jueves, 11 de febrero de 2010

Reforma Financiera: ¿hasta cuándo?


Reforma Financiera: ¿hasta cuándo?

¿Es tiempo de lanzar una reforma financiera en México, similar a la de Estados Unidos (EU) para exigir más eficiencia a los bancos y reducir el costo de estos servicios?
Por Desiderio Morales
09/02/2010 - 0 comentarios
Categoría: Economía
¿Ha llegado el momento de acotar el poder de la banca ahora en manos de extranjeros, en prevención de conductas dañinas o para blindarse contra una crisis como la que se vivió en los 90? Y es que se habla de la reforma fiscal, de la reforma laboral, de la reforma energética o de la reforma del estado, pero pocas veces de la reforma financiera o bancaria.

Es extraño que este tema se ventile entre especialistas y ocasionalmente en los corrillos del Congreso. Ello, no obstante que los agravios de la banca a la nación son numerosos, principalmente por el rescate bancario de fines de los 90, que se convierte en una pesada carga para el presupuesto del gobierno y pagada con los impuestos de los ciudadanos. Y, sobre todo, porque el hombre de la calle padece cotidianamente el alto costo e ineficiencias por parte de los bancos. El sector financiero se ha convertido en otro de los lastres que ahogan las posibilidades de crecimiento económico del país.

Por ello, en la agenda pendiente de los cambios, urge la reforma financiera. Hay mucho por hacer para fomentar una banca competitiva y que impulse el desarrollo del país. El México de hoy tiene fuertes deficiencias en el marco regulatorio del sistema financiero. Organismos como el Instituto para la Protección del Ahorro Bancario (IPAB) no tienen la capacidad para enfrentar el riesgo de una eventual crisis e, incluso, proteger el ahorro.

Los entes reguladores tienen un poder menguado para imponer sanciones. El poder de las casas matrices de Londres, España o EU abre también la pregunta, inquietante, del riesgo de que las operaciones impacten a México, por ejemplo, enviando utilidades desde sus filiales, algo legal, pero que debería normarse. ¿Cómo se llegó a la actual situación? ¿Cómo sería una reforma financiera en México? ¿Cuál es el decálogo mínimo de medidas que deberían incluir estas iniciativas, si es que no son sepultadas por la pasmosa incapacidad del sistema político para concretar acuerdos?
Veamos.

LA CAÍDA


“¡Ya nos saquearon! ¡No nos volverán a saquear!”, dijo en 1982 el entonces presidente José López Portillo, durante su último informe a la nación, cuando expropió la banca y selló quizá el mayor desatino en el plano económico de la historia de México.
El decreto expropiatorio de hace casi tres décadas desató una serie de eventos que marcaron cambios profundos en el sector financiero del país, con consecuencias que nadie preveía en ese tiempo.
La primera evidencia del error la padeció el siguiente presidente, Miguel de la Madrid: la banca oficial fracasó en otorgar un servicio eficiente de ahorro y crédito.
En tal ambiente floreció una banca paralela, anclada en la bolsa, donde empezaron a despuntar apellidos como Slim o Harp, que serían con el tiempo figuras estelares del sistema financiero.
Carlos Salinas corrigió y regresó los bancos al sector privado. Con la reversa se despertó la confianza y nació una generación de banqueros como Eugenio Garza Lagüera, que se quedó con Bancomer; Adrián Sada, que quedó a cargo de Serfín; y Alfredo Harp y Roberto Hernández, que adquirieron Banamex.
Esos mismos personajes pagaron cara la factura de la crisis que les recetó Carlos Salinas de Gortari, el mismo que les regresó los bancos, y Ernesto Zedillo en 1995.
La banca mexicana no pudo soportar la estrepitosa caída. Ernesto Zedillo se vio obligado a orquestar un rescate bancario, con la creación del Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa), absorbiendo las deudas de los bancos para capitalizar el sistema financiero y garantizar el dinero de los ahorradores.
Debilitados o en franca quiebra, los banqueros mexicanos no tuvieron más remedio que vender sus negocios a instituciones financieras de otros países, un destino imprevisto.
La decisión del gobierno de rescatar los bancos desató una historia de opacidad y escándalos de corrupción que aún hoy despierta debates y encendidas críticas. De traspasos al Fobaproa de activos a precios inflados, favoreciendo a los íntimos de los banqueros, y muchos otros desatinos.
La herida no está cicatrizada. La deuda que se asumió de los bancos, que hoy opera el Instituto para la Protección del Ahorro Bancario (IPAB), suma unos 60 mil millones de dólares.
El monto equivale a 1.3 veces la deuda externa del Gobierno Federal, las ventas de siete años de Telmex, el presupuesto de 10 años de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), el de 17 años del Gobierno del Estado de Nuevo León y el de seis años del Estado de México.
Hay otra falla preocupante que atisba un riesgo.

Hoy por hoy, México está totalmente expuesto a la eventualidad de una crisis bancaria.

Luego de lo que pasó en EU, donde la debacle de los bancos obligó al gobierno a rescatarlos para evitar un pánico en las economías, cualquiera diría que un evento de este tipo podría ser posible.
Aunque los bancos en términos relativos son más fuertes en México que en EU, este evento no está descartado.
Sin embargo, el IPAB, el organismo que en teoría está diseñado para proteger el ahorro y proporcionar un blindaje contra una posible crisis, no tiene municiones.
El capital contable o patrimonio, la partida del IPAB que mide la reserva para tiempos de crisis, suma 431 millones de pesos. Se trata de una cifra insignificante para una captación una medida del ahorro de unos 150 mil millones de dólares.
El problema también tiene un ángulo moral, incómodo para la banca.



Mientras el gobierno sigue soportando el fardo de las obligaciones que asumió para rescatar a estas instituciones, la nueva generación de banqueros, dominada por extranjeros, vive en ambiente de jauja.
La cosecha no ha sido mala para las trasnacionales financieras, quienes heredaron un mercado con pocos jugadores y mínimas regulaciones que les ha redituado en jugosas ganancias.
Hoy, 27 años después de la nacionalización de la banca, cinco bancos en poder de extranjeros BBVA Bancomer, Banamex, Santander, HSBC y Scotiabank Inverlat dominan 70 por ciento del mercado.
Ante la ausencia de regulaciones, los bancos han tenido el camino despejado para capitalizar las ventajas de un mercado de captación de 150 mil millones de dólares, 50 mil millones de dólares más que en 1994, un año antes de la macrocrisis, cuando era dominado por mexicanos.
De 2001 a 2009, los bancos han ganado 32 mil millones de dólares, exhibiendo márgenes de utilidad que despiertan la envidia de los ejecutivos de las casas matrices.
De 2002 a 2008, las utilidades de la banca crecieron 316 por ciento en términos reales, ya libres del polvo y paja de la inflación.
Durante el mismo lapso, el crédito la actividad que detona la inversión y el crecimiento solo aumentó 50 por ciento.
La explicación es simple. En México se cobra más, y mucho, comparado con los mismos servicios que ofrecen en EU y en Europa. El costo promedio de un cheque rechazado ronda los 70 dólares contra unos 30 dólares en el país vecino.
Hay tarjetas de crédito como la Visa clásica de HSBC que cobran una tasa anual de interés de 71.1 por ciento, o la clásica Banamex de 76.5 por ciento, la azul de BBVA Bancomer de 77.2 por ciento, y hasta el plástico de Bancoppel Visa, por la que el usuario paga una tasa de interés anual de 105 por ciento.
Nada mal para una economía con una inflación de 5 por ciento.



México es un paraíso para los bancos, pero un territorio nada cómodo para los consumidores de estos servicios.

¿Qué hacer?
Las siguientes palabras, referidas a los bancos, reflejan bien el diagnóstico. ³Las diferentes autoridades están en posibilidad de tomar medidas para estimular la competencia bancaria, con medidas como aumentar la transparencia, promover la movilidad de los consumidores, evitar prácticascolusivas, eliminar barreras a la entrada de competidores potenciales y evitar ventas atadas².
La cita es de Guillermo Ortiz, ex gobernador del Banco de México, quien lo mismo que las cabezas de los entes reguladores como Cofetel y Condusef, ha hecho muy poco de lo que él mismo afirma.
La ironía histórica es que vista la situación a contraluz de la reforma financiera propuesta por Estados Unidos, que contempla medidas para reducir el riesgo de una crisis, hace ver como imperante la necesidad de una medida similar en México. ¿Cómo sería un decálogo de una reforma financiera en México?

