultades para vetar total o parcialmente las leyes fiscales (Ingresos y Egresos), así como el derecho de enviar "iniciativas preferentes".

Finalmente, se elevaría el porcentaje de 2 a 4 para que un partido político pueda mantener su registro.

Sin embargo, no se plantea el ejercicio pleno de los derechos ciudadanos, como el referéndum y el plebiscito.

Tampoco se incluyen la revocación de mandato, ni disposiciones que pudieran permitir a los ciudadanos terminar con la impunidad en los casos de delitos electorales y con la ausencia de rendición de cuentas.

La reforma no contempla la figura del jefe de Gabinete, como tampoco que los miembros de este sean ratificados por alguien de las Cámaras.

Sobre el jefe de Gabinete, Felipe Calderón ha rechazado la creación de este puesto desde que era candidato a la Presidencia.

"(El jefe de Gabinete) también puede ser, pero no me parece medular ahora. ¿Por qué? Porque los mecanismos parlamentarios y semiparlamentarios deben partir de la premisa que hay una cultura parlamentaria, y en México tenemos un enorme desprecio a las cosas parlamentarias. Yo no digo que no sea merecida. Pero no puedes construir una vida parlamentaria sin parlamentarios, no puede haber ciudadanía sin ciudadanos".

---

Pros y contras

Aunque es prematuro hacer un análisis a fondo de la iniciativa presidencial, no está por demás iniciar un análisis que se base en el texto de la iniciativa, más que en lo que se cree a partir del solo anuncio hecho por Felipe Calderón.

Reporte Índigo presenta el texto íntegro de la iniciativa presidencial. Cada propuesta es seguida por los pros y contras.

"PODER CIUDADANO"

1. Reelección de legisladores, alcaldes y delegados.

PROPUESTA: "Permitir la elección consecutiva de legisladores federales hasta por 12 años consecutivos".

PROS:

Se asume que los funcionarios estarían más atentos a las demandas de sus electores que a las consignas de sus jefes políticos, so pena de no ser reelectos.

CONTRAS:

¿Quién garantiza que con el poder presupuestal, como ahora hacen los gobernadores, los alcaldes no se conviertan en caciques que no solo se reelijan consecutivamente durante 12 años, sino que aparte designen a sus sucesores para otros 12?

¿Cómo evitar que las televisoras o medios de comunicación patrocinen la popularidad de algunos, como hoy se hace con el gobernador Peña Nieto?

¿Cómo impedir que el propio narcotráfico imponga a sus caciques regionales con el poder del financiamiento?

2. Permitir las candidaturas independientes.

PROPUESTA: "Incorporar la figura de las candidaturas independientes, permitiendo su postulación para todos los cargos de elección popular, si se cuenta con las firmas de uno por ciento del electorado".

PROS:

Al fin se estaría reconociendo un derecho universal en toda democracia. Los candidatos ciudadanos podrían ser un contrapeso a la dictadura de la partidocracia.

CONTRAS:

Si Carlos Slim decidiera contender por la Presidencia de la República, no sería difícil que ganara. Entonces, el sexto hombre más poderoso de la Tierra podría conjugar su poder económico con el poder político.


Si Juan Pérez quisiera hacer lo mismo, le resultaría imposible. ¿Cómo competir con el poder económico de otros? ¿Cómo competir con los candidatos del establishment sin contar con los recursos para, al menos, ser conocido?

3. Permitir la iniciativa para iniciar leyes.

PROPUESTA: "Incorporar la figura de iniciativa ciudadana para permitir la presentación de propuestas de ley generadas en el seno de la sociedad civil, cuando las iniciativas correspondientes cuenten con el respaldo de por lo menos una décima de punto porcentual del padrón electoral nacional (unas ocho mil personas)".

PROS:

La ciudadanía tendría una posibilidad más de participar en el proceso legislativo.

CONTRAS:

Si la ciudadanía tiene que tomar esta opción, de alguna manera está implícito que ninguno de sus representantes (diputados o senadores) está atendiendo sus demandas.

Si esto es así, ¿cómo puede esperarse que esos mismos representantes conviertan en ley la iniciativa ciudadana?

4. Segunda vuelta para el Poder Ejecutivo y el Legislativo.

PROPUESTA: "Adoptar, para la elección del presidente de la República, el principio de mayoría absoluta, recurriendo a una segunda votación, cuando ningún candidato obtenga la mayoría necesaria para ser electo en la primera votación.

"La primera vuelta de la elección presidencial se realizará el primer domingo de julio, mientras que la de representantes del Congreso en ese año tendrá lugar el segundo domingo de agosto de manera concurrente con la segunda vuelta de la elección presidencial.

