jueves, 17 de septiembre de 2009

Consenso en contra




Consenso en contra

El Ejecutivo federal ha creado una situación inédita en la historia política de México: su plan económico para 2010, su decisión de eliminar varias secretarías, su propuesta de aumento generalizado de impuestos e incluso sus simples declaraciones u opiniones han logrado un amplísimo consenso, sólo que en contra. A un jefe de gobierno que viera todo eso ante sí, en un país europeo, tiempo le haría falta para empacar sus cosas y decir adiós. Pero claro, la democracia es una cosa ajena y distante que los mexicanos algún día conoceremos.

El país se hunde en el pantano de la crisis y el gobierno está en serios aprietos, la sociedad mexicana ha entrado a una etapa de dolorosos quebrantos y no ve una posible salida en un tiempo razonable. El diagnóstico inicial del emisario del Fondo Monetario Internacional marcó esta coyuntura: como se trataba de un simple catarrito económico no había porqué apresurarse a tomar medidas preventivas para salvaguardar la economía nacional, ya de por sí averiada. Entonces se dejó correr un tiempo que no se recuperará.

El rechazo generalizado de las medidas gubernamentales llama la atención hacia la difícil realidad en la que viven las mayorías del país. Pero el gobierno no parece comprender esa realidad, y de esas mismas mayorías empobrecidas y desesperadas pretende obtener los recursos que le faltan para tapar boquetes en el presupuesto del 2010. Claro, su desfase con la realidad lo hace decir que de esta manera resultarán beneficiadas, pero no dice nada de los altos funcionarios que ya acechan el nuevo presupuesto.

Además, el Ejecutivo ha descubierto que habrá ahorros si los pobres –esos impertinentes– usan menos agua y menos luz. En esa lógica, más ahorros habrá si se quitan la mala costumbre de comer todos los días.

Secretario del Exterior del SME

Fernando Amezcua

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