martes, 18 de mayo de 2010

“El miedo, según Aristóteles, es el sufrimiento que produce la espera de un mal”.


EDITORIAL



“El miedo, según Aristóteles, es el sufrimiento que produce la espera de un mal”.

Continúan las versiones que aseguran que Diego Fernández de Cevallos se encuentra gravemente herido de bala, y que ha sido hospitalizado en Querétaro.

Y también las versiones que dicen, juran y perjuran, que ya está muerto. Lo que es de dudarse, pues vale más vivo que muerto.

Pero todo puede suceder, lo mismo y lo regresan con un mensaje directo a Calderón. Lo mismo y es un pequeño susto por haber detenido a doña Griselda López (lo que nunca debieron de haber hecho) como en este mismo espacio lo hemos comentado.

Lo cierto es que oficialmente todavía no se sabe nada, y la desaparición de este personaje ha puesto en alerta a la clase política que, literalmente, tiembla de miedo.

Sin omitir que el “secuestro” ha de nueva cuenta exhibido por el mundo entero la podredumbre del sistema mexicano de Justicia, según esto democrática, o sea, igual para todos.

El que hasta el propio Presidente (espurio, pero al fin Presidente) trastoque la vida de la Nación por la desaparición del conocido y mayoritariamente repudiado abogado.

Como no lo hizo en el caso de la pequeña Paulette, que también fue secuestrada. Y ella sí que era inocente, no así el Lic. Fernández de Cevallos, que vaya Usted a saber cuántos enemigos tenga.

Lo mismo se habla de su ex esposa como la responsable del levantón, que de los múltiples ciudadanos a los que atropelló durante el ejercicio de su profesión. Y hasta líos de faldas.

Pero el asunto deberá hacer que observemos con detenimiento los sucesos por venir y los dictámenes que obligadamente ofrescan las Autoridades.

Pero en todo este desconcierto de falta de credibilidad y confianza, también hay quienes creen que todo es un tongo y que se trató de un autosecuestro.

Más o menos como el que se hizo el honorable José Murat cuando era Gobernador de Oaxaca y necesitaba llamar la atención (hoy es un honorable Senador de la República)

Pero sea cual sea el final de todo esto, los ciudadanos, para no variar, vamos a salir pagando los guardaespaldas y los vehículos blindados de todos estos individuos que, no habiéndo cumplido con el Pueblo, lógicamente le temen.

Pues como bien dijo Voltaire: “El miedo acompaña al crímen, y es su castigo”.

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