Lo anterior permitirá al electorado la oportunidad de articular su decisión electoral considerando la relación entre los poderes Ejecutivo y Legislativo, y promoviendo un efecto de atemperación al carácter proporcional de integración del Congreso de la Unión".

PROS:

La mecánica ha funcionado en diversos países. Podría pasar lo mismo en México. De ser así, el presidente podría tener mayor gobernabilidad y su legitimidad no sería tan cuestionada como lo es hoy.

CONTRAS:

Para algunos, la medida tiende a fortalecer el bipartidismo y a terminar con el pluralismo.

El proceso electoral sería más costoso y no habría la garantía de origen, como tampoco la hay ahora, de que el proceso fuera limpio.

Dependiendo del resultado electoral, la "federación de gobernadores" y los sindicatos corporativos, como el SNTE, podrían vender más caro su apoyo a cualquiera de los candidatos.

La reforma podría funcionar si se atacara a fondo el problema de la captación del voto corporativo.

5. Cambios en el Poder Legislativo.

PROPUESTA: "Reducir el número de integrantes de la Cámara de Diputados y de la Cámara de Senadores del Congreso de la Unión, modificando los principios para la integración de esta última.

"El número de diputados se reduciría de 500 a 400. Se mantiene la figura de los plurinominales y ningún partido podría tener más de 60 por ciento (240 diputados).

"La Cámara de Senadores también reduciría su tamaño. En lugar de 128 se propone que solo sean 96".

PROS:

La mayoría de los electores festejan la reducción del número de diputados y senadores.

CONTRAS:

Hasta 400 diputados son demasiados, porque las decisiones las toman unos cuantos, y los demás obedecen sin chistar.

Cuando se mantiene esencialmente el régimen del mandamás, da lo mismo que sean los que sean.

Esto se acreditó en la última discusión del presupuesto.

6. Permitir que la Suprema Corte pueda iniciar leyes.

PROPUESTA: "Otorgar a la Suprema Corte de Justicia de la Nación la atribución para presentar iniciativas de ley, en el ámbito de su competencia".

PROS:

Se amplía la posibilidad de enviar iniciativas al Congreso por parte de actores diferentes de los legisladores y el Poder Ejecutivo.

CONTRAS:

Nada garantiza que las leyes sean siquiera discutidas, así vengan suscritas por todos los jueces que integran el Poder Judicial.

De hecho, hay cientos de iniciativas de legisladores y fracciones parlamentarias cuya discusión jamás se ha dado, ni en comisiones.

7. Facultar al presidente para enviar iniciativas preferentes.

PROPUESTA: "Facultar al presidente de la República para presentar, en cada primer periodo ordinario de sesiones del Congreso, un número determinado de iniciativas que deberán dictaminarse y votarse por medio de un trámite legislativo preferente. Asimismo, establecer el referéndum como requisito para la entrada en vigor de las iniciativas de reforma constitucional de trámite preferente sobre las que el Congreso no se pronuncie".

PROS:

Evitar que el Congreso ignore de plano al presidente.

CONTRAS:

Las iniciativas preferentes pueden ser igualmente ignoradas si el Congreso aborda su discusión por mero trámite y termina rechazándolas.

La iniciativa no pasa de ser inocua.

8. Facultar al presidente para vetar total o parcialmente el Presupuesto de Egresos y la Ley de Ingresos.

PROPUESTA: "Establecer de forma expresa en la Constitución la facultad del ejecutivo federal para observar, parcial o totalmente, el Presupuesto de Egresos de la Federación y la Ley de Ingresos. Asimismo, la facultad de publicar parcialmente aquellas leyes cuyas observaciones no hayan sido superadas en el Congreso".

PROS:

Da un grado mayor de certidumbre al Poder Ejecutivo. Evita eventuales chantajes por parte de la oposición.

CONTRAS:

En los hechos, el criterio dominante de interpretación legal es que el Poder Ejecutivo puede vetar parcialmente la Ley de Ingresos y el Presupuesto de Egresos.

9. Elevar de 2 a 4 por ciento el mínimo de votos para los partidos.

PROPUESTA: "Incrementar el porcentaje mínimo de votación para que un partido político nacional conserve su registro, a cuatro por ciento de la votación nacional total emitida en alguna de las elecciones federales ordinarias".

PROS:

Desaparecerían los "partidos bisagra", como el de la maestra Elba Esther Gordillo.

CONTRAS:

Se fortalecería el club de los partidos del sistema.

Algunas expresiones auténticas de minorías tendrían menos posibilidades de ser tomadas en cuenta.

El gasto de las prerrogativas no disminuiría. "Serían más olotes para menos burros".




Fuente: Reporte Indigo
Difusión: AMLOTV

No hay comentarios: