viernes, 13 de noviembre de 2009

Operación Banxico



Por Ramón Alberto Garza
13 Nov 2009
México podría estrenar un nuevo monopolio: el del control financiero de la nación. Y es que en el relevo de Guillermo Ortiz al frente del Banco de México se asoma una alerta. El cabildeo desde Los Pinos para colocar en el banco central a Alonso García Tamez. De tener éxito la iniciativa, se estaría depositando el equilibrio económico y financiero de México en el mismo cártel económico y financiero que ya controla Hacienda, Pemex y la mitad de la banca mexicana. Con ello podrían volver las tentaciones presidenciales de influir en la política monetaria, las reservas y la inflación. Conoce los detalles de...

OPERACIÓN BANXICO



La misma semana en que el presidente Felipe Calderón volvió a anunciar el combate a los monopolios, desde Los Pinos se cabildea la creación de uno más: el monopolio del control financiero de México.

Y tomando ventaja del relevo de Guillermo Ortiz en el Banco de México (Banxico), se comienza a impulsar desde la Presidencia a Alonso Pascual García Tamez como nuevo gobernador del banco central.

Ello sin dejar a un lado los nombres de Agustín Carstens, Georgina Kessel y Gerardo Ruiz Mateos, quienes, con menores posibilidades, también son considerados candidatos probables.

De consumarse la llamada Operación Banxico, la institución que hasta ahora mantiene una sana autonomía con respecto al gobierno federal, terminaría por ser una dependencia más al servicio del Ejecutivo.

Y la independencia de la que hoy goza para manejar la política monetaria, el tipo de cambio y el control de la inflación, factores esenciales para garantizar la estabilidad económica, estaría en peligro de desaparecer.

Volveríamos a los tiempos en que el manejo económico sería un instrumento político al servicio del presidente en turno.

Más aún, se consolidaría el poder de facto que hoy ejerce el llamado Cártel de Chicago bajo el padrinazgo de Francisco Gil Díaz, el secretario de Hacienda de Ernesto Zedillo y Vicente Fox.

Bajo su manto, Agustín Carstens maneja la Secretaría de Hacienda, Juan José Suárez Coppel dirige Pemex y Alonso García Tamez encabezaría Banxico.

Ello sin contar la influencia que tienen en el Sistema de Administración Tributaria (SAT), así como posiciones clave, tanto en Banamex como en Bancomer.

Y aunque todos ellos gozan de las cartas suficientes que avalan sus capacidades, los analistas financieros nacionales e internacionales temen que la consolidación de las políticas económicas en un solo grupo de influencia sería dar un paso atrás en la modernidad financiera de México.

Durante décadas, el país luchó contra el manejo caprichoso de las políticas monetarias y la manipulación de la inflación. Sería muy riesgoso caer en la tentación de unificar todo bajo una sola sombra y perder esa independencia que permite la estabilidad que hoy tanto se presume.

LA HISTORIA DE 'EL BACHILLER'

Alonso García Tamez es un hombre que nació, creció y se alimentó profesionalmente al amparo del llamado Cártel de Chicago, un grupo de jóvenes brillantes que en los 80 y 90 se forjaron en la escuela del Banco de México.

Actuario de la Universidad Anáhuac, entre sus colegas se ganó el mote de "El Bachiller" porque durante años postergó su titulación profesional, que no consumó sino hasta principios del nuevo siglo.

García Tamez ingresó desde 1981 a Banxico, donde por 12 años ejerció distintas posiciones en el manejo de reservas, mercado cambiario y políticas monetarias.

Fueron 16 años dorados en los que como director del Banco de México, Miguel Mancera incentivó a un puñado de jóvenes, en su mayoría discípulos del ITAM, para que salieran al extranjero a consolidarse con maestrías y doctorados en economía, finanzas internacionales y políticas públicas.

Uno de los grupos que despuntaron entonces en Banxico fue el del área internacional. Era comandado por Francisco Gil Díaz y contaba en sus filas con Agustín Carstens, Alonso García Tamez, Javier Arrigunaga Gómez del Campo, David Margolín Shaves y Juan Manuel Dudaud.

Una característica del compacto grupo fue la fuerte influencia que sobre ellos ejercieron dos escuelas: el ITAM y la Universidad de Chicago.

Su consolidación dentro de Banxico se dio a mediados de los 90, cuando el área de Investigaciones Económicas fue puesta bajo la batuta del joven Agustín Carstens, y la Tesorería terminó en manos de Alonso García Tamez.

Fueron los días en que el patriarca del grupo, Francisco Gil Díaz, terminó de consolidarse como vicegobernador de Banxico y fue llamado más tarde por el gobierno de Ernesto Zedillo para convertirse en el subsecretario de Hacienda.

Fueron también los mejores años de Alonso García Tamez como operador de las políticas económicas. En junio del 93, fue designado tesorero de Banxico, cargo que apenas ocupó cinco meses para ser promovido a la Dirección de Operaciones y más tarde a director de Operaciones de Banca Central.

Fueron los días en que el también joven Agustín Carstens era ascendido de director general de Investigaciones Económica a jefe de Gabinete de la oficina del gobernador de Banxico, el mítico Miguel Mancera Aguayo, quien ocupara la estratégica posición de 1982 a 1998.