1. LIMITAR EL TAMAÑO DE CADA BANCO A NO MÁS DE 10 POR CIENTO DE LA CAPTACIÓN:
Hay expertos en EU que recomiendan que un banco debe tener un tope en su tamaño: no más de 10 por ciento del mercado.
Ello evitaría prácticas que en el negocio bancario se traducen en acuerdos en lo oscurito para cobrar comisiones o actos de colusión que encarecen los servicios para los usuarios y generan utilidades excesivas derivadas de la falta de competencia.
¿Es tiempo de establecer cotos al tamaño de los bancos mexicanos? Actualmente cuatro bancos están ³descalificados², fuera de esta norma de 10 por ciento recomendada por expertos.
Bancomer controla 26 por ciento de la tajada del mercado (la captación),Banamex el 21 por ciento, Santander 12 por ciento y Banorte 10.7 por ciento. La medida sería gemela de otra: permitir la entrada de nuevos jugadores en el sistema bancario, algo que no es fácil en México en otros campos como la televisión o las comunicaciones por la influencia económica y política que se da cuando hay dominancia en los mercados.

2. REGULAR LAS TASAS DE INTERÉS QUE COBRAN LOS BANCOS POR LOS CRÉDITOS AL CONSUMO:
El promedio del costo por las tarjetas de crédito alcanza 67 por ciento anual a junio de 2009, según las cifras de Condusef. Urgen medidas para acotar el costo.

Aunque en abril de 2009 se dieron más facultades a Banxico para regular el cobro de intereses y de comisiones de los bancos, los alcances prácticos han sido limitados.

El presidente de la Comisión Federal de Competencia (Cofetel), Eduardo Pérez Motta, ha reconocido que hasta ahora la Ley para la Transparencia y el Ordenamiento de los Servicios Financieros ha sido insuficiente para corregir las distorsiones del sistema financiero.
Las multas que impone Banxico a los bancos por abusos en los cobros de los créditos, que consisten en 20 mil salarios mínimos o poco más de un millón de pesos, no espantan a nadie.
El marco legal debiera orientarse más hacia el bienestar de los consumidores que hacia la salud financiera de los bancos.

3. DAR MÁS PESO A LOS ORGANISMOS REGULADORES DE LA BANCA PARA IMPONER SANCIONES:
Una reforma financiera en México debería sin duda fortalecer las funciones de los organismos reguladores de estas instituciones que operan más como gestores de conflictos que como entes reguladores. En la práctica, entidades como la Comisión Federal de Competencia (CFC), la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) y la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), se ven limitadas para imponer sanciones de peso.
En una atmósfera de entes regulatorios débiles, los usuarios de los servicios financieros están expuestos a múltiples fallas de parte de los bancos.

4. DEMOCRATIZAR EL CAPITAL DE LOS BANCOS PARA OBLIGARLOS A INFORMAR AL DETALLE DE SUS ACTIVIDADES:

Una reforma financiera en México debería incluir normas para que los bancos coloquen una parte de su capital en el mercado de valores para que, al democratizar el capital compartiéndolo con miles de inversionistas, se vean obligados a informar al detalle de sus operaciones.
Actualmente, solo las acciones de Banorte se negocian en el mercado de valores, de modo que hoy por hoy, la vasta mayoría del negocio bancario puede desarrollar actividades en la penumbra.
Esto ya ha empezado a suceder. En el tercer trimestre del año pasado, la filial Bancomer remitió a su casa matriz española, Bilbao de Vizcaya, mil millones de dólares en la forma de dividendos, provocando una caída en las cuentas nacionales de la inversión extranjera directa.
El hecho es legal, pero preocupa a las autoridades sobre todo en un contexto de dominancia de parte de pocos jugadores y de falta de reglamentación suficiente del sistema financiero.

5. IMPONER LÍMITES A LOS CRÉDITOS RELACIONADOS DE LAS FILIALES CON LAS CASAS MATRICES:
¿Cómo evitar que las filiales de los bancos en México favorezcan con ventajosos créditos a sus casas matrices en Estados Unidos, España o Inglaterra? ¿O, de la misma forma, que beneficien a sus socios o a otras empresas o personas con las que se tenga relación de interés?


Se trata de una conducta típica donde al remitir créditos se reduce la disponibilidad de financiamiento en este caso para el mercado mexicano donde operan las subsidiarias de la banca extranjera.

La reglamentación de estas operaciones etiquetadas con el nombre de créditos relacionados y que van en detrimento del capital de los bancos, es inexistente en México.
En 1994, cuando los bancos eran dominados por mexicanos, imperaba lo que se conoció en su época como la Regla Aspe, en alusión a su autor, Pedro Aspe, secretario de Hacienda en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, quien prohibía expresamente este tipo de ventajosos financiamientos. En algún momento, con el sacudimiento de la crisis bancaria de 1995 o el traspaso a manos extranjeras del capital de los bancos esta regla fue archivada, pero ahora se empieza a mencionar que podrían desempolvarla. La tentación de estas operaciones es más alta en tiempos de crisis.

