jueves, 3 de septiembre de 2009

Calderón: ¡¿Primero los pobres?!




• La demagogia de 10 puntos
• Dos preguntas

La patria de cada hombre, mi estimado, es el país donde mejor vive. Al escuchar el descomunal cúmulo de verdades a medias que no fueron sino mentiras completas en el sugestivo besamanos —que más bien pareció funeral por la vestimenta de los presentes donde predominó el color oscuro y las miradas largas— de la república (bananera) en Palacio para conocer de viva voz el país donde habita Felipe Calderón, el mordaz respetable está urgido por conocer el lugar de la ventanilla federal para comenzar a realizar los trámites diplomáticos pertinentes para sacar permiso y/o visa para irse a ese país dibujado por Felipe, donde sin lugar a dudas, tras conocer algunos datos de ayer, hace tres años se vive mejor.

En el mega choro mareador de los datos presidenciales resaltó, por supuesto, que abriera su (des)informe con su tema favorito: el parte de su mal llamada guerra contra el narcotráfico, en el que recetó un sinfín de cifras de decomisos de droga, de armas, de cartuchos, de vehículos, de gadgets, de detenciones y capturas históricas de líderes (se entiende que segundones) de cárteles y un paseo por la (nube veinte) historia del narcotráfico (?) en México, y para hacer una historia larga, corta, my friend, la reafirmación de que hay la estrategia correcta y vamos a toda madre en este (des)gobierno que presume un firme Estado de Derecho y a callar los que viven de denostar la imagen de México porque es un éxito la recuperación de espacios y parques…

No podía faltar el recordar su magnífico rol de haber salvado a la humanidad del travieso virus A H1N1 y de paso aclarar que no busca provocar la división del país (¡!) y que es hora de cerrar filas, de cambiar a México y de pasar de la lógica de los cambios posibles a la de los cambios de fondo.

En resumen, Felipe aventó su resto y ¡horror! En sus tres primeros puntos, de los diez para impulsar la transformación de México, el respetable sufre un curiosito dêja vú a la tabasqueña:

Destinar toda la fuerza y recursos de Estado para frenar el crecimiento de la pobreza. En otras palabras, ¡¿primero los pobres…?!

Alcanzar la cobertura universal de salud y… una educación de calidad para salir de la pobreza. Se entiende esto último (porque lo primero Calderón no tiene idea de lo que propone), ¿con el SNTE y Elba Esther Gordillo o… anda pensando en otra fórmula?

Y de ahí, estableció la necesidad de una profunda reforma a las finanzas públicas, de que su (des)gobierno pondrá el ejemplo al racionalizar el gasto (que en tres años la cifra alcanzó los ¡380 mil millones de pesos!) y reducir la evasión fiscal, ofertas, mi estimado, que estará de acuerdo lo convierten en... un peligro para México, ¿no?

Luego entonces, una nueva generación de reformas al sector energético y una segunda generación de reformas en la industria petrolera. O sea, prepárese para el regreso de la espotiza (y la madriza legislativa) por el célebre tesorito en las profundidades que nos va sacar de jodidos, sumado al grito de histeria federal impulsando la privatización.

Acto seguido, las reformas al sector de telecomunicaciones para lograr la competencia y la convergencia. Sobre todo cuando conozcan la opinión de Carlos Slim, de Roberto Hernández, Televisa, TVAzteca, Cofetel y de la SCT para entender el punto de partida y Felipe recuerde (o que alguien le refresque la memoria) el rol que su (des)gobierno de disfuncionales está jugando en esta delicada arena, yes?

La de cajón fue una reforma laboral que fortalezca los derechos de los trabajadores. Y nada como el expertise de su secretario del Trabajo (sucio), Javier Lozano, ¿no le parece?

Después viene la reforma regulatoria de fondo que facilite la vida de los ciudadanos y profundizar y ampliar la lucha contra el crimen organizado (porque seguramente 13 mil muertos y el cúmulo de denuncias sobre violaciones a los derechos humanos —que no existieron como tema prioritario en sus 10 fantásticos puntos– no son suficientes para el récord Guiness) y…

La cereza: emprender una reforma política de fondo que incluya la electoral (porque mi bodrio fue un fracaso). Pasar del sufragio efectivo a la democracia efectiva (para erradicar el haiga sido como haiga sido).

Sintetizando, el (des)informe de Felipe Calderón develó que en el fondo y de fondo, ya tiró la toalla. Sus propuestas fueron demagogia pura a la cual le darán su distintivo spin que estará en medios, si acaso, unos días más…

Dos preguntas: ¿quién fue el autor intelectual de este documento…, y cuándo empiezan sus cambios de (gabinete) fondo?

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