jueves, 23 de septiembre de 2010

La verdadera Democracia.


EDITORIAL


La verdadera Democracia.

Haciendo patente la gran diferencia que establece el estatus y el honor, el día de ayer el Presidente de los EEUU habló en la sede de la ONU de todo lo que durante su campaña prometió y que no ha podido cumplir.

Ni en el plano internacional, donde Medio Oriente sigue siendo un polvorín, y la paz entre israelitas y palestinos está tan avanzada, como lo estaba al día siguiente de que, ayudados por don Jehová, derribaron las murallas de Jericó y asesinaron, violaron y esclavizaron a sus habitantes. Todo en el nombre de Dios, cabe decirlo.

Ni ha podido cumplir en lo tocante al aspecto ecológico, sobre todo después del rotundo fracaso de la Cumbre de Copenhague.

Esperanzas, muchas, pero nada avanza; y los seres humanos seguimos adorando patrañas y agrediendo a lo único que tenemos.

No solo forjando un aciago porvenir a las no muy futuras generaciones, sino a los que ya están; y enseñándoles (se enseña con el ejemplo) como es que se puede ser tan inmensamente inconsciente e inmoral, como para agredir a quien nos da todo.

Enseñarles a cegar la vida de quien nos la dio, pues estamos matando los bosques y selvas y mares, que son los que nos dan de comer.

Enseñándoles como es que se puede ser tan ingrato con quien no te ha pedido nunca nada y sustenta tu vida y la de todo cuanto existe en Ella.

Como se puede patear el pesebre, para decirlo en palabras coloquiales y convenencieras; o como es que impunemente se puede cometer el delito de parricidio y hablar de Justicia, ética o moral.

De lo tocante a lo económico, mejor ni comentamos, los flamantes EEUU y su economía, están en el filo de la navaja; como en su momento lo estuvo la extinta URRSS.

Y después de que le otorgaron el Premio Nobel de la Paz, es muy probable que ya nadie más quiera aceptarlo.

Total, que buenas intenciones y buenos discursos, ni hablar; pero hechos, solo los que le dictan los poderosos que, hacen recordar a Carlos Marx:

“Los Ejecutivos de los Estados modernos, no son otra cosa que el comité de administración de los bienes de la burguesía”.

Consuelo: Así están todos. Lo mismo en nuestro México, que en Canadá, Rusia, Grecia, Honduras, Colombia o España.

También en la Tierra del Sol Naciente, Japón, les sucede lo mismo; solo que allá quienes gobiernan tienen honor y renuncian al estatus. Como lo acaba de hacer el Primer Ministro, quien a los nueve meses de haber iniciado su mandato, renunció por no poder cumplir lo que había prometido.

Solución a esta moderna esclavitud: La verdadera Democracia: El boicot.

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