Fueron los días en que el joven Javier Arrigunaga Gómez del Campo transitaba de Banxico a convertirse en el primer director del controvertido Fobaproa, el organismo que rescató a los banqueros mexicanos de la quiebra del 95.

HACIENDA LOS CONSOLIDA

Pero los años dorados del Cártel de Chicago comenzaron en 2000, cuando Vicente Fox se convirtió en el primer presidente no priista de México y llamó a Francisco Gil Díaz para ocupar la Secretaría de Hacienda.

Para consolidar su equipo de trabajo, el nuevo titular de Hacienda llamó a su equipo de Banxico, Agustín Carstens, José Julián Sidaoui y Alonso García Tamez.

Y el círculo terminó de cerrarse cuando Francisco Gil Díaz reclutó del sector privado -Televisa- a quien se convertiría en hombre de todas sus confianzas: Juan José Suárez Coppel.

Sin embargo, por sus excelentes cartas credenciales, Agustín Carstens fue llamado, a mitad del sexenio foxista, para convertirse en el subdirector gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI).

La vacante que dejó Carstens fue ocupada por Alonso García Tamez, quien se desempeñaba como director general de Crédito Público en la misma Secretaría de Hacienda.

Juan José Suárez Coppel corrió igualmente con muy buena suerte. De ser el jefe de asesores de Francisco Gil Díaz, terminó colocado en una posición estratégica: la Dirección Corporativa de Finanzas de Pemex.

Eso garantizaba al secretario de Hacienda el control de la chequera de la empresa con más peso específico en las finanzas nacionales.

ORTODOXOS VS. ESPECULATIVOS

Si una característica distingue al llamado Cártel de Chicago, es que a pesar de que sus miembros están educados en la ortodoxia, sus prácticas financieras suelen tener destellos especulativos.

Para muestra ahí está Juan José Suárez Coppel, quien fue relevado de su cargo financiero en el Grupo Modelo después de que la corporación perdió unos dos mil millones de dólares en derivados.

De hecho, el nombre de Alonso García Tamez está asociado con algunas prácticas de riesgo cambiario relacionadas con coberturas petroleras y prepagos de deuda externa.

Estas diferencias de enfoque -ortodoxo y especulativo- se hicieron evidentes entre Hacienda y Banxico en el periodo 2003-2005.

Eran los años en que Alonso García Tamez entró como subsecretario de Hacienda para relevar a Agustín Carstens, quien entonces fungía como subsecretario de Hacienda y fue designado director ejecutivo del FMI.

Desde entonces eran conocidas las operaciones de cobertura en las que Banxico actuaba como agente financiero a través del Bank of New York y de la firma J. Aron, una filial de Goldman Sachs.

De hecho, no son pocos los que afirman que resulta incomprensible que la autoridad no haya sancionado o emitido norma prudencial alguna en relación con las operaciones de derivados, tanto en empresas privadas como en dependencias y entidades públicas.

Sobre todo si se toma en cuenta que el principal agente financiero es Martín Werner y que su hermano Alejandro es el subsecretario de Hacienda responsable de regular los mercados financieros mexicanos.

También es importante señalar el empleo de criterios poco transparentes para elegir a las instituciones bancarias extranjeras a las que se proponía el prepago de la deuda externa mexicana.

Las actividades de Alonso García Tamez dentro de la banca de desarrollo, influyendo desde Hacienda en Nafinsa y Bancomext, primero, y ya como director de Banobras, después, fueron motivo de evaluación, sobre todo en lo que concierne a aplicaciones y subejercicios presupuestales.

García Tamez es hoy la primera opción del presidente Felipe Calderón para el relevo de Guillermo Ortiz.

Sin embargo, no se descartan las candidaturas de Agustín Carstens y Georgina Kessel.

Para nadie es un secreto que el sueño del actual secretario de Hacienda es dirigir el banco central donde laboró por tantos años, y a donde debe regresar para completar los ocho años que le faltan para obtener una jubilación completa y de por vida para él y su cónyuge.


Más aún cuando dicha jubilación sería con el importe del último sueldo que perciba y actualizable cada vez que la inflación rebase los 15 puntos.

El principal impedimento, sin embargo, es que al parecer no existe una figura de su talla que al ocupar la Secretaría de Hacienda tenga el respeto y reconocimiento de la comunidad financiera internacional.

El caso de la secretaria de Energía, otra egresada del ITAM, se centra en que si bien tiene una sólida preparación en el campo económico y laboró en políticas de inversión en Hacienda, sus cartas credenciales en política monetaria son limitadas.

Tanto, que el último puesto que alcanzó antes de ser designada secretaria de Estado fue el de jefe de Unidad, un puesto que apenas supera el de director general en la SHCP.

En ambos casos, a pesar del reconocimiento nacional e internacional, no dejarían de verse como apéndices del Ejecutivo al frente del banco central.

El relevo de Guillermo Ortiz en Banxico no luce sencillo. La mezcla de experiencia, respaldo internacional y autonomía real frente a las presiones de los poderes factuales, será difícil de consumar.


Fuente: Reporte Indigo
Difusión: AMLOTV

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