6. ESTABLECER PARA EL TRABAJADOR LA LIBRE ELECCIÓN DEL BANCO EN EL QUE SE PAGUE SU NÓMINA:
Las acciones para modernizar y hacer más eficiente la banca deberían incluir disposiciones para evitar situaciones donde el usuario de servicios bancarios es un cliente cautivo, sin opción, de estas instituciones.
Una típica es que las empresas, por ejemplo, al pagar la nómina a sus empleados a través del banco, los obliguen a utilizar una institución determinada, pese a que el trabajador prefiera otra o tenga una cuenta abierta en otro lado.
Aunque las autoridades ven con buenos ojos que una mayor actividad de los negocios se pague a través de los bancos, el asunto tiene asegunes.
Es cierto que esto aumenta el número de usuarios, reduce la economía informal e incrementa la lupa de Hacienda sobre los causantes, pero esta relación cautiva banco-usuario entraña ineficiencias y perjuicio para los clientes. Y en última instancia se traduce en una baja calidad de los servicios.

7. REGULAR LAS COMISIONES COBRADAS POR LAS AFORES, ES DECIR, LOS FONDOS DE RETIRO:
El crecimiento de las afores (administradoras de fondos para el retiro) ha sido tal que hay quienes dicen que ha llegado el momento de regularlas, sobre todo en el cobro de comisiones.
Según cifras de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el retiro (Consar), una muestra de 14 afores sobre la que se observó el comportamiento en los últimos 36 meses, reveló resultados nada gratos.
Encontró que de cada peso que remiten de ganancia por la inversión a quienes tienen aquí depositado su fondo de retiro, se quedan con 27.2 centavos de comisión, muy por encima de la norma mundial, sin que nadie haga nada.
Con semejante utilidad de estos negocios bancarios, los millones de mexicanos titulares de estas cuentas tienen escaso margen para elevar su patrimonio real por la sencilla razón que otro resultado de la Consar es que el rendimiento es similar al de la inflación.

PENALIZAR LA VENTA DE INFORMACION A LOS CLIENTES POR PARTE DE FUNCIONARIOS BANCARIOS:

No se necesita hacer una encuesta para responder a esta pregunta que tendría el 100 por ciento de respuestas afirmativas. ¿Teme usted que alguien del banco fltre información de sus cuentas de banco para propósitos dolosos? En el México de hoy con la influencia del narco y la delincuencia rampante este temor colinda con el pavor. A la fecha no hay que se sepa disposiciones legales y sanciones claras para prevenir estas irregularidades.

9. NORMAR QUE LOS BANCOS ENVÍEN A SUS CLIENTES PRODUCTOS NO SOLICITADOS Y REGLAMENTAR LA BUROCRACIA EN LOS SERVICIOS DE CONSULTA TELEFÓNICA:
Otro tema-lupa que agradaría al usuario mexicano es acotar la práctica bancaria común de enviar a los hogares productos no solicitados por sus clientes, como tarjetas de crédito, seguros o hasta líneas de crédito. A propósito de encuestas, la queja más común de las que levanta la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de los Servicios Financieros (CONDUSEF) son los cobros indebidos.
Un ejemplo más: Padecer el martirio de las contestadoras telefónicas para responder dudas de los clientes de los bancos. Cotidianamente millones de mexicanos esperan minutos que se convierten en eternos para escuchar una voz que se repite y martilla el oído con la siguiente grabación al buscar responder una pregunta de una cuenta bancaria o de una tarjeta de crédito: ³Si usted tiene dudas oprimaŠ.²

10. INCREMENTAR LAS CUOTAS DE LOS BANCOS AL IPAB PARA PREVENIR CRISIS FUTURAS:
¿No será sano que las autoridades convencieran a los bancos, que han ganado 32 mil millones de dólares en los últimos 10 años, que elevaran sus aportaciones para contribuir a evitar los quebrantos de sus propios negocios? Y es que las cuotas que pagan los bancos al IPAB en teoría el organismo encargado de prevenir las crisis bancarias- son minúsculas. ¿Qué sucedería si el día de mañana, como sucedió en los Estados Unidos, hay el riesgo inminente por una crisis inesperada, de un retiro masivo de cuentahabientes de los bancos? ¿Tiene el IPAB reservas para proteger el ahorro bancario ante estascontingencias?
Respuesta: Ninguna.
La conclusión es simple: si se presentara una crisis financiera que amenazara a los bancos y a los ahorradores otra vez el pato lo pagaría el erario, es decir, los ciudadanos.





Fuente: Reporte Indigo
Difusión: AMLOTV

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