sábado, 31 de julio de 2010

De la Democracia al Poder Judicial.


EDITORIAL


De la Democracia al Poder Judicial.

El nuevo fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que reduce las pensiones de los trabajadores, da pié a comentar que nada va a cambiar en nuestro México. Sin que importe que Partido gane o quien gobierne, nada va a cambiar mientras persista la corrupción.

Y la corrupción no se acaba por decreto o por escalafón, o por estudios; la corrupción se acabará, diría Perogrullo, cuando se apliquen las Leyes y se castigue a los culpables. Cuando acabe la impunidad.

Solo que para eso necesitamos otros jueces y magistrados. Otro aparato judicial que incluya a la procuración de Justicia, para que de esa manera un vuelva a darse un caso como el de la pequeña Paulette, con el que Peña Nieto y sus Procuradores ofendieron al Pueblo.

Pero para que tengamos un Poder Judicial que vea por la Justicia y las Leyes, se requiere que quitemos a los que están. Y que para que los que lleguen sean distintos, dejen de ser designados por el Ejecutivo y aprobados a modo y conveniencia de los Partidos Políticos mediante sus legisladores.

Se requiere que sean, de igual forma que los otros dos Poderes, electos por el Pueblo.

Y aunque existe la misma posibilidad de que también para esas elecciones hagan chanchullo, cuando menos existiría la remota posibilidad de que, dada su formación y a que no tengan compromiso más que con el Pueblo, se apliquen las Leyes.

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